¿Cómo será eso de ser feliz? 10

Humberto Márquez

Caracas fue otra vaina y al principio fue rudo. Después de aquella fantasía en Colombia con billete, apartamento y carajitas, me tocó vivir en residencias, comer arepas en El Tropezón y las más de las veces en el comedor universitario que costaba 2 Bs, había un señor a quién le caía bien, uno siempre jodiendo con la gente, y me servía unos “Plataos” descomunales, y yo siempre cargaba mi bolsita plástica para guardar para la cena. Pero como ya lo decía, al mes tenía una beca de OBE, mi amigo Adelso, hijo del compadre Parra de Papá, era muy amigo de Adela, la muchacha que otorgaba las becas, y me resolvieron. No joda, no habían terminado de pagarla y me iba con Dilcia a comer parrilla argentina en el Tropical room. Para quienes no lo saben, Dilcia fue mi primer amor, la conocí en los finalitos de Bogotá, y hoy es madre de mis 3 hermosos hijos, y aun cuando llevamos como 20 años separados, el cariño es el mismo, y cada quien en su casa nos cuidamos mutuamente. Yo le digo mi “exposa” porque nunca nos divorciamos.

Pero bueno, hasta aquí con lo de ser feliz, ya está como “sufí”. Uno, les hice saber a mis panas que muchas veces somos felices y no nos damos ni cuenta. Dos, me encantó saber que escribir por entregas es como una radionovela en papel o “digi”. Tres, que yo no soy quien para someter a mis lectores, que por más del entusiasmo manifestado, no son míos, son los lectores de un periódico que adoro. Y 4, los objetivos fueron logrados.

¿Cómo?… ah, que a raíz de mi curso de guiones con Leo Guilarte, logré por fin hacer una escaleta de mi proyectado libro Más memoria serás tú pero ya 10 entregas estaban como fuertes. Razón tenía Gustavo Tovar: “Coño Humberto, hasta cuando vas a seguir con eso de la felicidad?… Sólo quería

 


Únase a la conversación