Roy Chaderton Matos: Venezuela podría ser una trampa mortal para el imperio

El diplomático afirma que "en la oposición los bobos mandan" y manifiesta su asombro por la alegría de los chavistas

La entrevista se convirtió en una charla amena rodeada de periodistas amigos. Roy Chaderton Matos se mostró pensativo, cordial, amable y muy conversador. En su análisis dejó ver más su característica de político antes que de diplomático. Es astuto con las palabras y audaz en sus juicios.

―¿Es posible la invasión?

―No sé si Estados Unidos está en capacidad o en ánimo de absorber otro Vietnam.

―¿Qué evaluación hace de la actual política internacional de Venezuela?

―Está en su momento más vigoroso y más combativo.

―¿Cómo evalúa a la oposición?

―Lastimosa e incomprensible. Lastimosa por el grado de miseria que significa la voluntad de entregar el país y miserable por la condición misma de ese estado de sumisión. Además con el detalle adicional de que la línea de la oposición está dirigida por los más radicales y porque ha logrado callar, amordazar o chantajear a los presuntamente más moderados, eso es incomprensible. No se comprende cómo un pequeño partido de extrema derecha, fascista con antecedentes abiertamente “criptonazis” pueda arrastrar a partidos de larga tradición en el país que tienen actitudes más moderadas.

―Apenas se han manifestado Eduardo Fernández y Claudio Fermín.

―Eso hay que reconocerlo y aplaudirlo para evidenciar la condición deleznable de la oposición de extrema derecha.

―¿Qué opinión le merecen los adecos que hasta el momento no se han manifestado?

―Llama la atención que no se haya pronunciado Ramos Allup, que es una especie de iluminado y heredero de la vieja guardia de Acción Democrática. Pero también es extraño que sea opacado o silenciado por los muchachitos de extrema derecha, inculto y mal hablado, y no porque diga groserías, sino porque no sabe hablar como es el caso del señor Guaidó. Hace días conversaba con una amiga acerca de un grupo musical que cantaba una canción gringa llamada El pájaro bañista en los 70 que sonaba así bababum, babá; bababum, babá y esa es la manera como habla este jovencito Guaidó, lo que refleja que no está acostumbrado a leer, además, él pertenece a una generación que ha podido hacer lecturas de periódicos con lo cual hasta buena ortografía podría lograr leyendo El Nacional de hace algunos años, pero no, se ve que lee El Nacional. Insisto en que son poco cultos.

―Llama la atención que surja en medio de esta crítica situación un líder de dudosa categoría.

―Es que el enemigo lo quiere débil, frágil, inconsistente. Lo quiere incompleto y lo quiere temporal. Lo quiere radical, no racional porque en la racionalidad habría un poquito de sobriedad.

―¿Cómo vería usted una candidatura de Leopoldo López?

―De la misma manera como yo veía a los jóvenes fascistas que esperaban bajo una temperatura de 40 grados en la esquina de la avenida principal de Caurimare con El Cafetal enarbolando o blandiendo banderolas de una organización llamada Tradición, Familia y Propiedad. Son un  grupo de fanáticos y jóvenes fascistas.

―¿Cómo puede terminar este conflicto en relación con Colombia?

―En algún momento Colombia va a sufrir una implosión. Hay mucha especulación con el papel de intervención de Colombia en Venezuela haciéndole el juego a Estados Unidos. Yo que formo parte de la brigada Pedro Carreño, digo que si  se meten en Venezuela, nos metemos en Colombia y llegamos al Pacífico. Hay algo interesante en la historia de Venezuela de lo que nunca se habla, ni siquiera los más agudos analistas lo hacen: la Guerra de Independencia de Venezuela se dio del lado Pacífico. Nosotros liberamos países del Pacífico: Colombia, Ecuador, Perú. Entonces volveríamos al Pacífico.

―¿Si nosotros salimos airosos de esta coyuntura, debemos asumir ese papel de unir a la Gran Colombia?

―Chávez hizo mucho por recuperar los espacios bolivarianos perdidos, en el sentido de ejercer una política más allá de la propia base de operaciones, pero eso se nos ha caído un poco por la arremetida de la derecha en el continente. Hemos perdido espacios y debemos recuperarlos, creo que hay algunas posibilidades este año, dependiendo de cómo se manejen las cosas. Hemos perdido espacios inexplicablemente. No me explico cómo Lula está condenado a 14 años de cárcel y que haya perdido el esfuerzo y los logros progresistas, sin calentar las calles. Los brasileños se dejaron arrebatar, que no es el caso de Venezuela, aquí estamos dando la batalla. Le estamos haciendo la tarea difícil al imperio y a sus vasallos.

―¿Puede abundar sobre su opinión de la implosión en Colombia?

―Sí, porque yo me pregunto ¿hasta cuándo el pueblo colombiano aguanta lo que le hace la oligarquía? Ya es demasiado tiempo y los resultados de las elecciones de Petro han sido muy promisorios al alcanzar ocho millones de votos en un país donde los sistemas electorales están completamente amañados y controlados por la oligarquía y, sin embargo, por encima de eso, se logró un resultado promisor, repito.

―¿Qué opina del proceso de Paz en Colombia?

―El proceso de paz es una estafa evidenciada por el pueblo colombiano, porque en el referendo que hicieron, la alternativa de la paz perdió y, sin embargo, por una maniobra constitucional típica colombiana, donde el leguleyismo impera, terminó siendo institucionalizada. Entonces ahí ocurrieron muchas irregularidades, cosas curiosas. Ese premio Nobel de la Paz es una estafa a la comunidad internacional y una estafa a los bobos del jurado que en Oslo, en Noruega, lo decidieron.

―¿Cómo ve la situación del país?

―Promisora. De esta vamos a salir endurecidos, curtidos e iluminados. Esta pesadilla va a pasar porque hemos ido sorteando uno tras otro todos los obstáculos.

―¿En qué cree que va a terminar todo esto?

―En la paz, Dios mediante.

―¿Qué mensaje le enviaría a nuestro pueblo sencillo que está pasando por muchas dificultades?

―El pueblo sencillo ha aprendido mucho. Hace tres o cuatro años cuando empezamos a denunciar la guerra económica, nadie nos creía. Ahora para el pueblo sencillo la Patria es primero, que es el caso contrario al de la oposición, que más bien invita de manera gozosa a la planta insolente del extranjero. Mi mensaje para el pueblo es que siga en las calles. Me gustaría que se reforzara la milicia. El concepto de guerra del pueblo es un concepto original producto de unos genios militares, que quizá tiene su génesis primero en Vietnam, después Cuba, que potencialmente está preparada para la guerra del pueblo y nosotros también. No es fácil invadir un territorio donde aparte de aparatos y de armamento de alta tecnología se encuentren un millón o dos millones de fusiles. Eso no es fácil para un ejército invasor, entonces Venezuela podría ser una trampa mortal para el imperio.

―¿Cuál cree que será el paso a seguir por Estados Unidos en sus agresiones contra Venezuela?

―Eventualmente podría dejar que esto se vaya desvaneciendo y apagando, pero si yo supiera la fórmula no se la diría. Estados Unidos es un país que está empantanado en arena como es el caso de las guerras en Siria y Libia. De Siria se están retirando. El número de muertos que ellos han ocasionado en Afganistán es mayor al número de muertos ocurridos el 11 de septiembre. Es un imperio que tiene gente poco inteligente al frente. Es un país que no produce estadistas, con alguna que otra excepción. Estados Unidos no es un país de pensadores. Eso es un tema para el análisis. Es un país de maravillosos artistas, creadores, científicos, tecnólogos. Estados Unidos está gobernado por la banda de los cuatro: que son, poniendo aparte a Trump, Pence, Bolton, Marcos Rubio y Pompeo. Fíjense que la política exterior de Estados Unidos está dirigida por policías, no es el caso de Trump, pero sí de Pompeo y Bolton que son personajes que vienen de los alrededores de la CIA. Son policías y tienen mentalidad y cultura de policías. Pence viene del Congreso, pero en todo caso existe una banda de los cuatro

―¿Qué planes tienes  para el Instituto de Altos Estudios Diplomáticos Pedro Gual?

―Educar y aprender. Nos estamos rodeando de un grupo de venezolanos luminosos, pensadores, historiadores y políticos. Gente de alto nivel que no se parece en nada a los repetidores de consignas. Entonces a partir de la Pedro Gual estamos haciendo algo, absorbiendo esos personajes.

―¿El chavismo tiene futuro?

―Sí, y en la oposición los bobos mandan.

―¿Qué opina de la política comunicacional del Estado?

―Hay graves fallas y mal manejo de la propaganda. Es muy grave que no se exhiban las miserias del enemigo, así como inventan miserias que no tenemos. Nosotros podríamos hacer una gira por Washington, a una cuadra de la Casa Blanca, en pleno frío invernal están los pordioseros y mendigos, arrastrando carritos de mercado con cuanta porquería pueden incorporar. Cuando Rajoy perdió las elecciones parlamentarias, no hicimos sino dedicarle un día apenas cuando ellos tienen una campaña sostenida contra el país. No hicimos nada. Los desahucios son una cosa horrorosa, por ejemplo. Eso es horrible. Esos son temas que no han sido presentados. Veo casi todos los días una programación cultural  buenísima de la Deutsche Welle, pero no da información equilibrada sobre el país. Veo a los colonialistas europeos como ladrones y asesinos, así como  como vinieron a América Latina a robar. El contraataque nuestro ha sido muy malo, ha habido muchas oportunidades perdidas. Hemos fallado en la propaganda.

―¿Cuál de todas las experiencias como diplomático le ha marcado?

―Las batallas en la OEA, las negociaciones de paz en Colombia. Un día revisando mi currículo me di cuenta de que toda mi historia diplomática ha estado vinculada a diálogos de paz de diferente naturaleza y a Colombia. Juntos o separados. Desde el principio estaba metido con el tema de Colombia porque, por esas cosas curiosas, cuando yo tenía 15 años ingresé a Copei y me metí en un círculo de estudios de Jorge Eliécer Gaitán. Son buenos recuerdos.

―¿Cuál es el valor humano que más aprecia?

―Yo diría elementos, que son amor y solidaridad. Habría que agregar el humor. A mí me asombra la alegría del chavismo y la tristeza de la oposición en sus marchas. Nosotros somos una fiesta y cuando ves Con el Mazo Dando, que es una el programa más visto de la televisión venezolana, te das cuenta que tiene mucho humor. Diosdado es el típico oriental y lo veo bien orientado. Será candidato presidencial algún día y competirá con Héctor Rodríguez. Diosdado tiene carisma y condiciones de mando.

―¿Usted es sarcástico?

―Sí. Una vez una dama quiso ofenderme diciéndome que yo no era irónico sino sarcástico.  Es que muchas veces he sido agredido y he tenido que recurrir a mi condición de guerrero. Pero también hay lo otro, que es la filigrana del diplomático. En una respuesta que di a Carlos Fuentes, cuando él agredía permanentemente a Chávez, yo le respondí jugando con los títulos de sus novelas, sin nombrarlo. Yo le dije “cambió de piel”, abandonó “la región más transparente”, tiene el “aura” del converso y terminó convertido en un “gringo viejo”, que son títulos de sus novelas más emblemáticas. El cayó en la provocación y  yo no tengo la altura de él, él debió dejarme pasar inadvertido porque eso fue en una reunión en la Universidad Nacional de México.  Me sacó en la página editorial de El Excelsior y me llamó algo así como el “bufón del bufón”  de manera que me calificó para jugar en grandes ligas, aunque fuera en un solo juego. Ese fue un momento importante de mi carrera de político, más que diplomática. A propósito de esa anécdota, el presidente de la Comisión de Derechos Humanos de México me felicitó porque Carlos Fuentes, con su genio y con su altura, pero también con su arrogancia, ofendió a mucha gente.

_____________

Biografía mínima

Nació el 17 de agosto de 1942. Diplomático, y más que diplomático, político, según se define a sí mismo. Es abogado egresado de la Facultad de Derecho de la Universidad Central de Venezuela. Fue canciller de la República Bolivariana de Venezuela y representante de Venezuela en la ONU. Su primera misión la hizo durante el gobierno del expresidente Rafael Caldera, en Polonia. Era copeyano, ahora milita en el PSUV, es cristiano. Melómano. Confiesa ser un buen ciudadano. Contó que la mejor definición que alguien  hiciera  de él fue la que hizo Aristóbulo (Istúriz) cuando expresó que era un “jodedor serio”. Dice que “todo diplomático tiene que ser político, pero no todo político tiene que ser diplomático. Yo me veo como político. Domino las artes de la diplomacia, pero mi inspiración es política, así como mi representación de los intereses del país es política. Yo no me veo circulando entre salones, mesones y oropeles”. Cuenta la anécdota entre una parlamentaria de la Cámara de los Lores y Winston Churchill. Ella le dijo al estadista británico que si él fuera su marido, ella le pondría veneno en el té  a lo que éste le respondió que si ella fuera su esposa, él se lo tomaría.

 TERESA OVALLES MÁRQUEZ
FOTOS VLADIMIR MÉNDEZ

Únase a la conversación