Qué se juegan Cataluña y España con la secesión

Dos semanas después del referendo independentista catalán, han sido decenas las empresas que han mudado su sede social de la región

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Frente a la declaratoria unilateral de Independencia, aunque “sin efecto”, por parte de la Generalitat, luego de que más de 2 millones de ciudadanos catalanes votaran a favor de la separación de la comunidad autónoma catalana de España en el referendo del pasado domingo 1 de octubre, muchos se preguntan qué pierden la región catalana y España en materia económica con este proceso.

Según datos del Instituto de Estadísticas de Cataluña, en 2016 el Producto Interno Bruto (PIB) de Cataluña representaba el 19% de toda España, compitiendo con la Comunidad de Madrid, que era 18,9%, por ser la región más rica del país.

Cataluña, una región de 32.000 kilómetros cuadrados y algo más de 7 millones de habitantes, está cerca de 210.000 millones de euros, algo muy parecido a Dinamarca, que con menos población y menos territorio productivo –tiene 43.000 kilómetros cuadrados y una población de 5,5 millones– su PIB es de 206.000 millones de euros, según diariocrítico.com.

En cuanto a exportación, la región catalana es, lejos de las demás comunidades autónomas españolas, la primera de España, con un 25% de las ventas de mercancías en el extranjero en 2016 y en el primer trimestre de 2017. La región atrajo en 2015 alrededor de un 14% de las inversiones extranjeras en España, en segunda posición, muy por detrás de Madrid (64%), pero por delante de todas las demás regiones, según datos publicados por el Ministerio de Economía.

Para los independentistas, un Estado catalán tendría superávit y sería más próspero que la Cataluña actual, dependiente de España; mientras que para los contrarios a la independencia de esta región española, advierten que el coste económico de la secesión sería tan alto, que aunque el nuevo Estado fuera viable económicamente, los beneficios son insuficientes al menos para dos o tres generaciones.

Y aunque no hay duda de que España sería la más afectada al perder la región catalana, debido a que el 19% del PIB del país europeo lo produce Cataluña, la realidad comienza a golpear la economía catalana. Casi una treintena de empresas radicadas en Barcelona han trasladado su sede social por miedo a una inminente declaración unilateral de independencia.

TRASLADO DE EMPRESAS

Según los cálculos realizados por la escuela de negocios Vlerick Business de Bruselas, difundidos ayer, el cambio de domicilio de empresas y bancos en los últimos días en Cataluña ha originado que esta región haya perdido el liderazgo del Producto Interior Bruto.

El profesor de Mercados Financieros en Vlerick Business, David Veredas, dijo a la prensa que Cataluña ha perdido como mínimo 3.770 millones de euros o 0,33% del PIB en favor de otras regiones”, a causa de la situación política.

El profesor Veredas ha tenido en cuenta el impacto de la treintena de empresas y bancos que han trasladado su sede social fuera de Cataluña (CaixaBank, Banco Sabadell o Gas Natural Fenosa, entre otras) y calcula que la pérdida podría casi doblarse, hasta 6.580 millones de euros, si empresas como Freixenet confirmaran su intención de marcharse, mientras otras el lunes han dicho que se van (Planeta, Abertis o Cellnex).

De esta forma, en opinión de Veredas, “tras la fuga de empresas, la contribución de Cataluña al PIB de España ha bajado del 19,025% al 18,687%” y Madrid ha subido del de 18,926% al 19,036% y se posiciona como motor económico del país en detrimento de Cataluña”, puntualiza el profesor, cuyas manifestaciones han sido recogidas por medios económicos.

Los datos de la Oficina Europea de Estadística (Eurostat) de 2015 colocaban a Cataluña a la cabeza económica de España con un PIB de 204.189 millones de euros, seguida muy de cerca por Madrid con 202.965 millones.

Además, en cuanto al PIB per cápita, Madrid ya ocupaba la primera posición, con 31.700 euros, seguida por País Vasco (30.800), Navarra (29.100) y Cataluña (27.600), según Eurostat.

David Veredas resalta que el impacto en el PIB regional se mantendrá mientras siga la situación actual, es decir, con Cataluña como parte de España y las compañías de origen catalán instaladas en otra zona del país.

Asimismo, añade que “en caso de independencia, es probable que esas compañías deberían crear una filial en Cataluña para gestionar su negocio en ese territorio y, en tal caso, esa nueva empresa contribuiría al PIB catalán”, que no analiza las actuales consecuencias de la caída del turismo que se está produciendo. Es decir, explica: “la pérdida, en todo caso, sería mayor y la contribución catalana al PIB español, por tanto, menor”.

Por otra parte, la relación de bancos y empresas que han abandonado ya su domicilio social en esta región o están dispuestos a hacerlo tiene un valor de mercado que equivale a cerca del 50% del PIB de Cataluña, lo que debilita de forma extrema cualquier proyecto de independencia, según medios económicos.

Al mismo tiempo, esta misma fuente resalta que el PIB catalán supera actualmente los 210.000 millones de euros, cerca de un 20% del de España, pero solo las empresas con sede en Cataluña que cotizan en el Ibex valen en Bolsa más de 90.000 millones de euros.

Recientemente el ministro de Economía, Luis de Guindos, indica que la independencia de Cataluña daría lugar a que esta comunidad caería entre un 25% y un 30%, hasta los 63.000 millones de euros, cuya repercusión, agrega, sería muy negativa afectando a las exportaciones al quedar fuera del mercado comunitario.

ESPAÑA MÁS POBRE

En el caso de España, la independencia le costaría, además del 19% de su PIB, el 18,4% de sus empresas. El resultado sería un Estado más pobre, según el presidente del Instituto de Estudios Económicos de España. El PIB per cápita caería unos US$1.000 hasta los 23.250 euros (unos US$27.219), según los cálculos de Sagués publicados por la BBC.

Según los más recientes datos del Ministerio de Hacienda (2014), Cataluña aporta unos 70.300 millones de euros (unos US$82.300) a las arcas españolas, más que el resto de regiones.

De estos, el gobierno central se queda con unos US$11.500 que utiliza para ayudar a áreas más pobres como Extremadura o las ciudades de Ceuta y Melilla.

“El Fondo Monetario Internacional (FMI) se mostró preocupado el viernes por la situación. Si bien consideró que “las perspectivas actuales para España son positivas”, afirmó que si se prolongan las “tensiones políticas en Cataluña podrían lastrar la confianza de la inversión y el consumo”.

La ciudad de Barcelona ocupa además el quinto lugar en Europa en materia de empresas emergentes, una posición por delante de la capital española. La región también lidera las peticiones de patentes en el país; en 2016, el 35,1% de las 547 que se solicitaron en España se registraron ahí.

Respecto a infraestructuras, con la salida de Cataluña, España perdería el puerto más importante del Mediterráneo, el puerto de Barcelona. Con 22 kilómetros de muelles y amarres, en 2016 tuvo un tráfico de toneladas superior a los 48 millones.

El puerto resulta clave también para el turismo: casi cuatro millones de pasajeros pasaron por ahí el año pasado. Además, cruceros como el Harmony of the Seas, el más grande del mundo, lo tienen de base. Otro puerto relevante ubicado en Cataluña es el de Tarragona, donde también se encuentra la mayor red de la industria química del país.

En Cataluña operan varios aeropuertos, entre ellos El Prat, que rivaliza en número de pasajeros con el de Adolfo Suárez-Barajas, en Madrid. El año pasado vivió el mejor de su historia, con 44,1 millones de viajeros.

La región también acoge a dos de las seis centrales nucleares que hay en España y que producen el 40% de su energía nuclear. A esto se suma una amplia red ferroviaria que conecta las ciudades mediterráneas españolas con las francesas e italianas.

Sobre turismo, España es una potencia turística y el año pasado batió récords con 75,3 millones de visitantes extranjeros, casi un 10% más que en 2015.

Pero casi una cuarta parte (el 22,5%), tiene como destino Cataluña, que en 2016 recibió a 17 millones de viajeros foráneos. Unos cuatro millones menos que la región que ocupó la segunda posición: las islas Baleares.

CIUDAD CCS


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