Salvador Garmendia: pura imaginación en breves letras

Ayer se cumplieron 90 años del natalicio de este escritor, periodista y guionista

Salvador Garmendia, nuestro guaro, llegó a decir que no era un escritor venezolano sino de Barquisimeto, pero ni siquiera de Barquisimeto sino del barrio de Altagracia.

La mente fantástica de este escritor le dio sentido a la palabra “cuentario”, aunque todavía no está incluida en el diccionario.

La obra de Garmendia, quien nació en Lara el 11 de junio de 1928, la han descrito como una narrativa informalista que consigue que el personaje adopte aspectos insólitos, transforma la realidad en alucinante: “Era un negrito flaco, medio resbaloso, confianzudo que andaba pelando el dientero todo el día.

Cargaba zapatos de dos tonos y un sombrerito medio raro, con una pluma” (Del libro El inquieto anacobero).

Nos dejó escritos unos 300 cuentos y unas 20 novelas, fuera de textos inéditos. Difuntos, extraños y volátiles, Los pequeños seres, en la editorial El Sardio, integrante además de este grupo literario, El Parque, La novela en Venezuela, por mencionar algunos.

Pero un solo lenguaje no reclama a Garmendia, la poética lo seduce años más tarde, por 1986 cuando emerge la nostalgia por su ciudad natal y explora a la vez otros filones, guiones documentales como “El General López Contreras”, el guión de la película “Fiebre”, adaptación de la novela de Miguel Otero Silva; el libreto de la telenovela “La hija de Juana Crespo” y todas las libertades literarias con las que pudo toparse.

FRANCIS COVA / CIUDAD CCS

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