San Juan, la parroquia donde nacen casi todos los caraqueños

De ser un arrabal de paso, la parroquia se convirtió en zona cultural y comercial; Alberga la maternidad Concepción Palacios, donde todos los...

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Conocida por la avenida San Martín, sus plazas, manifestaciones culturales y destacados personajes de la historia venezolana como Aquiles Nazoa, al oeste del Municipio Bolivariano Libertador se encuentra San Juan, una de las zonas más pobladas y comerciales de la ciudad de Caracas, declarada como parroquia dos veces: el 22 de febrero de 1834 y el 18 de diciembre, diez años más tarde, luego de ser dividida por conflictos políticos con la iglesia católica de la finada parroquia San Pablo que en su momento también incluyó a Santa Rosalía y Altagracia.

Luego de múltiples variaciones con sus límites territoriales, como el ceder parte de su zona oeste para crear la parroquia El Paraíso, en 1996. Hoy día San Juan limita al norte con las parroquias 23 de Enero y Catedral; al sur y al oeste con la parroquia El Paraíso; y al este con la parroquia Santa Teresa.

Su territorio se extiende en una superficie total de 3,8 km² y resulta ser una de las jurisdicciones más antiguas de la capital del país.

Su nombre proviene de un legado religioso adquirido por devotos de la iglesia católica y habitantes de la zona que nació en las periferias de Santiago León de Caracas.

En esa época, los caraqueños para emprender su travesía a La Vega o Antímano debían cruzar por este territorio, el cual en esas décadas se mantenía al margen de la quebrada Caroata.

Al sector se le conoció como la puerta de entrada desde el interior del país y los valles de Aragua a la capital, donde pobladores diversos llegaban a la ciudad en búsqueda de aposento, lo que hizo denominar a la zona como un poblado de transición. A su vez, se encontraba en la población rural la estación Palo Grande del Ferrocarril Central de Venezuela, a pocos metros de la plaza Italia que aún se conserva con la Iglesia Nuestra Señora de Lourdes, que inauguraron posteriormente en 1935.

También hay registro de que anteriormente la parroquia fue sitio de recuas de mulas donde se hacían los traslados de mercancías después de largos trayectos.

El señor Luis Rangel, enfermero y habitante de la parroquia por más de 30 años, indicó que el corazón de San Juan es la actual plaza Capuchinos que “…antes en la colonia funcionaba como un mercado, donde se reunía la gente de la comunidad”.

Agregó que también la gente disfrutaba con juegos tradicionales.

Sin embargo, explicó que la plaza nació como Plaza del León en 1776 y contaba con celdas para prisioneros; de hecho, relató que el político venezolano Juan Germán Roscio fue uno de ellos.

Contó que su nombre actual se remonta a mediados del siglo XIX, cuando unos monjes capuchinos solicitaron la construcción de un hospital y una capilla frente a la plaza. No obstante, para 1875 la renombran plaza de Abril, hasta 1881, cuando le cambian el nombre a Zamora, en honor al General del Pueblo Soberano Ezequiel Zamora.

Frente a ella todavía se encuentra la capilla, pero convertida en la Iglesia Parroquial San Juan Bautista.

Cabe destacar, como dato curioso, que el 14 de octubre de 1813 en la plaza se celebró una ceremonia que partió desde allí hasta la Catedral de Caracas para trasladar en un carro fúnebre los restos de Atanasio Girardot. Entre los presentes en el acto destacaban Simón Bolívar y José Félix Ribas; y años más tarde, en 1827, Bolívar realizó una parada en la plaza en compañía de José Antonio Páez como parte de su último viaje a la ciudad.

Rumbo a la modernización

Para 1955 estos espacios de la plaza fueron reducidos considerablemente para la construcción de la avenida San Martín, siendo renombrada como plaza 19 de abril en 1959. Sin embargo, luego de tantos cambios quedó finalmente con el nombre de plaza Capuchinos.

Rangel, a su vez, señaló que frente a la plaza se inauguró la primera escuela gratuita del país llamada Ezequiel Zamora, hoy día renombrada Escuela Bolivariana 19 de abril. Antes, el espacio fue residencia del Obispo y de un convento que el presidente Guzmán Blanco cerró para decretar la institución.

Para la modernización de San Juan, a partir de 1939, se estructuró un plan de urbanismo denominado rotival que dio lugar a la transformación de la zona -hoy día El Silencio- en la primera urbanización moderna de Venezuela, con la obra residencial del arquitecto Carlos Raúl Villanueva que se inició en 1942 y fue concluida en 1945, durante el gobierno de Isaías Medina Angarita. El proyecto también incluyó la reconocida Plaza Miranda y la Plaza O’ Leary.

Para la década de los 50, las casas con tejas, de grandes corredores y ventanales de hierro poco a poco dieron paso a las edificaciones multifamiliares y la pavimentación de calles.

Con la llegada de Marcos Pérez Jiménez al Gobierno se construyeron importantes infraestructuras que hasta la fecha permanecen en el sitio.

Una de ella es la reconocida Maternidad Concepción Palacios, ubicada junto a la plaza San Martín. Según Rangel, “en Caracas era donde nacía todo el mundo”.

Asimismo se construyó el Hospital Militar Dr. Carlos Arvelo y el Cine Urdaneta -actual Cine Aquiles Nazoa-; el Mercado Municipal de Quinta Crespo, y el edificio de la Beneficencia Pública.

No obstante, Rangel explicó que el crecimiento de la población de San Juan se dio intensamente luego de la caída de la dictadura de Pérez Jiménez, cuando gente del interior se trasladó a Caracas, haciendo crecer el barrio El Guarataro.

A su vez, llegaron al barrio Los Eucaliptos, denominado así por la gran cantidad de árboles de eucalipto que se hallaban en la zona, la cual perteneció al Sargento Montes de Oca; luego a una compañía de ferrocarriles alemanes; y finalmente pasó a manos del Estado.

Comunidad organizada

San Juan se consolidó como un lugar con todo lo necesario para vivir. Se comenzaron a construir importantes infraestructuras como las estaciones del Metro Capuchinos, Maternidad y Artigas.

También obras como el Mercado San Martín; el Asilo de La Providencia; el Teatro San Martín; la Biblioteca Oscar Herrera Palacios; la Casa Cultural Carlos Izquierdo; el Instituto Nacional de Nutrición; el Teatro Cantaclaro; el Instituto Universitario de Tecnología del Oeste Mariscal Sucre (Iutoms); el Instituto Nacional de Capacitación y Educación Socialista (Inces); entre otras importantes instituciones, que la mayoría aún se mantienen.

“El cambio en la parroquia ha sido total, porque con la creación de los consejos comunales la comunidad empezó a sentir que sus necesidades podían ser satisfechas a través de la lucha y el trabajo comunitario, cosa que ha tenido sus frutos”, manifestó Rangel.

Sostuvo que con la llegada de la Revolución Bolivariana, se ha rescatado la parroquia que asegura haber estado abandonada. Ejemplo de ello es la recuperación del Parque Ezequiel Zamora y sus monumentos: la Casa Patrimonial Aquiles Nazoa y la creación de misiones sociales en materia de salud y alimentación; así como la recuperación de teatros.

“Deseo que atiendan las necesidades de la parroquia y que se mantengan y mejoren las misiones que dejó Chávez”, dijo.

Biografía mínima

Luis Rangel nació en Maracaibo, estado Zulia, el 19 de noviembre de 1939. Es enfermero egresado de la Universidad del Zulia (1972) y tiene un posgrado en la Escuela de Salud Pública de la Universidad Central de Venezuela. Su carrera la desarrolló en el Instituto Venezolano de Seguros Sociales donde salió jubilado. Además, trabajó en la Escuela de Enfermería José Gregorio Hernández. Actualmente es jefe de Patrulla e Ideología de la UBCh 19 de abril de San Juan.

Una mirada al pasado

El barrio El Guarataro fue fundado a mediados del siglo XIX. Dentro de sus primeros pobladores se encuentran las familias Montes de Oca, Batista, Costa Terán, Alonso, Artahona, Rodríguez, entre otras. El nombre tiene su origen en que en el sector había una mina de la cual extraían grandes piedras de Guarataras. Los terrenos sobre los cuales fue construido eran haciendas dedicadas al cultivo y la cría de animales. Sus calles eran de tierra y las aguas negras del sector caían en la quebrada de Luzón que atraviesa casi todo el barrio.

El agua limpia se obtenía de las pilas públicas en los sectores Nuevo Mundo y El Obispo. Las casas y las calles eran iluminadas con faroles de kerosene y carbón. Los medios de transporte utilizados eran el tranvía y el ferrocarril; el primero pasaba por el lugar que hoy ocupa el Hospital Militar Dr. Carlos Arvelo y el último por el sector, conocido como La Línea.

En 1930 había en El Guarataro una escuela de nombre Ezequiel Zamora Quintero. Para esta misma época, al barrio se dotó de luz eléctrica y teléfono. Se crean los equipos de softball Los Aspirantes y Las Águilas que practicaban en El Calvario. La gente de El Guarataro acostumbraba a preparar el conocido carato de arroz, una bebida muy popular elaborada con base de arroz y concha de naranja. Los vecinos también realizaban bailes; para ello se reunían en una casa y alquilaban una orquesta donde bailaban. Además, en la calle real había un centro artístico y cultural.

San Juan, “que to’ lo tiene y to’ lo da”

Entre las manifestaciones culturales más relevantes que destacan en la parroquia está la celebración de San Juan Bautista, la cual desde hace mucho tiempo, junto a otras actividades en torno al santo se celebra anualmente por habitantes del sector. Esta devoción al santo católico se ha vuelto tan popular en la parroquia, que acuden personas de otros lugares.

“Aquí hay muchas maneras para distraerse, éste es un sector muy rico en cultura popular. Por ejemplo, en el mes de junio se celebra San Juan.

Son más de 50 sanjuanes que hay en la parroquia y que el 24 de junio bajan de las comunidades y se reúnen en la plaza Capuchinos para celebrarlo. Entran los sanjuanes a la iglesia y dan la misa para después terminar en la Casa Aquiles Nazoa, donde se hacen varias actividades culturales”, comentó Luis Rangel.

El habitante de la Urbanización El Silencio relató que la plaza es punto de encuentro para decenas de personas que rinden tributo a San Juan Bautista, entre tragos de bebidas espirituosas y tambores que ofrecen; elementos fundamentales que forman parte de la tradición.

Además, la festividad continúa con la preparación de un sancocho en las aceras laterales de la plaza Capuchinos, pues el compartir entre los vecinos y sus visitantes se extiende hasta altas horas de la noche.

Para disfrutar y ser parte de esta colorida y sentida fiesta, no hace falta viajar a las costas del país.

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Dedicado al General del Pueblo Soberano

La Alcaldía de Caracas emprende un conjunto de acciones de recuperación de monumentos y espacios públicos de la parroquia San Juan.

Estos proyectos han favorecido a la comunidad san juanera, enfrentando así el abandono acumulado a finales del siglo pasado y quienes hacen vida en el lugar puedan gozar de un entorno saludable y recreativo.

Uno de estos espacios rescatados es el emblemático Parque Ezequiel Zamora (antiguo El Calvario). “Ahí está el importante monumento Arco de la Federación. Chávez recuperó el parque y hoy es uno de los sitios de recreación más importantes y significativos”. Asimismo, Rangel comentó que los teatros, que anteriormente fueron exclusivos para la élite caraqueña, ahora abrieron sus puertas al público”. Testigo de ello no es solo el público que se da cita a los espectáculos y festivales que se celebran allí, sino la cantidad de artistas venezolanos que han expuesto su talento al crítico público caraqueño en el Teatro San Martín y el Teatro Junín. .

Manuel Hincapié García/Ciudad CCS

Fotos Yrleana Gómez/Américo Morillo/Luis Bobadilla 


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