Memorias de un escuálido en decadencia | Matraca
Por Roberto Malaver
05/06/2026.- "¿Cuánto hay pa eso?". La corrupción forma parte del paisaje. "Amanece corrupción", así dijo alguien hace algún tiempo. Ahora, después de muchos años, en la nueva dictadura, acaban de crear una línea 800Matraca para que denuncien al corrupto, es decir, al extorsionador, al delincuente, al malechor, al "que me pongan donde haiga". Si usted hace la prueba en este momento y llama, seguro que le sale ocupada, porque deben estar denunciando al compañero Juan —Interino— Guaidó o a todos los compañeros nuestros, incluso a todos los hijos del compañero Espoleta Allup, que siempre aparecen en el ranking de los corruptos. La dictadora encargada dijo: "Ya basta. Se acabó. Hay mucho corrupto... Te juro que es cierto". Y de lo brava que estaba, se fue a la India para ver qué dejó el compañero Marco Rubio por allá, donde, de paso, se tuvo que bajar la tripulación del avión para recibirlo, porque nadie quiere a Marco Rubio. Así que mucha gente está por ahí investigando quiénes están al frente de esa línea 800Matraca para sobornarlos y arrancarles todos los días la noticia: "¿A quiénes denunciaron hoy?". "A un montón de gente". "Dame los nombres". "¿Y cuánto hay pa eso?". Los que pongan al frente de esa línea se van a llenar. ¿Se imaginan eso de que lo llamen a uno para decirle que lo van a quitar de la lista de denunciados por la lista 800Matraca? Los compañeros de la oposición están nerviosos, pero ellos están acostumbrados a eso. Dicen los rumores que a los primeros que denunciaron fueron a los jueces del tribunal supremo en el exilio y a los diputados de la asamblea nacional en el exilio, esa asamblea que preside la compañera Dinorah Figuera. Esa gente está cobrando ilegalmente. Son fake news que parecen ciertas. Lo bueno sería que todos los días apareciera la cantidad de corruptos denunciados como matraqueros para ver si la enviamos a participar en el Libro Guinness de récords.
Mientras tanto, nuestra compañera María Sumate, con una delegación enorme, se fue a Noruega. Hasta allá se fue a participar en un foro. Al principio, muchos de nosotros pensamos que iba a buscar una copia de la medalla del Premio Nobel de la Paz para entregársela al compañero Netanyahu, pero parece que la cosa no es así. Cada día está más lejos del país y cada día promete que viene, y viene arrecha. Otro que nos dio un mensaje el 30 de mayo fue el compañero Edmudo —Asilado— González. Por lo visto, nadie lo vio, pero nosotros sí estuvimos atentos a sus palabras, y para estar atentos a las palabras de Edmudo González hay que echarle bolas. Nosotros lo seguimos apoyando, ya que todo el país sabe que es nuestro presidente encargado. Ahí nos dijo que su mandato es real. Y está documentado. Y que debemos luchar por unas elecciones libres para que él venga a ponerle la banda de presidente al ganador o a la ganadora. Aunque a él no le puso la banda nadie, él está dispuesto a ponérsela al próximo presidente o presidenta del país. Se ve triste, solitario y en el final el compañero Edmudo. Y claro, no lo invitaron a Panamá, y por eso se negó a firmar el Manifiesto de Cartagena, perdón, de Panamá, que firmaron todos ellos. Tampoco lo invitaron a Noruega. Lo están apartando de las grandes decisiones. Ahora que la nueva dictadora no está en el país, sería bueno traer al compañero Edmudo González para que se encargue de la presidencia. Así dicen que dijo Espoleta Allup.
El papá de Margot le pidió que por favor marcara la línea 800Matraca, para ver si a ella le caía, porque él tenía más de tres horas llamando y le salía ocupado. Margot le preguntó a quién iba a denunciar y él le dijo: "A todos los de la oposición que nos han robado lo que les da la gana, sobre todo tiempo". Margot tampoco pudo comunicarse con la línea y le entregó el celular Falcon Supernova Pink Diamond iPhone 6, y el hombre lo cogió y salió rumbo al cuarto y agarró la puerta y le metió ese coñazo tan duro que la vecina salió gritando: "¿Te denunciaron por la línea 800Matraca, muérgano?".
—He nacido para conocerte, para nombrarte, Libertad... —me declama Margot.
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