Repatriar activos es el mayor acto humanitario con Venezuela
El país tiene alrededor de 22.000 millones de dolares bloqueados en bancos internacionale
17/07/26.- Una histórica política de agresiones pone de manifiesto el esquema guerrerista de Estados Unidos contra Venezuela: bloqueos financieros, intentos fallidos de golpes de Estado y una guerra económica con daños colaterales que afectan directamente al pueblo. A este escenario se suma un doblete sísmico que enluta al país.
William Castillo, viceministro de Políticas Antibloqueo del Ministerio del Poder Popular de Economía y Finanzas, expresó que “en este momento Venezuela toma acciones a nivel diplomático y legal para exigir la devolución de los activos bloqueados en entidades financieras en el extranjero”.
Así lo señaló durante una entrevista concedida al diario Ciudad CCS, donde reiteró que Venezuela ha sufrido durante años una de las políticas más agresivas impuestas por Estados Unidos, a lo que ahora se suma el impacto humano del reciente evento sísmico.
“El país vive una situación compleja que añade una dimensión humana a un historial de agresiones: bloqueos, pandemia y dificultades económicas. La nación venía en proceso de reconstrucción y ahora enfrenta esta tragedia”, apuntó.
-Al ser consultado sobre las condiciones y la ruta para la repatriación de activos, Castillo explicó que Venezuela exige la restitución de recursos retenidos en el exterior.
“Tenemos alrededor de 22.000 millones de dólares bloqueados en 29 bancos internacionales, además de unos 5.000 millones en derechos especiales de giro en el Fondo Monetario Internacional (FMI), que forman parte de las reservas del país”, precisó.
-En ese contexto, destacó que, tras el 23 de enero, Venezuela ha iniciado procesos de negociación que han permitido algunos avances, como el alivio parcial de sanciones y acuerdos puntuales en materia financiera.
“Las negociaciones son mecanismos diplomáticos para obtener resultados y evitar escenarios de confrontación, preservando la vida y la paz del pueblo venezolano”, afirmó.
Añadió que el país enfrenta una “diplomacia de presión” y reiteró que, pese a los intentos de desestabilización, golpes de Estado y sanciones, no se ha logrado derrocar al Gobierno.
-Sobre la posibilidad de que Estados Unidos levante las sanciones, señaló que estas forman parte de una política histórica de presión internacional.
“Si Estados Unidos considera a un país como hostil o una amenaza, aplica este tipo de medidas. Sin embargo, Venezuela podría convertirse en un caso inédito si logra el levantamiento total de las sanciones”, sostuvo.
-En relación con el oro retenido en el Banco de Inglaterra, indicó que el Estado venezolano mantiene gestiones para su repatriación.
Castillo recordó que la presidenta de la República, Delcy Rodríguez, envió una comunicación al rey Carlos III para solicitar la devolución del oro, actualmente bajo custodia del Banco de Inglaterra.
Explicó que en 2008 Venezuela inició un proceso de repatriación de sus reservas auríferas, del cual solo se concretó una parte. Posteriormente, en 2018, el Banco Central de Venezuela solicitó nuevamente la entrega del oro; sin embargo, el proceso quedó paralizado en 2019 en medio de la disputa política sobre el reconocimiento del Gobierno venezolano. Este escenario coincidió con el intento fallido de instaurar un gobierno interino encabezado por Juan Guaidó, quien posteriormente fue señalado por presuntas irregularidades en el manejo de activos en el exterior, incluida la empresa estatal Citgo.
“Se han utilizado argumentos políticos para impedir la devolución de un activo que pertenece a la República”, denunció.
Desinformación y guerra digital
-En medio del complejo escenario que atraviesa el país, Castillo advirtió sobre el incremento de campañas de desinformación tras los recientes eventos sísmicos.
“La desinformación no es un efecto colateral, sino una estrategia paralela, alimentada por propaganda y contenidos manipulados”, afirmó.
Indicó que las plataformas digitales se han convertido en un nuevo campo de disputa, donde intervienen tecnologías como la inteligencia artificial, los algoritmos y los deepfakes.
“Es una guerra que no solo se libra con acciones tradicionales, sino también en el entorno digital, lo que representa un arma de doble filo”, señaló.
Finalmente, advirtió que el mayor riesgo no es la mentira aislada, sino el ecosistema que la amplifica y la convierte en una verdad aceptada.
“Combatirla exige más que tecnología: requiere ética, educación y vigilancia activa de todos los actores del sistema informativo”, concluyó.
CARMEN ADRIANA DAZA /FOTÓGRAFO: ENRIQUE HERNÁNDEZ / CIUDAD CCS
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