Se cumplen dos décadas del histórico discurso de Chávez en la ONU
“Huele a azufre”: La proclama que desafió la hegemonía imperial en Nueva York
21/09/26.- A 20 años del histórico discurso del comandante Hugo Chávez en las Naciones Unidas, en la actualidad se recuerda la jornada del 20 de septiembre de 2006, cuando la tribuna de la 61ª Asamblea General de la ONU en Nueva York fue escenario de una de las intervenciones más memorables de la diplomacia internacional contemporánea.
El presidente Chávez pronunció un mensaje impetuoso que resonó en todo el planeta, encarando de manera frontal la hegemonía imperial e instando a la refundación del sistema multilateral.
“Ayer estuvo el diablo aquí, huele a azufre todavía en esta mesa donde me toca hablar. Ayer vino el presidente de los Estados Unidos, a quien yo llamo ´el Diablo´, vino aquí hablando como dueño del mundo”.
A lo largo de su intervención, Chávez expuso con firmeza la necesidad de frenar el belicismo y las pretensiones de dominación global, haciendo referencia directa a la intervención previa del mandatario estadounidense George W. Bush,
“El hegemonismo imperialista amenaza la supervivencia misma de la especie humana. Seguimos alertando sobre ese peligro y llamando al propio pueblo de los Estados Unidos y al mundo entero a frenar esa amenaza”.
Asimismo, el mandatario venezolano aprovechó el foro multilateral para recomendar la lectura del trabajo del pensador estadounidense Noam Chomsky que habla sobre el intento de Estados Unidos para dominar el sistema.
“El imperio estadounidense está haciendo desesperados esfuerzos por consolidar su sistema de dominación, y nosotros no podemos permitir que eso ocurra”.
Compromiso inquebrantable con el pueblo
Aquel discurso en Nueva York no fue un mero acto de retórica diplomática, sino la manifestación viva de la valentía y el profundo compromiso de Hugo Chávez con la patria. Frente al escenario más exigente de la política global, el líder bolivariano demostró su determinación inquebrantable de alzar la voz por los pueblos oprimidos, encarando a los poderes globales sin titubeos y reafirmando el fervor militante con el que defendió, hasta el último momento, la dignidad, autodeterminación y soberanía de Venezuela ante cualquier nación del mundo.
El legado de firmeza de Chávez sigue siendo un referente de dignidad para la diplomacia venezolana y los pueblos que luchan por su autodeterminación. Su mensaje no solo marcó un hito en la historia de las Naciones Unidas, sino que inmortalizó el principio irrenunciable de que la soberanía de la patria se defiende.
MELISSA VARELA / CIUDAD CCS
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