Papel y lápiz (V)

Humberto Márquez

Por aquella vieja costumbre de escribir a mano y pasar a máquina después, a veces los manuscritos se traspapelaban, llegando incluso a quedarse en el papel y lápiz, o se transformaban en el proceso de la transcripción. Hay una entrevista con Jesús Soto titulada: La música, el tema inédito, que no recuerdo haber publicado, son 12 páginas de cuaderno Alpes escritas a mano, y, hasta donde recuerdo, la entrevista en las páginas centrales en El Diario de Caracas, hace 30 años, incluía buena parte de su obra cinética y, por supuesto, algo de música. Tengo dos conjeturas, una: que esta entrevista musical fue mucho antes, porque no hay referencias al disco de boleros que, junto a Álvaro Montero, le produje a él y a Riera en el año 83, y dos: que me exigió incluir más de su obra cinética, porque sí recuerdo que me dijo: “Yo soy artista plástico y no cantante”. Otro manuscrito sobre Soto fue una entrega a Notitarde, a propósito de un honoris causa, cuya noticia me agarró en medio de un viaje de conciertos en 1997, con Jonathan Coles y Abraham Abreu con nuestras respectivas esposas, por lo que fue escrito en un tren de Washington a Nueva York.

Años antes, en 1993, me agarró una tormenta de nieve en el aeropuerto de Newark, New Jersey, tuve que pasar la noche ahí, y me dio por mandarme unos cuantos textos. De esa zafra apareció Arpegios y Sortilegios, texto de la carátula del disco homónimo que grabé a Rodrigo Riera y Jonathan Coles sobre Fernando Sor. Ese texto, por ejemplo, arrancaba con una crónica de una sabrosa tertulia de sobremesa en el Hotel Plaza, con Rodrigo Riera, donde comenzamos a visualizar el disco: “Sin embargo, la idea habría tomado cuerpo en la fiesta de los 69 años de Rodrigo, en casa de Alejandro Riera Zubillaga, rumba a la cual no pude asistir por estar fuera del país”. Al revisar la carátula descubro que esa parte no fue, solo la segunda parte quedó impresa.


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