Paradojas y enmienda

Néstor Rivero

En este último año como pocos en la historia de Venezuela el transeúnte se tropieza con sombras y luces, desconcierto y esperanza y otras paradojas del ánimo, según el cristal con que se mira la cotidianidad.
En los vagones del Metro, la camionetica, la escalinata del barrio, o pasillo del edificio, se oye a contertulios que se desahogan con la muy ant-irobinsoniana y pesimista interjección “esto se lo llevó quien lo trajo”. Y del otro usted se topa con aquel que reitera “Estamos en un momento único. Las crisis son grandes oportunidades para reorientar el rumbo y construir proyectos de vida”. Ciertamente, de la actual circunstancia de dificultades con sabotajes eléctricos, bloqueo a las cuentas financieras nacionales en bancos del exterior, por presión del gobierno norteamericano, y secuestro de reservas de oro, así como amenazas de sanciones a empresas foráneas que comercien con Venezuela, de dicho cúmulo de incomodidades se repite,, brotará una Venezuela distinta, la que aprende a planificar y comienza a cultivar el ahorro, reciclaje y autodisciplina, una que abandona el desatino de echar al cesto cualquier electrodoméstico averiado “porque tenemos para comprar otro”. Y, como este caso de anécdota, un muy largo etcétera, etc…que se avecinda con la mentalidad consumista rentista de una población que olvidó sus hábitos manualistas, de refacción y vocación resolutiva.
Así, admítase a su vez que en el actual trance der dificultades, tampoco pasan como “catires y lisos” y absolutamente exentos de mácula, aquellos que dentro del funcionariado público, varios o muchos, pasaron por altos cargos sin rendir cuentas, sin escuchar quejas del soberano de a pie, sin vocación para convocar voces de auxilio y acompañamiento profesional, y en fin, sin dar muestras de un propósito de enmienda. Figuras como el exgeneral Rotondaro, quien luego de detentar por diez o más años su virreinato en el Seguro Social, ahora fuera del cargo, descubre que es malo el Gobierno Bolivariano.
La Revolución Bolivariana comienza una fase de perfectibilidad y autocorrección, la que a su vez debe ir sostenida con una poderosa presencia del Poder Popular en áreas de la producción económica, estudio sistemático de la historia de Venezuela, la ética, la ciencia y tecnología y la contraloría social.


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