Testimonios: Un dulce que evoca la infancia

Por ser las polvorosas un dulce que ha pasado de generación en generación, para muchos venezolanos se trata de un sabor que evoca...

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Por ser las polvorosas un dulce que ha pasado de generación en generación, para muchos venezolanos se trata de un sabor que evoca la infancia.

Prueba de ello son la cantidad de testimonios que sobre estas galletas se encuentran en internet. La mayoría de quienes evocan sus recuerdos relacionados con estas galleticas rememoran su infancia y comparten las recetas de la abuela en blogs dedicados a la gastronomía venezolana.

“No hay recuerdo más vivo que el de las cosas divinas que mi abuela nos ha preparado a mis primos y a mí desde chiquitos. Siempre existen sabores o algún plato en específico que nos traen recuerdos, que nos hacen pensar en alguien o nos transportan a un momento en específico. Estas galletas son las que a mí me regresan a mi infancia, son las que al verlas (sean hechas en casa o no) me hacen recordar a mi abuela, al pocotón de latas llenas de polvorosas que habían para las fiestas de cada uno de sus nietos, a las piñatas en el jardín de su casa, a mis primos y a mí jugando. Nos hacía para cumpleaños, reuniones o simplemente por complacer un antojo de alguno de sus consentidos nietos, y eso no ha cambiado, nos sigue consintiendo a todos, no importa que seamos unos adultos y aunque ella tenga 81 años”. Así lo cuenta la chef María Franchesca González en su blog Cocina de Franchesca (cocinadefranchesca.wordpress.com).

En el blog Antojitos de tu país (http://antojitosdetupais.blogspot.com), se relata la experiencia de Gaby, quien reside en Estados Unidos.

“En mis cumpleaños en Maracaibo nunca faltaron las polvorosas. Recuerdo a una muy buena amiga de mi mamá, Malena León, siempre era ella quien las traía. Recuerdo estas galletitas junto a mis recuerdos de niña, como también recuerdo las muchas veces que le pedí permiso a mi mamá para llamar a mi abuela en Caracas para que me diera la receta. Hice esto unas 10 veces mínimo hasta que por fin me aprendí la receta de corazón”, cuenta.