Nuestros Cultores: El ritmo urbano se reivindica

Oliver Crespo Dancista Los sonidos que brotaban de los viejos discos de acetato tenían el poder de transformar lo ordinario en algo excepcional....

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Oliver Crespo Dancista

Los sonidos que brotaban de los viejos discos de acetato tenían el poder de transformar lo ordinario en algo excepcional. Oliver Crespo los oía y, en secreto, admiraba con curioso entusiasmo la colección que su abuela -influencia musical de su niñez- guardaba en los rincones de su hogar.

El niño y la anciana, amantes del bolero y la danza, desconocían para entonces que aquellos dotes artísticos no solo se extenderían hasta la generación de Oliver, sino que inesperadamente éste sabría darle un rango superior a la destreza estética dispersa en su familia.

“Desde que tengo uso de razón bailo, mas no sabía que lo hacía”, explicó con voz presurosa, confesando tener esas imágenes como única reminiscencia de su infancia.

Es en el año 1997 cuando, en casa de un amigo, tiene el primer contacto con el género urbano que cambió la brújula existencial de su vida. “En ese tiempo predominaba el ritmo electrónico, pero cuando conocí la música rap y la cultura hip hop me dejé atrapar”, afirmó el hombre de 36 años.

Como hilado por la fuerza del destino, comenzó a celebrarse en Los Frailes de Catia, lugar donde todavía reside, una especie de competencia dancista definida por la cultura popular como batalla callejera, donde su inesperada destreza mutó en una elogiada habilidad.

“Poco a poco fui descubriendo quién soy yo como persona, este género me formó; hoy puedo decir que sé quién soy para el mundo, gracias a la cultura”, agregó el artista, escuchando con alegría el ambiente de música y risas que servía de banda sonora al despliegue de recuerdos.

Hoy, Oliver Crespo, mejor conocido como “Oli Boy”, pertenece al Colectivo Cultural Aborígenes de Venezuela, sus 20 años de vida artística lo han convertido en el responsable de organizar grandes eventos que celebran el baile urbano en los rincones del país. Su mirada visionaria supo imitar la exaltación colectiva que otros continentes profesan hacia estos movimientos culturales. Dándole al Break Dance y a otros elementos de este baile contemporáneo su respectivo auge en Venezuela, a través de su Fundación Breaking Para Todos.

REDACCIÓN MARIA JOSÉ RAMIREZ


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