Tres en 1 | Eneko: “Me he calado la campaña mediática contra el chavismo durante 20 años”

Roberto Malaver

Eneko las Heras. Caricaturista. Uno de los más destacados comunicadores gráficos de España. Ilustra en la revista El jueves. Y su último libro publicado es Fuego. Nació en Caracas y desde hace muchos años vive en Madrid.

—¿Por qué se habla tanto de Venezuela en España?

—Por distintos factores:

Por un lado creo que en el fondo existe en los estamentos de poder (incluyo aquí a la cultura y los medios de comunicación) un residuo colonialista, es decir, un sentimiento de superioridad hacia los pueblos que no forman parte de los países desarrollados occidentales. Este sentimiento, aunque no sea generalizado, es bastante común y creo que muchas veces es inconsciente. Según este esquema un país latinoamericano debe seguir las directrices que se marcan desde Europa o Estados Unidos sin chistar. Por lo tanto, cuando Venezuela optó por una vía que pretende transformar el orden establecido se inicia una campaña para que ésta vuelva a la “normalidad”. En la medida que se comprueba que el proyecto chavista va en serio y que realmente desafía el orden vigente, entonces la campaña se intensifica. En definitiva, que un país al que se considera inferior decida definir su propio camino es considerado como una insolencia inaceptable. Por otro lado, a raíz de la tremenda crisis económica en la que posteriormente se vio envuelta España, surge un amplio movimiento contestatario que pone en jaque al bipartidismo (PP y PSOE) hasta entonces inmutable. También ha influido el efecto contagio que tiene la experiencia venezolana en otros países latinoamericanos, lo cual multiplicaba el peligro de desobediencia al orden constituido. Yo vivo en España desde antes de que Chávez ganara las primeras elecciones, así que me he calado enterita la campaña mediática contra el chavismo, que ya dura 20 años, y puedo decirte que ésta es de proporciones bíblicas y que no ha respetado ni las más mínimas reglas de la ética periodística.

—¿El humor es un arma política contra qué?

—Creo que el humor es una herramienta. O un arma. Como tal, es neutra, no tiene signo político. Puede ser usado por la izquierda para cuestionar los paradigmas de la derecha o puede ser usado por la derecha para cuestionar los paradigmas de la izquierda. Puede usarse contra el poder, pero puede usarse desde el poder para ridiculizar al desposeído. Normalmente consideramos que el humor que cuestiona nuestros valores, principios, etcétera, no es humor, pero esto sucede así porque, simplemente, no nos hace gracia y puede, incluso, resultarnos hiriente.

—La caricatura como medio de comunicación es:

A) Eficiente.
B) Poco eficiente.
C) Muy eficiente

—Creo que es un medio de opinión y, como tal, creo que es muy eficiente para algunas cosas y poco eficiente para otras. Por ejemplo, si nos comparamos con otro tipo de opinador, o sea el columnista, éste será más eficiente informando, argumentando y contextualizando su opinión, ya que cuenta con un amplio espacio para ello. El caricaturista tiene que limitarse a una sola idea, presupone que el lector ya conoce la información de la que se va a tratar, tiene que abstenerse de contar todos los matices del tema, etcétera. Pero esas limitaciones obligan al dibujante a desarrollar las ideas muy sintéticamente, y cuando con pocos elementos es capaz de transmitir con contundencia una idea, tiene un gran impacto, yo diría que incluso emotivo.

—Los humoristas no han hecho más que reírse del mundo, lo que hace falta es transformarlo. ¿Ha pensado cómo hacerlo?

—Creo que el humor es un recurso de la inteligencia para poner en duda lo que hasta ese momento es una verdad incuestionable. Así que en el proceso de destruir lo viejo para poder construir lo nuevo, la función del humor está claramente en la posición de destruir lo viejo. En cuanto a transformar el mundo, no se me ocurre otra cosa que militar en la izquierda para empujar lo más unidos posible, cada uno con sus habilidades, para lograr un mundo justo.

—Después de haber vivido y trabajado en Venezuela ¿Se llevó algo que le permita estar orgulloso de esa vivencia?

—Me fui de Venezuela a finales de la Cuarta República por motivos personales y la vida me fue enredando aquí, en España, por lo que ya no volví (he ido, pero en viajes cortos). Me hubiera gustado vivir el proceso revolucionario desde dentro, pero me he tenido que conformar en participar en él (apoyándolo en tierra hostil) aunque sea muy tangencialmente desde afuera. De eso estoy orgulloso.

_____________

Retrato Hablado

“Si ocurre algo malo, bebes para olvidar, si ocurre algo bueno, bebes para celebrarlo, y si no pasa nada, bebes para que pase algo”. Charles Bukowski nació en Alemania el 16 de agosto de 1920. Después, con sus padres, viajó a Estados Unidos y allí desarrolló toda esa vida de bohemio y marginal donde decidió asumir la locura como fin, por eso decía: “El hombre que nunca se ha vuelto loco debe ser bien aburrido”. Su primera novela fue Cartero. Y allí comenzó su éxito. Vinieron Factótum, Hollywood, Pulp, La máquina de follar, Erecciones, eyaculaciones y exhibiciones y antologías con sus textos para la prensa. Sus personajes eran los marginados, las prostitutas, borrachos, pandilleros, fracasados, drogadictos, en fin, gente abandonada como él. Hubo una película que pretendió contar parte de su vida: Ordinaria locura, pero no tuvo tanto éxito. También escribió un guión para una película Barfly. Dicen que fue el último de los poetas malditos. “Escribía por gusto y vivía por placer” dijeron de él. Hay un libro donde Fernanda Pivano le hace una entrevista: Lo que más me gusta es rascarme los sobacos. Lo importante es que su obra transcendió. Fue más allá de lo que esperaba. Ha sido traducida a varios idiomas. El 9 de marzo de 1994, murió en San Pedro, Estados Unidos, tenía 74 años.

___________

El Martes de Lira

 


Únase a la conversación