Antes de que se me olvide es un ejemplar de batallas

Tras la pérdida física del embajador y combatiente Alí Rodríguez Araque, queda para la posteridad su libro que relata parte de sus luchas...

Los relatos hacen al hombre, y sobran para contar cuando se habla de Alí Rodríguez Araque: un visionario que hasta sus últimos días ejerció como embajador de Venezuela en el país hermano Cuba, y que tras una larga experiencia de vida política y la revolución social que transitó un hombre que ama a su Patria, quedó plasmada en un ejemplar de 299 páginas.

Para homenajear a este diplomático, abogado y político, es vital apreciar las líneas que exponen sus memorias, resultado de una serie de entrevistas realizadas por la prestigiosa periodista Rosa Miriam Elizalde, nacida en Cuba, en su libro Antes de que se me olvide, editado e impreso por la Editorial Política.

El prólogo fue reseñado nada más y nada menos que por el capitán del barco de la Revolución Bolivariana, Hugo Rafael Chavéz Frías, y expresa: “ESTAMOS ante un libro real y verdaderamente excepcional. Excepcional, subrayo, tanto por la calidad del entrevistado como por la calidad de la entrevistadora”.

En un extenso análisis reconoció el trabajo del equipo integrado al proceso de este ejemplar. “Hay vidas que al volver a ellas nos van iluminando una época, nos revelan una historia, al punto que la persona que la vivió, sin proponérselo, acaba siendo el testigo de una conciencia vigilante, de un pulso existencial que impulsa y esclarece”, relató en un intento de definir la coexistencia entre las vivencias y el claro mensaje de Araque hacia las luchas llevadas en más de una década en el país, y de esta manera darle una bienvenida al lector a sumergirse en el texto.

Con una redacción prolija, que va jugando con los detalles de su vida desde su labor como guerrillero, respondió preguntas como: ¿Quién los delató? ¿Cómo hacían con las serpientes? O ¿conoció al Che Guevara? Y llegó a los datos más increíbles en su visión hacia el rumbo de la OPEP y, más importante, el enfoque socialista.

De la guerra al horizonte bolivariano

Con una fácil lectura, los autores dejan entrever cómo la labor de Araque, luego de participar contra la dictadura de Marcos Peréz Jiménez y su permanencia en la guerrilla, pasa a ser uno de los personajes políticos que defendieron los recursos del país, en este caso minero y petrolero.

La periodista cubana deja en una gran planicie de debate el cómo abre sus interrogantes frente a la fase petrolera, tomando a Arturo Uslar Pietri como referencia: “si por arte de magia alguien quitara bruscamente el petróleo de la vida venezolana, sería como si quitaran el esqueleto de una persona, o el sistema nervioso”, frase que Araque consideró muy certera en la sociedad venezolana, pero a pesar de ello el pueblo cuenta con la construcción de la Revolución y pensamiento Bolivariano y afianza la economía en todas sus formas, buscando alejar las amenazas y negativas de grandes imperios.

A pesar de que el principal enfoque es el político, los detalles de su vida personal afloraron en esta obra literaria, como su predilección por ser llamado Fausto, que era el nombre de un partisano, “Fausto Cossu, de la Resistencia Italiana, famoso por su participación contra Mussolini y las tropas de ocupación nazis instaladas en Italia durante la Segunda Guerra Mundial”, también incluye datos íntimos familiares, la cantidad de hermanos, la cristianidad practicante del hogar donde creció, la inculcación de la cultura del trabajo ejercida por su tío político, Sixto Angulo, quién lo crió, sus raíces que nacen en Ejido en el seno de su padre biológico, Liborio Rodríguez y su madre Enriqueta Araque, quien sabía leer pero no escribir.

FRAGMENTO

Capítulo III: La guerrilla

 

—Exactamente, ¿qué estaba ocurriendo en 1965 en las filas revolucionarias?

—En 1965 se produjo una crisis muy profunda en el Partido Comunista de Venezuela. La mayoría de su dirección, por no decir toda, proclamaba la necesidad de una Paz Democrática que consistía en cesar toda actividad armada, realizar “una retirada ordenada” e ir solo a la acción legal. Esto ocurría prácticamente sin mayor discusión con las bases del partido y con los que estaban agrupados en los destacamentos armados.

Desde luego que, como siempre ocurre con este tipo de hechos, son muchas las opiniones que se vierten según sean los puntos de vista que cada quien tuviera en el momento de los acontecimientos. El caso es que tal situación provocó que la mayoría de quienes estábamos envueltos en el proceso armado, nos opusiéramos. Se produjo entonces, en 1966, una gran división y un grupo de compañeros nos organizamos en el Partido de la Revolución Venezolana (PRV), agrupación que encabezó Douglas Bravo y que aglutinó a la mayor parte de los que estaban en armas, pero también a muchos otros que no lo estaban.

—¿Cómo eran las relaciones entre los distintos grupos que eligieron la lucha armada?

—En el Partido Comunista se coordinaba todo lo relativo a la actividad armada a través de la Comisión Militar del Partido, que dirigió mucho tiempo Guillermo García Ponce y después, hasta su asesinato, Alberto Lovera.

Como ya lo comentaba antes, él fue capturado y sometido a torturas tan salvajes como cobardes toda vez que padecía de una afección física que limitaba sus movimientos. Luego de arrancarle la vida a golpes, tratando inútilmente de convertirlo en delator, murió como muchos otros revolucionarios, sin decir una palabra.

Frustrados y acobardados, sus verdugos lo lanzaron al mar, con unas cadenas atadas al cuerpo para que se hundiera, tratando de desaparecer la víctima de ese horrible crimen. Pero el oleaje marino fue llevando el cadáver hasta recalar en una playa de Lecherías, en el estado Anzoátegui, adonde normalmente concurren muchos bañistas. Allí fue localizado por unos pescadores.

La noticia sacudió al país, pero como ocurrió con muchos otros miles de crímenes, nunca los responsables fueron identificados y mucho menos castigados.

Esto revela la total complicidad que operaba desde los presidentes de la República hasta el último asesino o torturador. Fue así como estos monstruos convirtieron a Venezuela en el primer país donde se comenzó a ejercer la mil veces cobarde práctica de las desapariciones forzadas. Años después las sangrientas dictaduras del sur harían propia esta práctica de la democracia representativa en nuestro país.

—Usted formó parte de la dirección política de la Comandancia de las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN). ¿Cómo se articulaban allí las distintas tendencias?

—Existían un Comité Central y un Buró Político que representaban la máxima estructura de dirección política.

Además, estaba la Comandancia de las FALN. Todo estaba dirigido por un Comité Central.

—¿Usted llega a ese equipo de dirección como comandante?

—No. Ingresé a la guerrilla sin ningún grado.

NATASHA MARTÍNEZ/CIUDAD CCS

 


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