Periodistas que son un power trío y crearon el “rock gamberro”

Les gustan también los boleros y la salsa, pero ellos solo cantan “sin pretensiones” para expresar vivencias y temas con compromiso

Son tres: Jonathan Manzano (baterista), Vladimir Vargas (bajo) y Sinue Vargas (guitarra y voz). Son Los Gamberros, que tocan desde el 2014 en un espacio que es un comedor-cocina-servicios generales-depósito de peroles que se encuentra en el Correo del Orinoco.

Comenzaron cinco periodistas a mostrar sus dotes para “ver qué salía”, hasta que se atrevieron a mostrar sus creaciones en la calle. Ahora son un “power trío”, como se denominan (con bajo, guitarra y batería) al que también denominan “rock gamberro”, que crea atmósferas melódicas, armonías sencillas “sin pretensiones de ser lumbreras musicales”.

Lo único que quieren es darle sentido a lo que quieren expresar, como vivencias y temas con compromiso social, además del desamor, la traición, los desafectos. Y es que, aseguran con jocosidad, han sido “muy maltratados por las mujeres”.

Han tocado en Suena Caracas (versión de bares en el Rajatabla), en la XIII Feria Internacional del Libro, en la Feria Vinila Rockola, en el 1º Diálogo Mundial por la Paz, en La Feria Itinerante de Caracas, en Ciudad Rock 2018, en Ávila TV, en el Festival Cultura Metro, el Festival el Rock como contra cultura con el colectivo, en los jueves culturales en Gradillas con Ciudad CCS, en el Cuchitril, que queda también en el casco central, y pare de contar.

Aquí, los tres músicos se pusieron de acuerdo con sus respuestas en sus gustos por Caracas y sus bondades.

—¿Cuál es el lugar de Caracas preferido de Los Gamberros?

—La Plaza Bolívar de Caracas, es un lugar para el encuentro, para la juntera. Se recita poesías, se debate sobre política y se toma buen cocuy.

—Un local nocturno o taguara

—El Café Rajatabla. Ahí pasamos todos gran parte de esa década de los 90. De allí venimos y es muy arrecho que haya abierto de nuevo. Y si queremos echar un pie, pues en Ajíes es la cosa. También la casita azul en San Agustín del Norte y el bar de Mango (aunque Sinue aún no lo conoce, pero dice que va por eso). Nos gustan estos espacios porque ahí confluimos los mismos. Ya nos conocemos y en estos tiempos hay que juntarse. Eso uno lo encuentra en estos lugares.

—Una esquina o avenida

—La esquina de Gradillas es mágica. Ahí la poesía y la joda están presentes siempre. Nos gusta estar ahí porque creemos que ahí se palpita y vibra parte de la realidad de esta ciudad. El Casco Histórico es muy fuerte. Esos espacios tienen un no sé qué: que si yo, que si tú.

—Una película

—Coye, ¡son muchas! Bueno: Trainspotting, El laberinto del fauno… Mucho de ese cine noventoso: Tiempos violentos, en fin. Y cine político, de esos que le ayudan a uno a entender las vainas: En el nombre del padre, por ejemplo, es una muy fuerte que al menos a mí me marcó (Sinue). Pero sí, nos gustan mucho Tarantino, Oliver Stone. Por ahí van los tiros.

—Una canción

—Mucho rock nacional: Sentimiento Muerto, Seguridad Nacional, Dermis Tatú; rock argentino y sus íconos, como Charly (García), Fito (Páez), Gustavo Cerati, Soda Stereo, el flaco Spinetta. Pero también nos encanta la salsa de Maelo, Lavoe, Blades, Fania, el Sexteto, hasta los boleros de Felipe Pirela (Pirela es rock, advierten), Manú, La Polla, Kortatu. Y los clásicos del rock: The Doors, The Who, Pink Floyd, Rolling… En fin, esa vieja guardia que nunca deja de ser vanguardia que, a juro, uno redescubre cada vez que las escuchas. ¿Una canción? Cable a tierra, de Fito, por la historia que encierra ese tema y por una situación personal muy fuerte.

—Un libro

Las venas abiertas de América Latina. Un libro que marcó este tiempo y nos puso a muchos en contexto. Entender de dónde venimos, dónde estamos y para dónde debemos agarrar.

—Un poema

—”Canción del soldado justo”, del Chino Valera Mora. Es un canto a la lucha y a la esperanza que encierra esa lucha.

—¿Tienen algún ritual antes de sus presentaciones?

—Un guamazo ‘e cocuy y 1,2,3, y pa’lante.

—¿Qué proyectos traerán Los Gamberros este año?

—Esperamos reunir unos cobres para meternos en un estudio y grabar, al menos, dos canciones para hacerles un videíto. Y, bueno, ¡que nos llamen para tocar! Lo que queremos es llevar esta propuesta a todos lados. Hay algo por ahí en el interior del país, pero nada concreto. De verdad nos encantaría ir a tocar fuera de Caracas: “¡A rodar, a rodar la vida!”, como dice Fito Páez.

ROCÍO CAZAL
ROCIOCAZAL@GMAIL.COM

 


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