Punto de Quiebre | El día que Bryan José estalló de rabia

No tuvo tiempo de arrepentirse. Fueron muchos –y muy seguidos– los golpes que cayeron sobre él, incluso cuando llegaron los maestros, les costó...

Bryan José estaba enamorado de Azucena, una niña de crinejas que siempre solía sentarse en los primeros puestos del salón, pero nunca se atrevió a decirle nada porque le daba mucha pena… y hasta miedo, porque era muy tímido.

En una ocasión, el niño compró un chocolate y lo puso a escondidas en el pupitre de Azucena. La niña nunca se enteró que había sido él quien lo dejó. Casi nadie, excepto las maestras, lo llamaba por su nombre, sino que le decían gordo o gordito, y en un principio a él no le molestaba, pero después la cosa comenzó a no hacerle mucha gracia.

En el fondo, Bryan José se veía muy lejos de la niña Azucena, algo así como un amor imposible, quizás para sus adentros pensaba: “Esa niña tan linda jamás va a poner sus ojos en un muchacho tan gordo como yo”.

Y quizás por ello, solo se conformaba con mirarla de manera disimulada desde su asiento. Y no es que Bryan José fuese un gordo de unos 100 kilos, no, simplemente era un muchacho un poco más robusto que los demás, que por lo general eran flacos, salvo Gregorio, que también era gordo, pero era uno de los peleones del salón y nadie se atrevía a hacerle bullying por temor.

Cierto día hizo por fin una amiga, Florangel, porque la maestra los puso en un equipo para hacer una tarea, con tan buena suerte de que era amiga de Azucena y en una ocasión le propuso presentársela, lo que ocurrió a la hora del recreo. Los tres chicos estaban conversando de lo más animados cuando se les acercó un grupo de compañeritos y comenzaron a burlarse de él.

“Gordo, gordito, qué pálido estás, te vas a morir de tanto pensar, Azucena no te quiere, Azucena quiere a otro, contigo se entretiene, parará, parará, pararampampán”, comenzaron a cantarle, en medio de carcajadas, e incluso lo empujaban de un lado a otro.

Bryan José se puso colorado de la vergüenza y sentía que la cara le iba a estallar. Un ligero temblor se apoderó de él y cerró los puños con fuerza.

En ese instante se percató que la niña Azucena también sonreía con las burlas del grupo. La que sí estaba muy seria era Florangel, que incluso les dijo que lo dejaran tranquilo.

“Ya basta”, gritó el chico encarándose al grupo. “Déjenme tranquilo. Yo a ustedes no les he hecho nada, yo con ustedes no me meto”, continuó.

Roberto José, que era uno de los más altaneros, le preguntó qué iba a hacer si no lo dejaban quieto. No tuvo tiempo de arrepentirse.

Fueron muchos –y muy seguidos– los golpes que cayeron sobre él. Bryan José parecía un energúmeno, incluso cuando llegaron los maestros, les costó quitárselo de encima.

“Si, mamá, yo lo golpeé y lo volvería a golpear y voy a golpear a todo el que se meta conmigo de ahora en adelante. No los soporto, no los soporto, los odio, los voy a matar, odio esta escuela”, gritó el niño, al tiempo que estallaba en llanto y salió corriendo de la Dirección de la escuela, dejando a su madre a solas con la directora del plantel.
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Tipos de bullying y cómo abordar el problema

Pese a que el acoso escolar está presente en gran parte de liceos o escuelas, y aunque en algunas de ellas los docentes implementan campañas sobre el bullying, hay especialistas en el área de psiquiatría, como la doctora Nancy Bello, que explican la necesidad de que los maestros se formen para reconocer los tipos de maltrato que pudiesen desarrollar algunos niños contra sus compañeros, y subrayó que el joven agresor puede actuar por medio del bloqueo social, hostigamiento, manipulación, coacción, exclusión social, intimidación, agresión, amenazas y el menos frecuente de la clasificación, pero que también puede llegar a suceder, el ciberacoso. Por otra parte, agregó que la prevención de estos conflictos debe empezar en el hogar y ser reforzado en la escuela. “Las medidas de prevención están clasificadas en tres tipos: la responsabilidad de los padres, que tienen que apostar a una educación democrática y no autoritaria; en segundo lugar, todo maestro debe tener en su currículum la formación para la resolución de conflictos escolares; y en tercer lugar, la escuela debe tener programas de prevención y detección de bullying para que los docentes sepan qué hacer si se presenta el problema”, recomendó Bello.

WILMER POLEO ZERPA
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Los niños más propensos a sufrir acoso escolar son los que están entrando en la adolescencia.

El bullying puede incitar al suicidio

El acoso escolar es una realidad que se evidencia en gran parte del mundo, y lamentablemente Venezuela no está exenta de este fenómeno de violencia física y psicológica que afecta a los más pequeños; por el contrario, está presente y con fuerza, por lo que la psiquiatra Nancy Bello considera que esta situación debe ser atendida como un problema de salud pública, ya que estas manifestaciones de reiterado maltrato pueden llevar a los niños a creer que su única salida es quitarse la vida.

“Todas las formas de bullying tienen violencia psicológica sobre la niña o el niño que es maltratado. Los niños pueden llegar a suicidarse, es un problema actual, yo vi muchachitos que se suicidaban sin razón aparente y resulta que se trataba de bullying escolar”, aseguró.

Bello explicó que otra modalidad de bullying se aplica ahora a través de las redes sociales, ocasionando mayor presión al menor que es víctima de este tipo de maltrato. “El alcance del agresor, que en su mayoría son varones, es tan grande que llega hasta las redes”, afirmó.

Por otra parte, la doctora precisó que regularmente los niños más propensos al acoso escolar son los que están entrando a la adolescencia, entre los nueve y los 12 años, y al respecto acotó que suelen atacar con mayor frecuencia a las niñas, además de aquellos infantes con características diferentes en el entorno escolar.

“El niño o la niña que es víctima, queda emocionalmente expuesto, porque el maltratador siempre está señalando sus debilidades y colocándolo en situaciones de las que no pueden salir”, enfatizó la psiquiatra.

Un síntoma de violencia en el hogar

Otra de las figuras relacionadas al bullying, que según Bello necesita atención, es el niño que practica el acoso escolar, ya que el mismo actúa de tal manera para conseguir un reconocimiento que no tiene en casa, o sencillamente reflejando en el colegio la violencia que vive con su familia. “Todo esto le va dando un liderazgo negativo, un reconocimiento de parte de los compañeros, porque este niño acosador, que también es víctima de violencia, consigue una atención negativa, pero tiene atención”, concluyó la especialista.

LUIGI ÁLVAREZ

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