Periodistas por la constituyente: Ni olvido ni silencio, menos gazapos

Luisa Ortega Díaz deja muchas dudas en el prólogo del libro sobre los crímenes de la Cuarta

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El informe final de la investigación realizada por la Comisión por la Justicia y la Verdad, contenido en el libro titulado Contra el silencio y el olvido, publicado en marzo de este año, cuya prologuista es la Fiscal General de la República, doctora Luisa Ortega Díaz, deja una estela de dudas y suspicacias.

A pesar de que la investigación estuvo orientada por un equipo de especialistas para esclarecer los horrendos crímenes y desapariciones forzadas, calificadas como terrorismo de Estado durante los gobiernos de Acción Democrática y Copei, en el período 1958-1998, el informe arroja incertidumbre y desconfianza por la posición de quien dirigió el proceso.

Es público y notorio que la doctora Díaz ha apelado a su investidura para rechazar de manera frontal a la Asamblea Nacional Constituyente, como un recurso político para llamar a la paz y al entendimiento entre los venezolanos por parte del presidente de la República Nicolás Maduro. ¿Por qué se opone?, ¿Quién está detrás de la Fiscal? ¿Tendrá ambiciones presidenciales? ¿Por qué hace tres meses públicamente defendía el legado de Chávez y hoy cuestiona al
chavismo?

Pero, vaya, ¡qué contradicción! el giro de conciencia de ciento ochenta grados de esta alta funcionaria que en el prólogo del mencionado libro hace un esbozo pormenorizado en torno a las graves violaciones de derechos humanos que se perpetraron en nuestro país entre 1958 y 1998. Señala que la política represiva de aquellos gobiernos fue “sistemática en cuanto a persecución, criminalización y en muchas ocasiones el aniquilamiento físico”.

Sin embargo, hoy se evidencia que ese prólogo es letra muerta. Lo que hace tres meses era una verdad para la Fiscal, su posición pública y su apoyo incondicional para quienes representan a nuevos terrorismos, dejan ahora al descubierto que su actuación estuvo sesgada y fue una farsa.

Muchos terroristas que destrozaron edificios públicos y privados, que mantienen en zozobra a la población, responsables de la sangre derramada en calles y avenidas de pueblos y ciudades, que cargan el peso en su conciencia de la muerte de decenas de jóvenes, son debidamente juzgados en los tribunales militares.

Y vaya casualidad que en el penúltimo párrafo del prólogo escrito por la doctora Díaz, esta señala: “… En la Venezuela del siglo XXI debe quedar atrás la aplicación de la jurisdicción militar penal a los civiles…”. ¿Qué tenía en mente cuando hizo tal aseveración? ¿Qué sabía de antemano?

El caso es más dramático cuando públicamente los miembros de la Comisión por la Justicia y la Verdad revelaron que le habían cuestionado a la Fiscal el contenido de este párrafo y ella prohibió su alteración con una postura nada convincente. Tuvieron que dejar pasar ese gazapo. Pero cuántos “gallos tapaos”, como dice el adagio criollo, tendrá este informe…
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La ética periodística en la comunicación originaria

Se requiere un compromiso revolucionario y una ruptura con los valores del capitalismo

La verdad, decir la verdad, tal como lo aprendimos del periodista Simón Bolívar, al crear el Correo del Orinoco en 1818. Y tal como nos lo reiteró con firmeza el periodista Hugo Chávez Frías, durante toda la guerra mediática que debió enfrentar desde la conducción y despliegue de la Revolución Bolivariana, en pleno siglo XXI.

La clave es sencilla, aunque su aplicación requiere de compromiso revolucionario y de la ruptura radical con el pensamiento y los valores dominantes que impone el capitalismo. Gramsci llamó a este proceso molecular Revolución Cultural e implica una reforma intelectual y moral de la sociedad.

Sobre esta base de pensamiento crítico, un grupo de periodistas y comunicadores populares hemos emprendido el compromiso de optar por la conquista de curules en la convocada conformación de la Asamblea Nacional Constituyente. Queremos ser diputados para la transformación radical del Estado y para la elaboración de un nuevo cuerpo de leyes constitucionales que fortalezcan la soberanía comunicacional del pueblo y la nación venezolana. Para eso luchamos y trabajamos hoy. Contamos con tu organización y apoyo electoral y de debate para avanzar en esta propuesta de PAZ, ética y soberanía.
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CNE fortalece la democracia

Las decisiones del Consejo Nacional Electoral (CNE) de convocar dos procesos eleccionarios este año colocan a la derecha en serias dificultades, en camino a una derrota segura. El ente comicial demuestra su condición autónoma y su compromiso con la democracia protagónica y participativa.

Los ataques del fascismo solo fortalecieron la posición institucional del organismo electoral. Las amenazas contra las rectoras del CNE no apartaron del camino el trabajo a favor de la patria.

Constituyente y elecciones de gobernadores demuestran al mundo que en la República Bolivariana de Venezuela triunfó la paz, único camino seguro para lograr el bienestar para el pueblo.

La presidenta del CNE, Tibisay Lucena, atacada por representantes de la derecha, guía el trabajo institucional, ardua labor que emprendió con mujeres y hombres, cuyo único compromiso es con la Patria.

El balance del proceso constituyente está a la vista: un pueblo movilizado en respaldo a los aspirantes a la ANC es la garantía que este proceso va por el camino seguro, el soberano respondió al llamado con gran receptividad, pues quiere no solo más democracia, sino que su nueva Carta Magna esté blindada contra dictadores, tiranos y fascistas.

Del otro lado, de los apátridas derrotados, se apodera la desesperación que los lleva por el camino del terrorismo, de la violencia contra el pueblo, contra los ciudadanos que buscan paz. Son tres meses de violencia que ha causado centenas de víctimas mortales, heridos, pérdidas millonarias en ataques a la propiedad pública y privada.

Anuncian nuevos planes contra la ciudadanía, preparan nuevas acciones terroristas y vandálicas. Tienen en mente abultar la cifra de muertos que anunciarán en rueda de prensa. Buscan la intervención foránea. Pero la Constituyente allanará el camino para lograr la paz.

El CNE, como poder autónomo, demuestra la responsabilidad que tiene con la democracia participativa y protagónica. La derecha fascista no tiene pueblo ni bandera. Están derrotados.

LUIS RAFAEL MARTÍNEZ/IVÁN PADILLA BRAVO
FOTO VLADIMIR MÉNDEZ