Rafael Osuna, de atrilero a Gran Maestro de música

Hoy las negras, blancas y corcheas no esconden secretos para él.

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Ese día, hace siete años, llegó a la redacción de Ciudad CCS ataviado con su guayabera blanca; se plantó frente a mi escritorio y preguntó por el periodista de Swing Latino. Nos presentamos y con algo de reserva lo atendimos. He aquí nuestra conversación, actualizada, lógicamente.

Un dossier musical

Es obligado hablar de los estudios de Rafael Antonio Osuna Palma. No fue sino hasta pasados los 18 años –nació el 22 de octubre de 1959- que Osuna abraza la música como profesión.

El asunto viene de familia, de esa Propatria de su niñez, urbanización donde nació (por comadrona) y creció. Su abuelo, Rafael González, era serenatero. Uno de sus nietos, primo suyo, “Chui” Osuna, fundó una agrupación, el Sexteto Caracas, cuyos cantantes principales eran Moisés Daubaterre, el famoso “Ajoporro” y Alfredo Antonio. Ninguno de sus hermanos, once en total, salió músico.

—¿Cómo entras en ese mundo?
—Por accidente y necesidad. Yo era camionero de General Electric, pero el dueño del camión decidió venderlo y me quedé sin chamba. Eso fue en Guarenas, donde yo vivía con mi mamá. Un amigo me dijo que estaban buscando un “atrilero” en la Banda de Concierto del Ministerio de la Defensa y comencé a relacionarme con los músicos y los instrumentos; ellos, al ver que tenía aptitudes para la música, hablaron con el director y se comprometieron a enseñarme.

Contó que el único instrumento que encontraron fue un clarinete y ese fue el elegido. “Como ves, la venta de un camión cambió mi vida, gracias a Dios”, agregó con mucho entusiasmo.

De la citada agrupación pasa a la Banda Marcial Caracas, pero como saxofonista y además, se estrena como cantante.

En esas lides, lo escucha Porfi Jiménez y se lo lleva para su orquesta. Luego es llamado por la Orquesta Sinfónica Venezuela, donde se desempeña como arreglista y productor musical.

Comienzan las ofertas y trabaja la Orquesta Típica del Tecnológico de Acarigua, la Orquesta Caroní de la Guardia Nacional de Venezuela y la Orquesta Sinfónica “Carlos Moll”, en Maturín.

—Supimos que tuviste unos excelentes maestros..
—Eso es cierto, tuve el privilegio de contar con Juan Domene, quien me brindó sus conocimientos de armonía y composición; el dominio del saxofón y clarinete se lo debo a Benjamín Brea y a Harold Gallardo; en la trompeta Raúl Agraz y lo que sé de trombón lo aprendí de Albaniys Castro. Cada aprendizaje ha sido para mí una oportunidad de crecer.

Así ve la música este personaje; no obstante, Osuna Palma hace gala de humildad indescriptible, tanto en la música como en su forma de actuar.

Productor y arreglista 

Su labor en esta campo se inicia con Velvet de Venezuela, lo que le permite trabajar para otros sellos disqueros como: Planeta Records, Recordad, V&L Producciones, Edisco U.S.A, en todas ellos como productor musical. Tiene en su haber más de noventa (90) discos, entre los cuales destacan: 8 discos para la Orquesta Sinfónica Venezuela y dos (2) para la Billo´s Caracas Boys. Actualmente es el cantante líder de su propia orquesta, Osuna Banda Show, igualmente es el cantante líder y arreglista de la Orquesta Banda Jazz de Las Américas que dirige el maestro Ángelo Pagliuca.

El maestro Osuna Palma ha recibido cualquier cantidad de condecoraciones. Para él todas son importantes porque representan un momento memorable en su vida.

La vida prosigue y él sigue en lo suyo. Continúa como cantante, ejecutante, director, arreglista y docente. Su orquesta Osuna Banda Show tiene un lugar en el ambiente. Su nombre está escrito entre los grandes de nuestro país.

Osuna. Es la cosa. ¡Saravá!

Ángel Méndez
Foto Cortesía Osuna Palma


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