Hasta siempre Comandante Fausto

A los 81 años de edad fallece el revolucionario e incansable luchador social venezolano Alí Rodríguez Araque

Él era un hombre fiel a la lucha revolucionaria y de izquierda, en contra de cualquier injusticia social y trabajador incansable en pro de la igualdad. Él formó parte del grupo armado Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN) que decidió ir a las montañas en las décadas de los años 60 y 70 para luchar contra los gobiernos del llamado Pacto de Punto Fijo. Estando allá lo apodaron “Comandante Fausto” y así quedó en el recuerdo de quienes vivieron anécdotas tristes pero también alegres en medio de los verdes bosques venezolanos.

Para quienes no saben aún a quién me refiero, se trata de Alí Rodríguez Araque, nacido en Ejido, estado Mérida, el 9 de septiembre de 1937. Abogado, político y diplomático, cumplió un rol fundamental en los entes públicos a partir de la llegada del Comandante Hugo Chávez.

Fiel al proceso

Fueron muchos los espacios donde Alí Rodríguez Araque pudo aportar en el proceso revolucionario que inició en Venezuela, entre ellos se encuentran: secretario general de la Unión de Naciones Suramericanas (2012-2014), ministro de Economía y Finanzas (2008-2010), ministro de Relaciones Exteriores (2004-2006), ministro de Energía y Minas (1999-2000), ministro de Energía Eléctrica (2010-2012), secretario general de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (2001-2002) y finalmente embajador de Venezuela en Cuba desde el año 2014.

Publicaciones

Su fuerte era el sector petrolero. Tenía una capacidad de análisis e interpretación en este ámbito que la mayoría de sus escritos apuntaban al aporte en esta área. Fueron innumerables artículos sobre temas políticos, económicos, sociológicos, energéticos y sobre política internacional.

En 1977 publicó El proceso de privatización de la industria petrolera en Venezuela, del Fondo Editorial ALEM, en el cual reproduce los argumentos económicos, políticos, jurídicos y éticos en contra de la Apertura Petrolera, así como su visión sobre la política de este recurso mineral. Para 1988 culminó el texto Servir al Pueblo, una visión histórica de los cambios operados en Venezuela por el impacto de la renta petrolera en el siglo XX, y en el 2012 se publica un texto donde deja plasmado no solo su experiencia en la vida política y social, sino también parte de su vida personal.

Esa obra se llama Antes de que se me olvide.

Una infancia en el campo

A los 8 años de edad empezó a trabajar en el campo. Mientras estaba de vacaciones, su padre le colocaba tareas para que conociera de primera mano la labor que él realizaba para llevar de comer a casa y para vestir a los chamos.

En una entrevista expresó que la labor que más odiaba era limpiar los excrementos de los becerros y que lo que más lo divertía era salir a echar cuentos de espanto con los amigos vecinos, pues en esa época no había ni televisión ni radio.

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Confortables recuerdos

Familiares, amigos y compañeros de lucha recuerdan al combatiente revolucionario como un hombre humilde, mesurado, reflexivo, de admirable heroísmo y con anhelos por trasformar a Venezuela en un país verdaderamente soberano. “Alí era un hombre de pulcritud, de ética y de un corazón único”, afirmó su amigo el poeta Enrique Hernández.
Por su parte Soraya Suárez, abogada especialista en derechos humanos y amiga del tenaz guerrillero, mencionó con agradecido cariño que “en el año 2016, Alí nos llevó a los dos para Cuba (a su esposo Fruto Vivas y a ella) y durante dos meses y medio tuvo a Fruto en un proceso de rehabilitación y fisioterapia. Era un gran amigo de los dos”.
Otra de las anécdotas que refleja la modestia de este combatiente fue cuando la Juventud del PSUV inauguró en Mérida una escuela de formación que llevaba por nombre Alí Rodríguez Araque para honrar el compromiso y la incansable lucha revolucionaria del diplomático venezolano. Sin embargo, cuando los jóvenes le contaron de esto, él les pidió que le cambiaran el nombre a la escuela porque era “pavoso” que le rindieran homenajes en vida, refirió uno de los muchachos al recordarlo.

Testimonios |

Fruto Vivas
Arquitecto y cultor revolucionario

Alí fue un gran compañero. Yo aprendí de él muchísimas cosas. Fue mi maestro de explosivos: hicimos voladuras de varios puentes, dos de ellos en Barquisimeto. Alí también me enseñó a hacer el asado negro en salsa de ciruelas pasas. Lo he preparado varias veces y me queda delicioso. Con él compartí cosas extraordinarias; fue un gran amigo.

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Enrique Hernández – D’Jesús
Poeta y activista cultural

Cada vez que iba a mi casa, hacíamos con Bernardo Álvarez unas comidas muy ricas. Le encantaba comer pescado, atún y mariscos. Recuerdo que la última vez que nos vimos, se tomó dos o tres whiskycitos muy suaves y los disfrutó. Era una persona muy humilde pero buen conocedor de los platos, de los vinos, de la cocina. Era un hombre de mundo.

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Eleazar Díaz Rangel
Periodista y analista político

La última vez que conversamos, él me decía que particularmente cada vez que tenía un vacío o un conflicto, buscaba al Comandante Chávez. Él asumió la Secretaría General de la OPEP, el Ministerio de Electricidad y el de Energía y Petróleo porque estaban en crisis y Chávez lo llamaba porque sabía que él aceptaba cualquier función de esa naturaleza.

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Jacobo Torres
Miembro de la Asamblea Constituyente

Para hablar de Alí Rodríguez Araque hay que recorrer una buena parte de la historia contemporánea de Venezuela. Con toda la convicción del mundo, Alí siempre trabajó en función del colectivo. Nunca nos dejó solos y siempre fue un gran pedagogo. Es un orgullo formar parte de los que lo acompañaron durante toda una vida.

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Confortables recuerdos

Familiares, amigos y compañeros de lucha recuerdan al combatiente revolucionario como un hombre humilde, mesurado, reflexivo, de admirable heroísmo y con anhelos por trasformar a Venezuela en un país verdaderamente soberano. “Alí era un hombre de pulcritud, de ética y de un corazón único”, afirmó su amigo el poeta Enrique Hernández.
Por su parte Soraya Suárez, abogada especialista en derechos humanos y amiga del tenaz guerrillero, mencionó con agradecido cariño que “en el año 2016, Alí nos llevó a los dos para Cuba (a su esposo Fruto Vivas y a ella) y durante dos meses y medio tuvo a Fruto en un proceso de rehabilitación y fisioterapia. Era un gran amigo de los dos”.
Otra de las anécdotas que refleja la modestia de este combatiente fue cuando la Juventud del PSUV inauguró en Mérida una escuela de formación que llevaba por nombre Alí Rodríguez Araque para honrar el compromiso y la incansable lucha revolucionaria del diplomático venezolano. Sin embargo, cuando los jóvenes le contaron de esto, él les pidió que le cambiaran el nombre a la escuela porque era “pavoso” que le rindieran homenajes en vida, refirió uno de los muchachos al recordarlo.

 

NIEDLINGER BRICEÑO/ELIANA MUÑOZ/CIUDAD CCS

 

 


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