Miedo, pánico e hipervigilancia son repuestas normales en la tragedia
Psicólogo Hugo Salinas recomendó mucha empatía y apoyo para con afectados por terremotos
11/07/26.- A dos semanas del sismo registrado el pasado 24 de junio, que afectó significativamente a Caracas y La Guaira, las secuelas del evento trascienden los daños estructurales. Las réplicas y el recuerdo del evento han dejado una profunda huella emocional en la población. Para abordar esta realidad, el psicólogo Hugo Salinas ofreció una guía detallada sobre las reacciones inmediatas y la intervención en crisis para acompañar a las víctimas y comunidades afectadas.
Durante su ponencia, Salinas fue enfático en desestigmatizar las respuestas emocionales de la población: el miedo, el pánico y la hipervigilancia no son signos de debilidad, sino respuestas normales de supervivencia.
— ¿Qué consejos da a la gente para que maneje este temor generado por este terremoto? ¿Qué se le puede decir? ¿Qué hacer, cómo controlar el temor, cómo controlar el miedo, qué debemos hacer para procurar mantener la calma?
— Lo primero que se debe hacer ahora, es entender que esto que estamos viviendo es una crisis. Más allá del terremoto, más allá de los eventos catastróficos que son para lamentar, hay que entender que esta crisis (y las crisis en sí mismas) están definidas como una superación de las capacidades de afrontamiento. Entonces, es completamente válido todo este tipo de reacciones porque, bueno, es algo que pasa por encima de nosotros, que en un primer momento no supimos poder controlar ni manejar a nivel general. Y a nivel personal, este terremoto también va por dentro del venezolano y del ciudadano, que no solo empatiza y comprende lo que sucede.
Entonces, el primer consejo sería entender lo que está pasando y darnos un momento para sentir, para poder apaciguar lo que está pasando y calmar ese (como lo llaman también) "terremoto interno".
Atención diferenciada: No todas las víctimas son iguales
El abordaje psicológico post-sismo exige entender que el impacto varía según la exposición al evento. Salinas detalló una clasificación fundamental para los equipos de rescate y apoyo:
Víctimas de primer grado: Aquellas con exposición directa en el epicentro o con daños traumáticos comprobables.
Víctimas de segundo y tercer grado: Personas que sufrieron pérdidas parciales, afectación indirecta o el fuerte impacto por la pérdida de su red social o comunitaria.
En casos extremos, como los sobrevivientes rescatados tras más de 30 horas bajo los escombros, el cuadro se vuelve complejo. Salinas advierte que en estos pacientes se mezclan sentimientos de profundo alivio con la "culpa del sobreviviente", además de una intensa angustia por el estado de sus familiares.
— ¿Qué tipo de ayudas psicológicas se le puede prestar a una persona que además, de repente, vivió la muerte de un familiar ahí cercano en el sismo, u otras personas que de repente quedaron vivos, pero sufrieron de la muerte de un familiar en algún lugar de La Guaira donde hubo mayor desastre?.
— Claro, parte de lo importante es entender que esta gente naturalmente va a pasar por un duelo. Duelo complicado y múltiple, no solo en el ámbito de lo físico, de lo material, sino también en el ámbito de esta pérdida emocional y de esta serie de etapas que solemos ver muy tradicionalmente, pero que inclusive está también este componente traumático de verlo ahí mismo en el momento. Muchas de las personas usualmente afectadas van a empezar a referir estas imágenes de lo que vieron, van a venir en sueños, van a venir en manifestaciones como cerrar los ojos y no poder dejar de ver las imágenes.
En un primer nivel, lo que interesa es la empatía y el acompañamiento. Poder estar ahí, poder brindar el apoyo y dejarlos expresar todo lo que sienten, para que esto no se complique a posterior y después no haya como este impedimento de "nunca tuve un espacio para hablar de ello".
Después de eso, tratar de hacerles entender que aquello que están viviendo es válido, que esas emociones, que esta exacerbación, este insomnio, la manifestación que tengan es propia de la crisis y que eventualmente van a poder sobrepasar esto a medida que vayan teniendo, como quien dice, una reincorporación a lo normal. No pretendemos decir que van a retomar su vida como si nada, no, no estamos en esa línea. Más bien lo que esperamos es que en un momento haya este primer momento de contención y de empatía, y sentir que a pesar de que pueden haber perdido muchos vínculos, hay alguien que está ahí para ellos y que tiene la disponibilidad emocional, empática y de ayudarlos en la medida de lo posible.
El reto de las réplicas y los "Primeros Auxilios Psicológicos"
Uno de los mayores desafíos actuales en la región capital y el litoral son las réplicas, las cuales actúan como estímulos directos que reactivan el recuerdo traumático. Para manejarlas, Salinas recomendó una técnica de reorientación cognitiva y confrontamiento suave. Por ejemplo, ante un temblor menor, se debe verbalizar la realidad objetiva: "el vidrio se movió, pero la estructura está bien y no hubo daño", reforzando así la seguridad práctica y reduciendo la amenaza percibida.
En cuanto a la intervención inmediata comunitaria, los Primeros Auxilios Psicológicos (PAP) deben centrarse en la contención, la empatía y la estabilización emocional. Validar las emociones y facilitar que la persona exprese lo que siente es vital para evitar complicaciones psiquiátricas en el futuro.
— ¿Me podría decir qué pasa en el cerebro de una persona a nivel psicológico en el momento en el que está ocurriendo el sismo?
— Sí claro, mira, parte de lo que suele pasar en un primer momento viene mediado por todo este tema de la percepción, de entender qué es lo que está pasando en la medida de lo más sincrético posible, lo más básico posible, y después se activa. De ahí nuestra respuesta de huida, es algo que tenemos desde los tiempos de la prehistoria, que es como nuestro sistema diseñado para pelear o huir. En este caso no podemos pelear contra el terremoto, se activa este circuito que genera esta manifestación de pánico, de miedo, de ansiedad y de querer escapar de la situación. Quizás no es lo más recomendable, pero es nuestro instinto natural salir de esa manera, es algo que nuestro cuerpo tiene como una especie de mecanismo de protección ante esta clase de situaciones.
Ya después de esto, hay un gran nivel de liberación de adrenalina; ese nivel de adrenalina lo que hace es que mantiene al cuerpo preparado para la lucha y para cualquier otro tipo de respuesta inmediata. Por eso vemos cosas como insomnio, taquicardia, aceleración, que inclusive pueden durar por días, y que inclusive gente de la que ha sido rescatada recientemente refiere no poder dormir porque se sienten demasiado alertas. El cuerpo entra en modo supervivencia.
Salinas explicó que después que el cuerpo asimila lo que está sucediendo y tiene muchas señales de calma (como que está en un lugar seguro, que está medianamente atendido y que entiende que puede seguir adelante), "se reanuda otra vez la parte del ciclo parasimpático, que es la anteposición a esto, donde se liberan los neurotransmisores necesarios para que el cuerpo pueda iniciar el proceso de restauración ante la calma; y progresivamente van a ocurrir estos picos de activación que van a ir bajando, levemente, muy similar a lo que es una réplica sismográfica, pero a nivel de nuestros neurotransmisores y a nivel del funcionamiento cerebral".
— Normalmente después de un terremoto de tal magnitud comienzan réplicas. ¿Cómo esto afecta a las personas? Después de un evento tan traumático ¿cómo las réplicas podrían afectar psicológicamente a la persona?.
— Fíjate, las réplicas en sí mismas sirven como una especie de estímulo que reaviva y reactiva el recuerdo de lo que se vivió en el momento. Parte del abordaje, o parte de lo que solemos hacer, es darle a entender a las personas (si están en la disposición emocional de recibir esta idea) que la réplica lo que busca es restituir el movimiento de las placas. Si hay la disponibilidad para recibirlo, adecuar este lenguaje a la persona que va a recibir la información es ideal. Entender que progresivamente van a ir disminuyendo y que son parte del proceso natural.
Pero hay que también tener paciencia, entendimiento y empatía con aquella persona que vivió sucesos de lo que se conoce como "víctimas en primer grado" (estas personas que fueron despojadas completamente de su residencia, de su hogar o inclusive que perdieron a familiares). Entender que cualquier réplica, cualquier movimiento, cualquier vibración, inclusive, o sonido fuerte puede desencadenar la activación del recuerdo traumático que se vivió en ese momento.
Terapia de la risa
— En este tipo de casos, ¿sería conveniente una especie de terapia de risa? Es decir, mantener el buen humor.
— Usualmente desde mi trinchera decimos que somos la ciencia del depende. Cuando decimos esto, es que va a variar de cada situación. Como usted bien comenta, usted logró recibir nueva información, actualizó su perspectiva y, si bien el humor es uno de los mecanismos de defensa más maduros y permiten, como quien dice, asimilar y reintegrar de la manera más positiva e idiosincrática del venezolano esta serie de situaciones, hay que tener cuidado con quién lo hacemos. Porque en este momento donde, por así decirlo, vamos por la calle o en el metro y no sabemos a qué persona tenemos al lado, quién vivió, qué vivió... entonces, siempre que estemos seguros y estemos todos en este primer nivel de confianza y de capacidad de saber qué podemos hacer, no hay ningún problema con eso.
— ¿Podría explicar qué es la hipervigilancia?.
— Fíjate, esto que me comentas de la hipervigilancia es un elemento, un signo diagnóstico en algunas ocasiones. En este momento no lo tomaríamos como tal, no le estamos diciendo a una persona que presente hipervigilancia que en este momento tiene algún diagnóstico en particular, habría que verlo caso a caso. Pero es esta capacidad de poder estar con la atención, como dimensión, como atributo de nosotros, exacerbada. Entonces, cualquier agitación, cualquier vibración, cualquier sonido, cualquier cuestión, puede estar ahí porque, una vez más, es nuestro cuerpo tratando de cuidarnos y preservarnos junto con nuestra mente, diciendo: "Hey, ese sonido que pasó ahí, ¿qué fue? Tienes que ir a vigilar, tienes que estar pendiente, tienes que estar atento". Es normal.
Verifica tu entorno, el hacerte preguntas en el momento de tensión para evaluar si existe un peligro real e inmediato o si es una falsa alarma de tu sistema, para un abordaje completo, es muy recomendable buscar acompañamiento profesional. Los especialistas suelen utilizar terapias basadas en evidencia, como la terapia cognitivo-conductual o la terapia EMDR, para reprocesar las causas subyacentes y devolverle el equilibrio a tu sistema nervioso.
La niñez y la prevención del trauma a largo plazo
La población infantil requiere estrategias adaptadas, y al respecto Salinas destacó que el juego, las actividades recreativas y los libros para colorear son los canales naturales de expresión de los más pequeños. Observar a niños jugando a "los derrumbes" o recreando la catástrofe no debe ser motivo de alarma, sino que debe entenderse como una forma legítima y sana de procesamiento del trauma.
— ¿Cuál sería la diferencia del trauma, de un niño a un adulto?.
— Muy interesante esto que me comentas, porque si bien el evento es el mismo, la catástrofe es la misma, hay veces que el niño tiene otro tipo de modo de procesar lo que vivió. No va a entender ciertas dimensiones, no lo va a vivir igual, pero cada uno tiene su propia forma de afrontamiento. Por suerte, en el abordaje con adultos podemos utilizar la palabra, la conversación como tal; pero en esto que se ha propuesto como intervención de traerles juegos, actividades recreativas y libros para colorear a los más pequeños, es propio de que los niños evalúan, procesan y traen a colación las cosas a través del juego.
“Un día a la vez, un paso a la vez”
Ante está realidad que viven todas y todos los venezolanos por el doblete sísmico del 24J, Salinas recomendó que es necesario que las personas afectadas por esta tragedia "acudan al centro de atención especializado. Es mucho mas valiente acercarse y pedir ayuda, el poder tener a alguien que los acompañe a vivir el duelo y tener ese soporte”.
El especialista manifestó que los terremotos tienen un componente psicológico único: la perdida de la tierra firme. "A diferencia de un incendio o una inundación de los que puedes huir hacia un lugar seguro, en un sismo, el propio suelo que pisas (Símbolo universal de estabilidad) te traiciona. Esto genera una fractura profunda en el sentido de seguridad fundamental del ser humano".
— ¿Cuáles son las afecciones o traumas más comunes después de un sismo?
— Trastorno de estrés agudo (TEA): ocurre en el primer mes tras el evento. La persona experimenta una ansiedad severa, desapego emocional, dificultad para concentrarse y flashbacks del momento del sismo.
Trastorno de estrés postraumático (TEPT): si los síntomas del TEA no desaparecen después de un mes y se vuelven crónicos, se diagnostica TEPT.
Ataques de pánico o fobias específicas: estímulos menores que antes eran inofensivos, pueden desencadenar ataques de pánico completos, ya que el cerebro los asocia erróneamente con el inicio de un nuevo sismo.
Somatización: el cuerpo expresa el dolor que la mente no puede procesar. Es común en los sobrevivientes que presenten dolores de cabeza crónicos, problemas gastrointestinales severos, insomnio resistente, mareos e incluso la sensación fantasma de que el “suelo se está moviendo”.
Reflexión final
Para finalizar Salinas ofreció un mensaje para todos el pueblo venezolano afectado por este doblete sísmico del 24J y dijo que puede entender que el miedo es real, porque es algo que está ahí, muy presente.
“Lo que deberíamos hacer es tratar de estar lo mas presente en nuestro día a día, esto no es una carrera de velocidad ni de resistencia, van a haber muchos momentos donde necesitarás la disposición de tus familiares, es importante cuidarse y cuidar a las personas cerca de ustedes, un día a la vez, ya después retornaremos y volveremos a ser una versión distinta de lo que fuimos, sino abrazar nuestra capacidad de renacer de ella, valorar que estamos vivos, ya que no dejaremos pasar lo que sucedió, como si no fuese pasado, pero de alguna forma el estar aquí, el poder pararnos y estar brindando nuestro grano de arena, aunque no sea fácil, es lo mejor que podemos hacer”, destacó Salinas.
Y aseguró que se hace necesario en estos momentos ser amables con nosotros mismos para poder construir la nueva versión de personas que estamos cultivando.
"Esta reflexión es un mensaje profundamente para ser amables con nosotros mismos, habrá días donde ese grano de arena parezca invisible o donde el cansancio nos gane y esta bien, el poder permitirnos la vulnerabilidad sin sentir culpa es parte esencial de esa nueva versión que estamos construyendo. La verdadera fuerza radica en saber cuando pausar, respirar y simplemente darnos tiempo".
ORIANNA GONZÁLEZ / FOTOGRAFÍA: JACOBO MÉNDEZ / CIUDAD CCS
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