Tres en 1 | Luigino Bracci: “Se revisan cada vez menos las menciones y denuncias”

Roberto Malaver

Webmaster e Informático. Irreverente. Preocupado y vigilante de la acción del gobierno en las redes sociales. Escribe y argumenta. En El espacio de Lubrio, su página en internet, analiza lo que pasa en Venezuela.

-¿Cómo se explica eso que dice en el perfil de su Twitter, “sin conocimiento libre no hay socialismo”?

Es simple: estamos en una lucha contra un sistema económico, el capitalista, que quiere evitar de todas las formas posibles que nos desarrollemos, algo muy injusto dado que muchas de estas naciones se industrializaron tras siglos saqueando nuestras riquezas. Una forma de evitar nuestro desarrollo es limitarnos el acceso al conocimiento. Te doy un ejemplo actual: Luego de las medidas tomadas por Maduro hace un mes, que significaron un respiro para todos, de pronto el cartón de huevos aumentó el cuádruple. Los hueveros dicen que es por culpa de quienes venden el alimento para gallinas ponedoras, que subieron su precio una barbaridad. Y nadie conoce la fórmula de ese alimento. Es secreta. El gobierno puede organizar a la gente y llenar los barrios de cientos de corrales, pero mientras unas cuántas empresas tengan el monopolio del alimento para gallinas y hagan lo que les dé la gana con su precio, estamos fregados.

Pero hay compas que están experimentando con fórmulas propias de alimentos para gallinas que, al parecer, es tan bueno como el alimento comercial, las hace poner la misma cantidad de huevos y se puede hacer con materiales asequibles. Esa experimentación tiene que continuar, pero no para que mantengamos esa fórmula en secreto, sino para que la fórmula se vuelva pública: que salga a cada rato en VTV, en nuestros periódicos y en Internet, para que cualquier consejo comunal puedan montar su corral de gallinas ponedoras y vender huevos al precio que es. Ese espíritu es imprescindible para construir el socialismo. Mientras sigamos con esa horrible enseñanza individualista de que “yo descubrí tal cosa, pero esto lo voy a mantener en secreto y lo voy a patentar para volverme rico” no saldremos adelante como sociedad ni como país. ¡Debemos fomentar la construcción colectiva y la socialización del conocimiento!

-¿Qué es Alba Ciudad?

No es sólo la emisora del Ministerio para la Cultura; es una hermosa experiencia de trabajo colaborativo por parte de gente con un concepto muy claro dentro de la Revolución Bolivariana. Tuve el honor de estar allí durante su reactivación hace 9 años, con Mauricio Rodríguez, Enza García, Pinky, Francisco Pérez, Carlos Martínez, Pedro Ibáñez, Gustavo Villapol o  Osly Hernández. Me siento orgulloso de haber trabajado con todos ellos y de formar parte de la asamblea de trabajadores que aún se mantiene. Alba Ciudad en ocasiones también ha sido un escenario muy difícil. Hemos tenido 9 ministros en 9 años y a veces bajo un mismo ministro hemos tenido hasta 3 jefes. Muchos han sido muy colaboradores y hemos podido trabajar muy bien juntos. Otros, en cambio, han llegado con un afán de querer cambiarlo todo, de destruir el trabajo de años y empezar de cero. Algunas gestiones tuvieron un concepto de cultura totalmente distinto a la que los precedió; por ejemplo, para algunos la cultura venezolana sólo abarca ciertos tipos de música tradicional, y fuera de eso no puede sonar más nada. Otros pensamos que la cultura venezolana es una de las más variadas y hermosas que puede existir en el mundo: no sólo defendemos los diferentes tipos de joropo, gaitas, música oriental, golpes larenses y todas las variedades de tambor. También somos salseros, rockeros, raperos, merengueros, fanáticos del reggae y la música electrónica. Muchos de estos géneros surgieron como expresión de los pueblos en lucha. Por fortuna, la gestión actual comprende esto a la perfección, ha ayudado a reconstruir la radio y le ha dado una nueva sede para resolver problemas que se acumularon durante años. Ojalá las gestiones posteriores sigan esta línea. Lo que yo no comprendo bien, es por qué las gestiones tienen que cambiar con tanta frecuencia. Se dice que esto hace falta para evitar que se formen mafias, pero también afecta negativamente la ejecución y la continuidad de proyectos. Yo puedo hablarte como informático: desarrollar un proyecto puede tardar de 3 a 5 años. Pero si un jefe sólo dura 6 meses en su cargo y luego viene otro a cambiarlo todo, ¿cómo se puede construir algo?

-A través de su Twitter ha hecho algunas propuestas o indicaciones al gobierno, ¿han sido escuchadas?

A veces sí, muchas veces no. Tenemos servidores públicos que son muy abiertos a escuchar, pero son cada vez menos los ministros, alcaldes y gobernadores que dedican aunque sea un tiempo a revisar sus propias redes sociales, a leer las peticiones que les hacen y a dar respuestas. Se dedica mucho tiempo a crear contenidos para posicionar etiquetas, pero se revisan cada vez menos las menciones y denuncias. Se pierde así una gran oportunidad para dar respuesta a la gente, resolver problemas y demostrar cuán eficientes somos. Hay que revivir experiencias como la sala ChavezCandanga que se mantuvo en los tiempos del Comandante Chávez, en la que un grupo especializado de personas revisaba las menciones que le se hacían al Presidente en Twitter y las canalizaba a diferentes instituciones, haciéndoles seguimiento.

– Usted, que ha venido recopilando la historia visual del chavismo, ¿no ha encontrado algunas contradicciones?

¡Por supuesto! Las contradicciones son inevitables, pues el chavismo no es homogéneo. Encuentras a feministas, luchadores LGBTI y por la despenalización del aborto, pero también a personas religiosas que se oponen a estos cambios. Encuentras campesinos y comuneros, pero también a quienes proponen construir la burguesía revolucionaria. Encuentras animalistas, pero también organizadores de corridas de toros. Si todos en el chavismo fuésemos iguales, no habría necesidad de redundar tanto en la necesidad de estar unidos. Y eso no está mal: Si Chávez no hubiera encontrado la forma de unir a personas tan diversas, hubiera sido imposible lograr que una revolución llegara al poder por la vía pacífica, a través de los votos. ¿Son malas las contradicciones entonces? Todo lo contrario: hay gente que dice que en el chavismo todos piensan igual, que somos “unas focas” cuando somos todo lo contrario: hay mucha diversidad y debate entre nuestras filas. Hay decisiones con las que algunos no estamos de acuerdo, y no por eso dejamos de ser chavistas. Quienes perseguimos o apoyamos una causa debemos entender que tenemos que persuadir, debatir, convencer, ocupar espacios, no descansar nunca y entender que, a veces, se requiere de un cambio generacional. De eso también se trata la política.

-¿La comunicación del chavismo es más fuerte en las redes sociales que en otros medios?

Ojalá que no. Mucha gente en nuestros sectores populares no tiene acceso a las redes sociales por lo costosos que son los teléfonos inteligentes y porque las redes telefónicas no están tan desarrolladas, y sin embargo en los sectores populares es donde el chavismo tiene más fuerza. En cambio, casi toda la clase media tiene acceso a las redes sociales, y es poco lo que hemos logrado penetrarlas. No se pueden descuidar las redes, pero tampoco la radio, la televisión y la prensa escrita, que siguen siendo muy importantes. Mucho menos se puede descuidar las páginas web, pues mientras Twitter, Facebook e Instagram son efímeros, las páginas web son un archivo muy valioso para quienes investigan y buscan información.
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Retrato Hablado

Teresa de la Parra es nuestra primera escritora. Nació un día como hoy 5 de octubre de 1889, en París, hija de una pareja de venezolanos que estaban viviendo en Francia. Fue llamada Ana Teresa Parra Sanoja. Después, cuando comenzó a escribir, participó en un concurso de cuentos con el seudónimo Teresa de la Parra, y ese sería el nombre con el que se convertiría en la más destacada de nuestras escritoras a principios del siglo XX. En 1924 publicó su novela Ifigenia, quizás la primera historia de amor que se narra en las páginas de un libro en el país. Esta novela fue llevada al cine por el director Iván Feo, estrenada en 1986. Más tarde, en 1929, publicó su segunda gran novela: Memorias de Mamá Blanca. También se destacó como periodista, y en 1927 viajó a Cuba a representar a Venezuela en la Conferencia Interamericana de Periodistas. En esa conferencia su trabajo de presentación fue “La influencia oculta de las mujeres en la independencia y en la vida de Bolívar”. También dictó en Bogotá una conferencia sobre “La influencia de las mujeres en la formación del alma americana, en la época de la conquista, de la Colonia, y de la Guerra de Independencia”. Además escribió cuentos. Entre ellos: “La flor del loto”, “El genio del pesacarta” y la “Historia de la señorita Grano de Polvo Bailarina del Sol”. Se consideró una feminista moderada. En uno de sus textos dijo: “¿No han ojeado ustedes nunca, al azar, un diccionario? Se lo recomiendo. No hay nada más grato ni más reposante para el espíritu”. El 23 de abril de 1936 murió en Madrid.
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El Viernes de Lira


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