Hay formas de vivir la oscuridad sin apagarse (+Fotos)

La conversa que se dio el martes en Gradillas saldó cuentas de convivencia y encendió útiles dinámicas para futuros eventos

Es cierto que en Caracas pasan cosas maravillosas, quizás por ser un lugar donde convergen diversas expresiones culturales, o simplemente porque el humor y la solidaridad caraqueña hacen que ocurran. Sea como sea, es muy cierto que en Caracas también nos estamos pensando. Pensamos la ciudad donde transitamos cotidianamente. Pensamos la forma en que nos relacionamos cuando hay luz eléctrica, pero también pensamos qué ocurre en el colectivo con la falta de luz eléctrica.

La necesidad de conocernos a través de las experiencias vividas el pasado 7 de marzo, suscitó el conversatorio titulado: ¿Que se encendió y que se apagó el 7M?, organizado por la Escuela de Comunicación Popular Yanira Albornoz, en un espacio que a partir de ahora será escenario para el debate y la conversa permanente. Se trata del mismo lugar donde se redactan el periódico Ciudad CCS y la revista Épale CCS.

El garitero de La Pastora, Gustavo Borges; el escritor y periodista Roberto Malaver; la psicóloga social Ovilia Suárez; el bailarín y comunero Reinaldo Mijares; el periodista y poeta Marco Teruggi; y el filósofo y escritor Rubén Wizostky fueron los invitados que dieron pie a la conversa, describiendo de una manera subjetiva, desde la emocionalidad, lo que realmente somos, lo que somos el común, el de a pie.

“Ser más caraqueños”
La maracucha fue la primera del público que tomó la palabra, contando que en Maracaibo siempre falla la energía eléctrica y bajo esta amenaza no hubo tolerancia, cosa que se tradujo en guarimbas y bandalismo. “Yo me vine a Caracas y me encontré con los caraqueños en acción comunitaria movidos por el amor. Cuando cae la noche escucho un grito diciendo: “¡Maduro!”, seguido de un profundo silencio; yo respondí: “¡Venceremos!” cosa que no hubiese podido hacer en mi tierra, porque van por mí”. Con gran satisfacción por lo que había vivido, culminó su reflexión diciendo que en el interior del país es necesario “ser más caraqueños”.

“Todos somos Florentinos”
El garitero mayor, con el permiso de los demás centinelas populares y organizados, no se separó de su morral ni un instante durante el conversatorio, que le llevó a admitir que él sí estaba arrecho porque le quitaron la luz aquellos días.
Gustavo Borges es parte de una rebeldía venezolana que no solo tiene los 20 años desde que llegó el impulso del comandante Chávez. Esta rebeldía lleva más de 200 años.

Aun con los intentos de los gringos por apabullarnos, hoy somos venezolanos y chavistas alertas, con morral al hombro, cada uno en su región y con sus identidades. Por eso sale a relucir Boves (José Tomás) en la conversa, por lo que tuvo que entender en su dinámica sobre las múltiples maneras de frentear que tienen los venezolanos, convirtiéndonos en adversarios impredecibles. “No pelea igual el maracucho que el gocho en Mérida, y estos no pelean igual que los orientales, ni estos como los caraqueños. Los gringos tendrían que crear mil formatos para podernos dominar”, dijo el garitero de las redes sociales, secundado por una señora marabina que descubrió en Caracas la calma, en contraste con los saqueos en su región, calma que ella atribuye al amparo y las respuestas del Gobierno hacia los caraqueños. “Eso los hizo más tolerantes en esta situación”, señala.

¿Es la desatención la que hizo a la ciudad del sol amada menos intolerante ante el apagón?
Si bien no en todos los hogares se romantizó el suceso, es inevitable e inequívoco citar a Rubén Wistzoski y este, a su vez, a Nietzsche: “No son los hechos sino la interpretación”. Aun cuando el objetivo del agresor era sacudir la misma perspectiva emocional. Como lo haya visto el del este del este –cuenta Marco Teruggi que en Las Mercedes vio impactado a una sociedad consumiendo y en dólares– y como lo haya visto este lado en silencio y oscuridad absoluta, sirvió “para darle importancia al bloque social humano”, dice Rubén. Para sacudirnos un ratico el atosigamiento del capitalismo y adueñarnos de un pelito de la luz natural que nos pertenece. Y como buen filósofo, remata: “Bien podemos llevarnos por las fuerzas solares y bien por la fuerzas oscuras”.
Y es que una cuestión tan abstracta como la oscuridad frente a un botellón de agua, el silencio como el gran operador de imágenes, la convivencia encendida y Charito, la comadrona de La Pastora, comandando la resistencia en su casa, que es trinchera, ya es romance y a la vez “eso es llorando y vistiendo al muerto”.

MARCO TERUGGI Sociólogo franco- argentino, vive en Caracas desde el 2013

Como si nos hubieran arrojado a un espacio nuevo. Hacia dentro desconectados y hacia afuera la mancha oscura en el mapa. Los análisis son complejos pero hay que hacerlos. Sabemos que hay un conflicto planteado y cuáles son los actores. Luego, no es difícil deducir que fue un sabotaje. Sabemos que no vamos a convencer, ni ayer, ni hoy, ni mañana a la otra parte. Pero tenemos que convencer a los nuestros de que, si después de mes y medio desde este ataque estamos levantados, eso es heroico. Lo bueno es que no les resultó; lo malo, que no se van a quedar quietos hasta ver a Maduro contra las cuerdas. Son episodios que hay que contar, escribir, narrar, analizar y registrar, porque van a ser historia. Son parte de nuestra memoria identitaria.

CARMEN LUISA HURTADO Profesora de la Universidad Nacional Experimental de la Gran Caracas y locutora

Como docente también estoy haciendo mi registro de lo que sucedió. El regreso a clases fue muy emotivo, porque fue hacer ese trabajo solidario y revolucionario dentro de las aulas, donde tuvimos que hacer una labor no solamente pedagógica sino también psicológica, para explicarle a los niños cómo fue la situación, cómo fue ese boicot mediático que quería hacer Estados Unidos y que no pudieron lograr. Los jóvenes de la universidad también se presentaron alerta, atentos a toda la situación que estaba suscitándose. Vimos también cómo las familias se activaron y las comunidades organizadas hicieron su papel para no dejar que nos arrasaran la Revolución. Que la juventud sea ahora, en esta etapa, la que defienda el legado de Chávez.

GUSTAVO BORGES Garitero mayor de la parroquia La Pastora

Las mujeres fueron las que comandaron la resistencia en medio del apagón. La mayoría de los hombres de mi sector estaban jugando dominó y basquetbol en la cancha. Y por eso voy a echar el cuento de Charito, mujer, comadrona del barrio y líder de su familia. Ella, como muchos, no sabía que el apagón era para largo y que iba a traer consecuencias no tan buenas, pero también experiencias enriquecedoras. Charito se levantó bien temprano y lanzó líneas a su trinchera de lucha (familia): “Vamos, pues (chocando las palmas) a ponerse pa´ la vaina porque estamos en guerra”. Fueron sus hijas y yernas (sic) las primeras en levantarse a asumir las tareas: activar mecheros, controlar agua, intentar comunicarnos… Pa´ la vaina todo el mundo, porque estamos en guerra.

YEIMY SALINAS Comunicadora de la Alcaldía de Caracas

Una de las cosas que uno aprende de estas circunstancias es a identificar a los que se asustan y se paralizan, no reaccionan ante la situación. También empiezas a reconocer a los que están contigo y responden a la coyuntura de manera positiva.Yo estuve al siguiente día, junto a un gran equipo que asumimos guardias de manera voluntaria, visitando los hospitales, recorriendo sectores populares ante la contingencia, pues no era válido quedarnos de brazos cruzados. Fue el momento de conocer a los que se ponen a la orden, sin intenciones de recibir nada a cambio, los que desde sus conocimientos pueden colaborar en cualquier espacio que tribute a la resolución de nuestros conflictos. Esas caras, esos rostros sensibles y tan humanos, son los que no podemos olvidar jamás.

OVILIA SUÁREZ Psicóloga social

Hay mucha gente que le tiene miedo a la oscuridad porque se relaciona con el diablo. Es desconocido y simbólicamente está asociado siempre al mal, a los espantos y mitos venezolanos. La oscuridad buscaba hacer aflorar los miedos, que ocurriera el caos, a sentir espiritualmente la soledad y, de una u otra manera, aislarnos. Pero fue ese apagón el que activó vínculos que nos conectan con el amor, y no hay mal que pueda derribar el amor del pueblo con la solidaridad y el encuentro de los comunes. En medio de esa oscurana fue inevitable recordar el cuento de Florentino y el Diablo, porque es en la oscuridad donde se retan él y el Diablo, y sale ganador Florentino. En este contexto, todos somos florentinos y vencimos nuevamente un ataque con objetivos fallidos.

ROBERTO MALAVER Periodista y escritor

Bueno, mi mamá me dijo que yo nací producto de un apagón. En la bondad de la oscuridad la gente comienza a crear, a ingeniárselas; es cuando le pegas un grito a alguien para saber dónde está porque no ves nada. Estamos inventando estrategias para entender que estamos vivos y que vendrán más apagones, porque de la oscuridad se aprende más. Allí donde la oscurana se relaciona con cosas malas, negativas, si te apoderas del manejo de estas cosas con las experiencias, ten por seguro que ya estás curado de los apagones.

En este país de gente iluminada, no le tenemos miedo a los apagones, somos los primeros en subsistir. De hecho, estoy a favor de los apagones, pues las cosas más importantes que me han pasado fueron en la oscuridad.

Las crónicas verbales nos visitaron desde distintas partes del país. FOTOS Vladimir Méndez/Javier Campos
¿Qué se apagó y qué se prendió el 7 de marzo?, un interrogante que suscita la reflexión
La solidaridad afloró ante la coyuntura
Ciudad CCS / Francis Cova – Niedlinger Briceño Perdomo
Fotógrafo: Vladimir Méndez – Javier Campos

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