Tres en 1 | Humberto Márquez: “Venezuela es Felipe Pirela”

Roberto Malaver

Periodista. Escritor. Bolerólogo. Presidente del Club del Ron. Del Club del Tabaco. Y cronista del semanario Ciudad CCS. Tiene un programa en Radio Nacional: Lo mismo que usted. Dedicado al bolero. Sus amigos están seguros de que si se mueren antes que él, les sale crónica.

-¿El bolero es una enfermedad que se cura bailando?

Parafraseando a Discépolo para quien el tango es un sentimiento que se baila, en mi adaptación el bolero es un poema que se baila “pegao”. Pero el bolero no es la enfermedad es la cura, es el remedio del alma destrozada por el desamor, por el despecho, por ese hueco horrible que nos queda cuando nos deja una mujer. Aunque también sirve para el levante, podemos decir que hay bolero a la entrada y a la salida del amor o como diría la canción “Espumas”: Un amor que nació de una cerveza entre espumas se debe sepultar.

El bolero es la canción más carnal y espiritual que existe, -decía Alberto  Pérez-, donde el vocalista está al servicio del amor, renuncia al suyo para ir diciendo esas mentiras necesarias o esas palabras que las parejas, por pudor, no llegan a decirse mientras bailan y se arriman. Por eso el bailar pegado incita al amor al principio de la relación, cuando el paciente no ha enfermado y al final de la relación, el bolero es el gran compañero para musicalizar las borracheras.

Escuchar boleros con una mujer amada es nota pero bailarlo con ella, ya es otro nivel. Y eso cura lo que sea, aunque como ya lo decía, el bolero no es la enfermedad, es el remedio del alma.

 -¿Es mejor escuchar un bolero en la voz de su propio compositor o en la voz de otro interprete?

Para mí es indiferente y muchas veces, los interpretes versionan mejor que los compositores, pero por ejemplo, en el caso de Agustín Lara, a pesar que su voz no tenía la fuerza de un Pedro Vargas, pero cuando interpreta sus boleros, les ponía un toque de alma que me hacen preferirlo. Sus intérpretes principales fueron Pedro Vargas, quien era su compadre, y Toña la Negra (María Antonia Peregrino Álvarez), que fue quien estrenó más temas del compositor con el nombre más largo del mundo. Y en los últimos destaca la joven cantante Natalia Lafourcade en sus homenajes a  Ángel Agustín María Carlos Fausto Mariano Alfonso del Sagrado Corazón de Jesús Lara y Aguirre del Pino. Lo mismo pasa con José Alfredo Jiménez en ese disco que me encanta interpretando sus temas.

Igual pasa María Teresa Vera cantando su bolero “Veinte años” a dúo con Rafael Zequeira, una grabación de principios del siglo pasado y entre 1914 y 1924, grabaron casi 200 canciones, o el caso de Manzanero que las interpretaciones de sus temas tienen ese toque especial. También pasa que hay boleros que los agarra un intérprete y ahí no queda para nadie como “Nuestro juramento” con Julio Jaramillo, “Ese bolero es mío” que se lo compartieron Felipe Pirela y Javier Solís, “Que te pedí” con La Lupe. “Cómo fue” por Benny Moré, “Linda” con Daniel Santos, “Mi triste problema con Cheo Feliciano, “Amor perdido” con María Luisa Landín, Los aretes de la luna” con Vicentico Valdez, y así por el estilo.

– ¿Quién nos impuso la cultura del bolero?

“Hablar de la música y no hablar de bolero, es como hablar de nada”. Decía Gabriel García Márquez. Salvador Garmendia me dijo que “Pedro Vargas comenzó con aquello de los crooner y la canción se convirtió en cómplice de la vida, en cómplice de tus pequeñas picardías amorosas porque sus mensajes iban directamente a la muchacha, la declaración de amor, el despecho, para pedir una caricia o para pedir un beso”. Por eso pienso que no ha sido que alguien nos impuso la cultura del bolero, el bolero se impuso solo desde que los humanitos nos enamoramos y comenzamos a sufrir por amor.

Sin embargo, podemos decir que quien comenzó esa cultura fue Don José Viviano Sánchez, más conocido como José “Pepe” Sánchez al ser el primer compositor de un Bolero: Tristezas, compuesto en Santiago de Cuba en el 1883. Para el Cubano Alfredo Lam “El bolero es el rey de la canción en toda América Latina, por encima de las geografías, tuvo un pasaporte seguro en todo el siglo XX. No se puede hacer la historia de la música y la canción sin hablar del bolero, de sus aportes a la sociedad, a la cultura popular de los pueblos. A través de canciones nos comunicamos por años. Sin el bolero hubiéramos sido más pobres espiritualmente. Haciendo un recuento de los boleristas, empezamos por los trovadores santiagueros: Sindo Garay, Rosendo Ruiz, Patricio Ballagas, Alberto Villalón, Manuel Corona Miguel Matamoros. En esa etapa aparece el bolero-son. Esa modalidad no la inventó Miguel Matamoros, según la musicóloga María Teresa Linares, ya existía antes que Matamoros, el bolero y el son estaban en la misma calle. Década de 1920, muchos compositores y músicos, en el afán de mejorar los textos comenzaron a musicalizar versos de poetas alcanzando las obras un nivel en la lírica”.

En Venezuela fue en el año 1932 que Marco Tulio Maristany fundó  un conjunto de voces y guitarras, los “Cantores del trópico” en casa de María Luisa Escobar, integrante del grupo con Antonio Lauro, Manuel Enrique Pérez Díaz y Eduardo Serrano. “Era precisamente aquella época en que estaba de moda ser romántico, donde el mayor halago era una buena serenata y cada canción un poema”. De 1933 existen registros escritos de la presencia del Trío Matamoros en el Teatro Ayacucho, ubicado de Bolsa a Padre Sierra. Pero hay agregar entre los pioneros a Lorenzo Herrera, compositor de Compadre Pancho, y ya en el bolero propiamente dicho Graciela Naranjo, Elisa Soteldo, Canelita Medina, Estelita del Llano, Felipe Pirela, Alfredo Sadel, El Trío Venezuela, Italo Pizzolante y muchos otros.

 -¿Con cuáles boleros soporta uno la subida de los precios?

– Hambre.  Cantado por Blanca Rosa Gil.

 -Joaquín Sabína dice que “México es José Alfredo Jiménez, ¿Venezuela es quién?

-Felipe Pirela, sin duda alguna.

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Retrato Hablado

Fue la primera mujer negra en ganarse un Grammy, en 1965. Antes, en 1958, Miriam Makeba participó en un documental, Come Back, África, que se convirtió en la atracción del Festival de Cine en Venecia, y a partir de allí vino su consagración y su reconocimiento como una luchadora contra el apartheid, y defensora de su gente en Suráfrica. Por eso dijo: “He mantenido mi cultura, he mantenido la música de mis orígenes y gracias a ello me convertí en esta voz y esta imagen de África y de su pueblo…”. En 1963 se presentó en la Asamblea General de las Naciones Unidas y denunció el apartheid, y el gobierno sudafricano prohibió sus canciones. Y cuando murió su padre y quiso ir al entierro, se encontró con que el gobierno le prohibió la entrada a su país. Estuvo más de 30 años fuera de su patria, hasta que en 1990, con el triunfo de Nelson Mandela, volvió en diciembre a pisar su suelo. Musicalmente su gran éxito fue Pata-Pata, que lo compuso en 1957, cuando aún estaba en su país, y comenzó a cantarlo en 1967. Fue la primera canción africana en ocupar los primeros lugares en los espacios musicales. Estuvo en Venezuela en el Show de Renny. Allí también cantó el Pata-Pata. Y estudiantes de la Universidad Central entonaban el Pata-Pata como himno de lucha africano. Fue conocida como Mamá África. Nació un 4 de febrero de 1932, en Johannesburgo, Sudáfrica. Hija de un sangoma o chamán de la tribu xhosa. El 10 de diciembre de 2008, en Castel Volturno, cuando terminó de cantar en un homenaje al periodista Roberto Saviano, perseguido por la Camorra en Italia, le dio un infartó, y fue llevada al hospital en Nápoles. Allí falleció.

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El Viernes de Lira

 


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