Swing Latino: Emil Iriarte reparte su salsa a mil kilómetros por hora

“El motorizado salsero” ya culminó la grabación de su primera producción

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“Mi hermano es un renegado,
mi hermano es un renegado,
mi hermano es un renegado…
porque es motorizado…
Lo tiran de un lado,
lo tiran pal otro
y no se dan cuenta
que está en una moto…”

El halago está a la mano cuando se habla del motorizado. No pasa desapercibido en ningún país. Es el tritón de la calle; “caballeros” medievales de estos tiempos.

Son muchas las canciones que han sido dedicadas en honor de este humilde servidor público, que en ocasiones es calificado como “plaga necesaria”. María Rivas le dedicó un tema en 1993 e igualmente los geniales Cuñaos. La profesión saltó a la fama en 1999 cuando Víctor Cuica protagonizó Se solicita muchacha de buena presencia y motorizado con moto propia, una película de Alfredo J. Anzola, con guion de Gustavo Michelena.

Nuestro entrevistado de esta semana pertenece a esa legión de trabajadores y comparte su dura labor con el soneo. Eso… la rumba en forma, el guaguancó callejero. Se le conoce como “El Motorizado salsero”, se llama Emil Iriarte y nació un 22 de diciembre de 1965 en el barrio de la salsa: San Agustín del Sur. ¡Dígalo ahí!

Emil escribe y canta sus canciones. De San Agustín, ya se dijo, pero tiene cerca de 30 años residenciado en Santa Teresa del Tuy. Está por culminar su primera producción; en la radio se escucha uno de los números de esa grabación: La fama.

—¿Por qué te fuiste a residenciar en Santa Teresa?

—Una cabellera femenina hala más que una yunta de buey. Me enamoré de una chama del pueblo y al final quedé enclavado en Santa Teresa. Creo que tenía como 27 años cuando me fui para allá.

Cuenta Emil que la música le ha acompañado desde pequeño. “Mis influencias directas fueron Víctor Piñero y Asnaldo Ávila. El señor Ávila vivía frente a mi casa y yo escuchaba los ensayos. De vaina no salí tanguero, pero qué va, yo estaba en otra rumba, como dice Justo Betancourt. El barrio ha sido la gran influencia de la mayoría de los salseros.

Nos aclara que no ha cantado con ninguna agrupación. “Me he montado en muchas tarimas, pero no he pertenecido a ninguna orquesta. Un buen día, hace como diez años, me decidí y monté mi propia banda: Emil y su orquesta, con músicos de distintas partes de Caracas. Son diez en total.

—¿Y el CD?

—Ya está listo. La producción la titulé Salsa Sabor, con temas como: Yo sí soy motorizado, Cruel realidad, Era una noche de amor, Respeta mi tiempo, Qué está pasando en mi tierra y La fama, el tema de promoción.

—¿Salsa monga o dura?

—Durango chamo, pero algunas tienen su corte romanticón. Lo importante es que no son letras bobas. Todas mis canciones tienen contenidos. Son temas para la reflexión, sobre todo los dedicados a mis hermanos motorizados para que cojan el carril, respeten las leyes de tránsito y aporten algo bueno a la sociedad.

Emil, además de súper salsero, es un padre orgulloso. Su Paul Iriarte es Campeón Nacional de Motocross, en la categoría expertos internacionales. “La salsa se hincha”, dice el salsero.

—Por allí hay otro salsero motorizado.

—Ese es mi pana Néstor Martínez. Andamos en la misma movida. Él por su lado y yo por el mío. Suerte… porque en el autobús, como tú dices, caben más de cien.

Es la cosa… ¡Saravá!

ÁNGEL MÉNDEZ
FOTO CORTESÍA / HILDA GONZÁLEZ


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