Papa Francisco ora por el diálogo y la paz en el país

El Sumo Pontífice señaló la discriminación, persecución, pobreza y degradación ambiental entre las causas de las migraciones

El Papa Francisco sostuvo un encuentro con los 183 embajadores y representantes acreditados ante la Santa Sede, donde abogó por las elecciones en el país, para alcanzar la serenidad.

Expresó que desea “que se creen las condiciones para que las elecciones previstas durante el año en curso logren dar inicio a la solución de los conflictos existentes, y se pueda mirar al futuro con renovada serenidad”.

Asimismo, exhortó a responder a las necesidades primarias de la población. “Pienso especialmente en la querida Venezuela, que está atravesando una crisis sin precedentes”, acotó.

En ese contexto Bergoglio instó al diálogo y la negociación para alcanzar y preservar la paz en diferentes regiones y países como la península coreana, el Medio Oriente y el conflicto israelo-palestino, entre otros.

Por otra parte, el Papa se refirió al tema de la paz, basada en el multilateralismo y el apego al principio de igualdad entre las naciones, sobre la base del respeto a “la dignidad de cada persona humana, cuyo desprecio y desconocimiento provocaron actos de barbarie que ofenden la conciencia de la humanidad”.

Indicó que defender la vida y la integridad física significa proteger el derecho de las personas y sus familiares a la salud, por lo que manifestó su deseo de que se trabaje a favor de facilitar el acceso de todos, sobre todo indigentes y migrantes, a los cuidados y tratamientos médicos.

A favor de los migrantes

El papa Francisco llamó también a desechar la retórica que suscita temores ancestrales sobre los migrantes y partir de la consideración esencial de que son ante todo seres humanos.

Expresó que aun cuando no siempre todos están animados de las mejores intenciones, la mayor parte de los migrantes preferirían permanecer en sus lugares de origen.

El Sumo Pontífice mencionó la discriminación, persecución, pobreza y degradación ambiental entre las causas de las migraciones, las cuales -dijo- existieron siempre.

Subrayó que acoger al otro demanda ‘un compromiso concreto, una cadena de ayudas y benevolencia, una atención vigilante y comprensiva’, así como ‘la gestión responsable de nuevas situaciones complejas que, en ocasiones, se añaden a otros numerosos problemas ya existentes, con recursos siempre limitados’.

Practicando la virtud de la prudencia -afirmó- los gobernantes sabrán acoger, promover, proteger e integrar a los migrantes estableciendo medidas prácticas en los límites del bien común acordado para permitir la inserción.

Agencias

Únase a la conversación