Tres en 1 | Gustavo Borges: “La voz de los barrios fue la primera que se alzó el 11, 12 y 13 de abril”

Vive social y políticamente en el 23 de Enero. Garitero lo llaman. Armado de solidaridad, pasión y entusiasmo para defender la Revolución

 –¿El lenguaje del barrio es más revolucionario que el lenguaje de la urbanización?

–Coño, yo creo que el lenguaje revolucionario es el amor a nuestra patria, a nuestra revolucion caribeña, a este proceso que nos convoca a todas y todos los que lo sentimos hasta en los huesos. Esa lírica chavista “resteá”, “echá pa’ lante”, nos hace tener un código común indescifrable para el enemigo, una sola voz en un solo entrompe, una sola identidad por defender lo que estamos construyendo o creando y lo que nos dejó Chávez para que lo cuidáramos. El barrio es la ciudad, mi pana. En su cotidianidad y permanentemente movilizado, llena la ciudad desde que amanece hasta que oscurece o nos quitan la luz. Eso se demostró el 11,12 y 13 de abril, días en que los barrios se rebotaron y no le comieron malandreo a la contrarevolucion y se tiraron a la calle. La voz de los barrios fue la primera que se empezó a escuchar, la que se alzó.

Cuando dicen que estamos en guerra, para el 23 de enero, que siempre ha estado en guerra, ¿eso es noticia?

–No nos dormimos en el barrio, no la soñamos ni andamos en una de farándula, ni en el 23 de Enero ni en ninguno otro. Una sola cara somos. Vete pa’ la Cota 905, La Vega, La Pastora, Lídice o Carapita pa’ que veas barrios activos. Es cierto, nacimos en guerra. ¿Cuándo no hemos estado en guerra, mi pana, defendiendo, pendientes? Ahora, si me hablas de este nuevo escenario donde nos amenazan, nos bloquean, asedian y quieren llegar a enfrentarnos, bueno, estamos aún mas resteados y organizados. A nuestra manera, claro, con nuestros códigos. No te puedo decir más porque como decimos en el barrio: “La rutina no se le revela al enemigo” . Nuestros barrios son trincheras que nos conocemos al pelo, menol. Pequeños Vietnam para el enemigo. Escaleras, callejones, calles, cerros, son nuestro lugar común. Y con la organización popular que se despertó con Chavez comandando y ahora con Nicolás al frente, no hay huequito que no dominemos en el barrio. Fijate, cuando se dio lo de la crisis del agua, como resultado del ataque terrorista a la energía eléctrica, en el barrio activamos los chorritos, los manatiales, quebradas y pocitos de nuestros sectores, porque sabíamos dónde estaban. ¿Por qué? ¿Cómo? Porque son nuestros. Ademas, que iba a pensar el norte de nuestra cultura de almacenar agua permanentemente ¿Quién coño almacena agua en tiempos de paz? Siempre hemos estado en guerra.

 –¿Por qué será que la oposición le tiene tanto miedo a la palabra colectivos?

–¿A la palabra nada más? Jajajaja… No, mi pana, existimos, no somos palabra nada más, y ellos lo saben. Somos gente real que se activa cuando es necesario. No solo es miedo a los colectivos, sino a todo el pueblo organizado, que es en realidad es “el colectivo”. Piden una invasion y no pueden escuchar una moto porque se cagan. Por eso toda esa campaña de desprestigio y amenazas. Los colectivos somos puro amor, jajajaja…

 –La guerra eléctrica, la guerra del agua, la guerra mediática, la guerra sicológica, la guerra económica, la guerra de cuarta generación, ¿cómo enfrentan tantas guerras en el barrio?

–Mira, este pueblo ha construido sus barrios de la nada. Los ha construido colectivamente, porque es en el barrio donde está esa mano de nuestros obreros y obreras: electricistas, plomeros, albañiles, carpinteros, cabilleros, artesanos de la vida, todos son del barrio. Y chavistas, pa’ más vaina. Coño, yo recuerdo siempre al barrio donde crecí en los Frailes de Catia, Macayapa, cerro arriba, construyendo puentes para que las quebradas no nos aislaran. Creando escaleras pa’ llegarnos a los ranchos y muros de contencion de la nada, para que no se nos viniera el cerro encima. Caminerías, tanques, cableando casas para la luz. Allí están todavía esas estructuras. Cómo no vamos a resistir si somos la resistencia pura. Caribes, papá.

 –Hay una canción cubana que dice así: “Hay fuego en el 23”, ¿cuándo hay fuego en el 23?

–En los barrios siempre hay candela. Los barrios nacen de la candela, son candelosos, pues. Ese son “Hay fuego en el 23” nacido de cuando se le estaba quemando el rancho a Arsenio, porai en el quinto piso del edificio 23 Este, en la calle 110, entre Madison y la Quinta Avenida en Nueva York, un ranchito pues, en cualquier barrio, y que la gente gritaba “¡Hay fuego en el 23 de la calle 110!”, pasó a identificar a uno de nuestros barrios más emblemáticos en lo que a resistencia y entrompe se refiere: la parroquia 23 de Enero. En el 23 siempre hay fuego, y ahora, con nuestro comandante eterno gariteando la Revolución desde el Cuartel de la Montaña, el 4F, más todavía. Ahora, no es el 23 de Enero el único barrio restea’o y candela que conforman los anillos de seguridad populares de Miraflores, símbolo de nuestro poder, son todos los barrios caraqueños y de toda Venezuela. En ellos hay fuego, un candelero permanente que se llama chavismo, nuestra identidad. Cuando ellos quieran nosotros queremos.

Roberto Malaver

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