“Pilingo” toca su piano y la gente sale a gozar

Entre sus planes figura la grabación de un CD con música inédita.

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Cada instrumento tiene su secreto, todo depende del ejecutante. El personaje que nos toca en suerte esta semana tiene un estilo cautivador. Lo hemos escuchado en distintas oportunidades y nunca el sonido de su piano es el mismo. Allí está su secreto: experimenta en cada presentación. Ello obedece al estudio constante del instrumento, y la melodía que escuchamos hoy no ha de ser la misma que le oímos ayer. Sus dedos se mueven con agilidad sobre las blancas y las negras y disfruta cambiando los acordes sobre el mismo sonido. Su nombre es Rubén Atilio Viana Saldaña, pero todos le conocen como “Pilingo”.

DE PETARE PARA EL MUNDO

Pertenece a la cofradía petareña. Allí, en ese sector, calificado como “el barrio más grande del mundo”, luego de las favelas brasileñas, se han formado músicos de primera línea. Petare se ha convertido, en los últimos tiempos, en el crisol de joyas musicales. Una agrupación se ha encargado de formar verdaderos íconos como Eiter “Kiko” González o Felipe Díaz. Hablamos de “La Cuadra Latina”.

“Por allí hemos pasado la mayoría de los músicos de Petare. Yo me formé en las calles, escuchando mucha música y ensayando las distintas propuestas que no llegaban de otras latitudes. En nuestro país se destacaban figuras como el maestro Ray Pérez, el “Cholo” y Jesús “Chuito” Narváez.

—¿Fueron tu influencia?

—Sí. Ya te digo, todos bebimos de ese torrente musical que ya venía contaminado con el sonido de Cuba, Nueva York y Puerto Rico.

—¿Los primeros pasos?

—¡Claro que sí! Esos primeros pasos los di al lado de gente valiosa. Mis hermanos de toda la vida: “Guachafa” Guzmán, del sector Matadero; los hermanos Petit, de La Redoma de Petare, Manolín Vásquez del callejón Hatillo, y yo mismo, de Campo Rico. Todos salimos de La Cuadra Latina.

—¿Y luego?

—Cada quien tomó su rumbo y logró destacarse en lo suyo. Yo he tocado con cualquier cantidad de agrupaciones y junto a mi hijo.

—¿Luego de La Cuadra Latina?

—Estuve como año y medio trabajando con Naty Martínez. Entré en la charanga del maestro Naty, cuando Alberto Crespo se fue de la agrupación y debuté con él en una presentación en El Poliedro de Caracas. Fue una experiencia terrible… Tenía como 14 años cuando me inicié. Antes de que me preguntes la edad, te digo que nací el 18 de diciembre de 1959. Me estoy acercando a los 60 con mucha velocidad. En la música ya estoy frisando los 50. Han sido años duros, pero de mucha satisfacción.

—Mencionaste a “Chuito”. Creo que alguna vez estuviste con La Dimensión Latina.

—Sí. Eso fue en 1994. Me contrataron para una gira a Puerto Rico. Aún estaban en la agrupación los fundadores como Rodrigo Mendoza, Wladimir Lozano y Joseíto, pero, en ese entonces, La Dimensión estaba comandada por Luis Pérez.

—¿Y después de La Dimensión?

—Esa gira amplió mi campo de acción. Luego tuve la oportunidad de tocar para Andy Montañez, Ismael Miranda, Eddie Santiago y el propio Tito Rojas cuando estaba comenzando.

—¿Actualmente?

—No estoy fijo con nadie. Tengo mi propia agrupación. Sigo haciendo música y estudiando. Igual imparto mis conocimientos en una escuela en Cumbres de Curumo.

—¿Planes?

—Quiero grabar un disco con música inédita para darlo a conocer en una gira por todo el país.

 

 

ÁNGEL MÉNDEZ
FOTO CORTESÍA PVS

 


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