A 97 años de la icónica novela de Rómulo Gallegos: Doña Bárbara
Rómulo Gallegos escribió una de las novelas fundamentales de la literatura latinoamericana
11/08/26.- En 1927, un Rómulo Gallegos cansado de la dictadura de Juan Vicente Gómez, viaja a los llanos de Apure para documentar la falta de cultura y la civilización en la Venezuela rural de aquél entonces. Sin saberlo, estaba a punto de escribir una de las novelas más representativas e importantes para la literatura venezolana.
Tan solo 2 años separaban al célebre escritor de la publicación de su obra magna, cuyo relato del llano junto a los simbolismos de las realidades sociopolíticas, cautivarían no solo cada rincón de la nación, sino del mundo entero. Un 11 de agosto de 1929, el mundo conocería por primera vez la historia de "la devoradora de hombres", por la Editorial Araluce.
Reeditada más de 40 veces y traducida al menos en 8 idiomas, Doña Bárbara es la tercera novela de Gallegos; allí narra la historia de Santos Luzardo, un abogado que vuelve a su hacienda y enfrenta el poder despiadado de su vecina, la terrateniente Doña Bárbara, una mujer dura marcada por una desgarradora experiencia.
Desde entonces, Barbarita se convirtió en un personaje universal; representa esa fuerza brutal y avasallante por un pasado que marcó su vida y la hizo ser, la mujer más respetada y admirada por su pueblo, quizá por ello cautivó incluso al hombre al que se juzgaba en la novela.
Crítica social y rebeldía
No cabe duda de que uno de los elementos más representativos de la novela, está en cómo plasma aquella Venezuela cruel, desgastada por la corrupción, traición, despotismo, falta de libertad, injusticias y brujería, con una clara crítica al régimen dictatorial de Juan Vicente Gómez y al atraso que vivía el país.
En cada una de las páginas se evidencia la intención de perseguir un fin social, la búsqueda de un cambio en la sociedad a través de la belleza en lo literario, planteando una solución al caudillismo.
Rumores van sobre la calidad de la obra que cautivó al mismísimo General Gómez, quien estando a campo abierto, hizo encender los faros de los automóviles al anochecer para no interrumpir la lectura.
Sentenció: “Este libro no puede ser contra mí, porque es muy bueno”, ofreciéndole un cargo de senador a Rómulo Gallegos en el estado Apure, cargo que por supuesto, rechazaría el escritor para exiliarse hasta la muerte de Gómez.
HÉCTOR RODRÍGUEZ / CIUDAD CCS
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