Cómo salir a gachas del túnel de palabras

Taller | Literario con Juan Calzadilla

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La diferencia entre la manzana y el aforismo se encuentra en la índole de sus formas. Mientras la manzana se afana en cerrar lo más estrechamente posible la curvatura de su identidad concéntrica, el aforismo, en cambio, busca abrir la cerrazón de la conciencia.

Shock e intuición

Búscate en el poema el sentido, no la forma. El sentido como ebriedad de su impacto. Como la revulsión inmediata de su espíritu. No como envoltura o cápsula, sino como combinación de shock e intuición. Una concentración explosiva.
La comprobación viene luego, tal como cuando uno constata que hemos sobrevivido al disparo sólo después de haberlo oído.

Teoría del buen decir

Quizás sea su afición ortodoxa al buen decir, al lenguaje comedido y elegante, a confundir eufonía con eufemismo, a desterrar de su vocabulario las malas palabras y cuanto pueda resultar obsceno a lo moral corriente en que se ha educado y en la cual ha transcurrido la tradición oral y escrita que le ha servido de habla, lo que entre nosotros hace de los poetas seres tan circunspectos.

La poesía urbana es un mito

La poesía urbana es un mito. No me niego a reconocer el caráter religioso que le atribuyes cuando la comparas con una oración. Pero para mí la poesía urbana es precaria, raquítica, terca. No da para componer con ella tres versos. Es seca y dura de roer como hueso de rata y no voy a matarme la cabeza pensando en decifrarla como si fuera mi gran amor cuando de sobra sé que yo sólo he sido una de sus tantas víctimas.

Poesía y sueño

Si consideraras en demasía lo real no llegarás a ser poeta. Pues el poeta lo es gracias a los sueños. Aunque sea en los sueños donde se vuelve, para el poeta, sustancioso lo real. Es decir, la ilusión de lo real sin lo cual una rosa no sería una rosa. Piénsalo bien.

En el café de los astros perdidos

A un joven poeta que le preguntó a uno de los jurados del premio de poesía si le parecía justo ponerle por título a su libro El cofre sagrado de los astros perdidos en la noche, el jurado le respondió: «Mejor que el cofre de los astros perdidos estaría que le pusieras por título El café de los astros perdidos. En un café al menos no hacen preguntas tan tontas.

El principio de realidad en juego

La desobediencia al principio de realidad en virtud del cual la moral y la lógica reinan en la sociedad, supuso para los surrealistas sumisión a otro tipo de obediencia como fue el juego, en cuya base está el principio de libertad, sin descartar que este último tipo de obediencia puede conducir también, como en mi caso, a la obsesión y a la locura, o como, en otros, al suicidio.

Las comparaciones odiosas

Las comparaciones odiosas no me gustan. Son como dados a los que sólo faltara por cubilete el azar o una mesa de billar. No las he traído esta noche para discutirlas con el Presidente. dos a los que sólo faltara por cubilete el azar o una mesa de billar. No las he traído esta noche para discutirlas con el Presidente. Me da coraje que comparen una silla de ruedas con la cabina de mando del Metro por el simple hecho de que ambas vayan sobre ruedas. Y tengan siempre por destino una inconclusa meta. Poeta, búscate otros métodos para competir, pero no te agarres de la manga del otro para sentir que estás protegido por tu rival.

Haz tú lo mismo

Eché el resto. No dejé rincón que no hube inspeccionado para saber en dónde dejé olvidado el mapa. No dejé lugar que no recorriera a tranco limpio para por fin darme alcance y saber dónde yo estaba parado. ¿Y qué pasó? Yo no les puedo dar razón de esto y olvidé lo que William Carlos dijo: «es más fácil cargar a un manuscrito que a un lienzo acabado de pintar».Por eso no fui pintor, sino un vulgar copista.

No debes esperar por tu santidad, tómala por asalto

Hay cierto misticismo en admitir que el poeta debe ocuparse de la  realidad. Y aunque no lo haga porque le falte sentido práctico y el espíritu de las cosas, ya hay bastante santidad en el hecho de que, en tiempos tan jodidos como en los que vivimos, pueda alguien ocuparse de algo que como escribir poesía a nadie nunca ha hecho feliz.
Desconfiad de lo que dices, no de cómo lo dicesPoeta, no confíes en que puedes hacer el mejor uso poético de las palabras por el hecho de que las tienes a mano y las conoces bien. La realidad para el escritor es siempre lo que él cree que sabe de ella. Respecto a la realidad, la experiencia es algo que él sólo se imagina y, lo que es peor, que no puede comunicar.

Mi obra puesta en el banquillo de los acusados

Mi obra  (si pudiera considerarse poesía)puede entenderse en última instanciacomo un ejercicio retórico de emborronamiento  [reactivo.Y no porque me empeñe en borrarlauna vez que la escribo,  buscando proporcionarle con esto patente de intrépida, sino porque al reescribir lo ya escritome he dado cuenta de que lo quehe hecho con ella borrándolaes engendrar un nuevo borrón.

De parte de la prosa

Siempre estuve donde había que hacer el trabajo. En la trastienda, en la trinchera o, si usted prefiere, en el patio de la cocina, lejos de los escritorios. Aprendí el oficio de troquelador de nubes y me demoré enormemente en los detalles, en la costura en los ingredientes, en la forma de mezclar las palabras. Eso me enseñó a usar la prosa y a cultivarla. Y a tenerle respeto. Y a no faltárselo.

La despedida 

Así se despidió Liber de su amigo el poeta llanero Antonio Coronado, abrazándolo por el cuello el día en que fue a visitarlo y lo encontró tendido en un ataúd que habían traído de la funeraria:-El don profético es un don siempre aplazado. Por eso, ten paciencia, querido hermano, poeta. A lo mejor después de muerto te conocerán por tus libros. Y eso que en voz baja has dicho, en ellos y que nadie ha reconocido, en otra época parecerá profético …y hasta oportuno.

Reciclaje 

Haced arte con la basura

Y mejor todavía: Haced del arte basura.Para que no tengas que decir lo que tantas  veces has  [repetido:

Sí, todo está permitido, nada es imprevisible

Por lo tanto, no hay misterio. No hay secreto.

Apenas un catálogo a la mano.

Yo y los aplausos

-Hijo -me dijo mi padre-, deja de ocuparte de estar reuniendo palabras.

¿Por qué mejor no te dedicas a reunir una platica?Tiempo después, fui yo quien le habló de esta manera:

-¡Padre, he tenido mucho éxito!

-Sí. ¿Y dónde están los aplausos? Registra tu alforja,quiero verlos!

SOBRE PALABRAS Y POETAS

El sentido
Tus palabras son torpes para representar. Lo que no es torpe es tu convicción de que las cosas podrían legar a decirse mejor, en cuyo caso la representación no dependerá tanto de la certidumbre de tus palabras como de la verdad de tus sentimientos. Pero si tus sentimientos son confusos, ¿cómo no han de serlas aún más tus palabras?
– Sin embargo los poetas comprueban
que el balbuceo también tiene sus ventajas.

El mensaje
El poeta llega a cumplir su misión cuando comprende que valía lo mismo no haber tenido misión alguna pues en verdad nunca lo tuvo, y vean: la cumplió de todos modos.
¡Pero a qué precio! Su utilidad no pasó de las palabras.

El curso de la escritura
Las palabras quieren que tú digas lo que ellas quieren decir. Por eso, cuando escribes, prácticamente te limitas a proponerle curso a una voz ciega, como la canal a la torrente de agua.

El poema
No tiene sentido que no tenga sentido
Pero menos sentido tiene que lo tenga.

Antipalíndromo
No poseía la poesía
Se le había rodado el acento.

Los grados de lo invisible
Lo real para el poeta es lo nunca visto.

La forma
-¿Por qué cuidas tanto la forma?
Deja que las palabras se hagan cargo de ellas.

La vida
-¡Eso crees tú! Pero
no has vivido. te has ocupado
demasiado en comprobarlo.
Y al final te quedaste
con la comprobación,
pero la vida huyó.

La misión
Si el poeta tiene alguna misión -en caso de que
la tuviera- no es por lo que dice sino
por lo que él mismo es.

Igualdad
-¿Por qué ese silencio no se calla?
-Porque se ha enemistado con el ruido.
Él tambien quiere hacerse oír.

Poética
Como agua del grifo,
las palabras están ahí contenidas y listas,
a punto de salir. Libres pero no canalizadas.
Así el poema.

De la forma
En general, se puede llegar a decir lo mismo
dicéndolo de otro modo
¡Pero ahí está la cuestión!
En encontrar el rodeo.

Las palabras
Ocurre que nos damos cuenta de que uno piensa
con palabras.
De lo que nos resulta más difícil darnos cuenta
es de que las palabras piensen con uno.

El poeta
Su casa es el diccionario. Pero
es aquí también donde, literalmente caza.


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