Punto de quiebre | “Especialistas” de las redes sociales son inclementes

Los usuarios formulan hipótesis, “resuelven” casos, condenan a presuntos culpables

Una comisión de expertos policiales de la ciudad capital viajó durante la noche hasta Ciudad Guayana. Llevaban la misión de resolver en tiempo récord el crimen de la adolescente Ángela Aguirre, que parecía habérseles escapado de las manos a sus colegas de la región.

La jovencita, de apenas dieciséis años de edad, había salido para la fiesta de un amiguito y no regresó. El crimen causó consternación en la región, no sólo porque se trataba de una chiquilla adolescente, sino también porque la familia Aguirre es muy querida y apreciada, pero, sobre todo, por los muchos rumores que comenzaron a circular de manera irresponsable por las redes sociales, donde un puñado de policías, jueces y abogados del tuiter y del Facebook comenzaron a levantar un sinfín de especulaciones en torno al caso.

Inicialmente no se podía hablar de crimen, pues el cuerpo no había aparecido, sino de desaparición. El problema es que la familia sabía muy poco sobre la dirección del sitio donde se iba a celebrar el cumpleaños del amigo de Ángela.

Para el momento en que se decide enviar la comisión desde Caracas, ya había aparecido el cuerpo sin vida de la infortunada, flotando en el Caroní. La ola de rumores, lejos de cesar, se incrementó. Se establecieron móviles falsos, presuntos autores y cómplices.

De esta manera le salía al paso a los rumores de que los culpables estaban siendo protegidos por funcionarios de la subdelegación policial.

Un día después, anunció la captura de siete personas con relación al crimen, algunos vinculados de manera directa, y otros porque se enteraron de cómo ocurrieron los hechos y guardaron silencio, lo que los hacía encubridores. Sin embargo, dijo que aún estaban en una fase muy prematura de la investigación, por lo que era imposible hablar de las causas de la muerte y si los criminales y/o la víctima habían consumido algún tipo de sustancia estupefaciente o etílica, así como también las razones que pudieron haber tenido los homicidas para quitarle la vida a la joven.

Los rumores se acentuaron, pero las investigaciones siguieron su ritmo. El comisario Douglas Rico ofreció otra rueda de prensa, ésta aun más precisa. Se había determinado que la causa de la muerte fue la inmersión, es decir, cuando la joven cayó al río estaba con vida, y esto se deducía debido a que hallaron agua en sus pulmones. Se confirmó que la víctima había sido objeto de varios golpes y de abusos sexuales, aunque no estaba claro si ocurrió con o sin su consentimiento.

Además, indicó que se había establecido que ni la infortunada ni ninguno de los detenidos habían actuado bajo la influencia de alguna sustancia estupefaciente o sicotrópica, y que si habían consumido alguna bebida alcohólica lo hicieron en una cantidad irrisoria, al punto de que era indetectable en los exámenes toxicológicos realizados.

Reveló Douglas Rico que entre los detenidos está el joven José Cedeño, de 18 años de edad, quien era el cumpleañero, anfitrión de la fiesta a la cual había asistido la infortunada. Igualmente, fueron detenidos José Zorrilla, de 44 años de edad, padrastro de José y dueño de la lancha en la que se movilizaron para llegar hasta el club Italo Venezolano de Guayana; Glauder Zorrilla, de 19 años de edad, primo del agasajado.

Los otros tres detenidos son Orlando Salazar (35), Joselyn Barreto (18) y Dayana Nicieza (28), amigos de la víctima, quienes también andaban en la fiesta. No quedó claro en la intervención del jefe policial cuál fue la actuación de cada uno de los detenidos, aunque todo hace presumir que estos tres últimos no tuvieron una participación directa, sino que estaban enterados de lo que había ocurrido y optaron por guardar silencio.

El jefe policial afirmó que tenían algunas aproximaciones sobre la forma como habrían ocurrido los hechos y el grado de participación de cada cual, así como la razón por la cual le dieron muerte a la joven Ángela, pero debían esperar hasta estar cien por ciento seguros, debido a que había muchas contradicciones en las declaraciones de los aprehendidos.

Con los hijos, los padres no deben descuidarse un segundo

Cuando los hijos le pidan permiso para asistir a una fiestecita, uno debe sopesar muchas variantes, porque tampoco es la idea que no se deje salir a los hijos para ningún lado.

—Lo primero que hay que preguntarles es en casa de quién es la fiesta, a fin de que usted precise si conoce o no al cumpleañero, y si no es del plantel donde estudia su hijo (a) indague de dónde lo conoce.

—Dirección completa del lugar de la fiesta. Este dato le puede aportar mayor precisión en cuanto a la seguridad, ya que hay zonas más peligrosas que otras.

—Si su hijo o hija es adolescente, dígale que usted quiere hablar con la mamá del cumpleañero. Esto es importante, pues usted podrá interrogarla sobre la fiesta y, sobre todo, si ella estará presente durante toda la celebración.

—Pídales un teléfono de la casa donde se hará la fiesta. No para que esté llamando a cada rato, sino para usarlo en caso de una emergencia.

—Defina muy bien con quién se va su hijo a la fiesta (preferiblemente llévelo (a) usted y defina de una vez cómo será el regreso, es decir, si usted debe ir a buscarlo (a), si alguien los traerá o si se van a quedar hasta que amanezca.

No tema preguntar ninguno de estos aspectos.Póngalos como condición para conceder el permiso a su hijo.

Cómo transitar el camino del duelo ante la muerte de un hijo

La muerte de un hijo es la peor de las pesadillas para los padres, con la que se aprende a convivir. El dolor de esta pérdida no desaparece, aunque sí se puede transformar e integrar con el tiempo.

Las personas que pierden a un ser querido, en este caso a un hijo, viven un duelo o proceso de adaptación que ayuda a restablecer el equilibrio personal y familiar roto por la muerte.

La cosa se complica cuando el hijo no muere por causa natural, es decir, no padecía de enfermedad alguna, sino que ocurrió de manera violenta (accidente, asesinato), pues en este caso se produce un shock que sume en el caos y la depresión a familiares.

Para enfrentar el duelo es importante solicitar ayuda de un psicólogo o de un sacerdote.

Ellos tienen mejores herramientas y técnicas que nosotros.

Es importante que los padres hablen del tema, a fin de que expresen lo que sienten ante la muerte de su hijo, es decir, darse permiso, sin culpabilizarse, para vivir los sentimientos y emociones que aparecen de manera habitual en estos casos (tristeza, pánico, impotencia, enfado, rabia).

Los especialistas también recomiendan recoger y recordar el legado del hijo fallecido con una acción en su honor que se mantenga en el tiempo. Algo así como preguntarse: ¿qué hubiese hecho mi hijo en esta vida de no haber fallecido? Puede intentar ser voluntario para ayudar en determinadas causas sociales a colaborar con una asociación sin fines de lucro.

WILMER POLEO ZERPA/CIUDAD CCS

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