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El genio abstracto Alejandro Otero partió hace 36 años

Fue creador plástico, pionero del arte cinético y renovador de la escultura monumental

En 1944 presentó su primera exposición en el Ateneo de Valencia.

13/08/26.- Cada 13 de agosto, en el ámbito cultural se conmemora la transición hacia la inmortalidad de Alejandro Otero, ocurrida en 1990, siendo uno de los baluartes más influyentes de las artes visuales del siglo XX. Nacido en El Manteco, estado Bolívar, el célebre plástico dejó una impronta imborrable gracias a su incansable búsqueda de dinamismo, luz y estructura, transformando de manera radical la percepción del espacio en Latinoamérica y el resto del orbe.

​Durante su periplo formativo en París a mediados del siglo pasado, el distinguido artista encabezó el legendario grupo vanguardista "Los Disidentes". Junto a otros jóvenes talentos, el genio bolivarense rompió abruptamente con el academicismo tradicional para dar paso a la abstracción geométrica, movimiento que más tarde germinaría en sus aclamados Colorritmos, una serie pictórica revolucionaria que jugaba con líneas verticales, ritmos cromáticos y tensiones visuales.

Cada pieza artística de Otero interactúa con el clima y evocó siempre con ellas el sol reflejado en el Orinoco y otros recuerdos de su niñez en el estado Bolívar.

​Su evolución creativa lo impulsó a trascender los límites del lienzo convencional para adentrarse en el volumen interactivo mediante majestuosas esculturas cinéticas. Estas piezas monumentales, impulsadas por el viento y reflejos solares, fueron concebidas para entablar un diálogo constante con la naturaleza y el transeúnte urbano, convirtiendo plazas y avenidas en escenarios dinámicos donde la materia parece cobrar vida propia.

​Entre sus obras públicas más descollantes destaca la imponente estructura Delta Solar, emplazada en los jardines del Museo Nacional del Aire y del Espacio del Instituto Smithsonian en Washington D.C., así como la célebre Aguja Solar instalada en Caracas. Ambas creaciones reflejan su deslumbrante maestría para fusionar la ingeniería, el arte plástico y el entorno natural en una misma experiencia perceptiva.

​Intervino en Plaza Venezuela en 1982, con su reconocida estructura Abra Solar, de aluminio y metal de 16 metros de ancho por 42 de largo. Tiene 32 aspas de aluminio que giran con el viento y con los años se ha convertido en una de las piezas artísticas más icónicas de la capital venezolana.

Tras su muerte, la Fundación Museo de Arte La Rinconada adoptó el nombre de Museo de Artes Visuales Alejandro Otero el 14 de agosto de 1990. Sus obras monumentales, presentes en Venezuela y el extranjero, consolidan su figura como pionero de la abstracción geométrica y el arte cinético latinoamericano.

ORIANNA GONZÁLEZ / CIUDAD CCS