Tres en 1

Roberto Malaver

Revele su rollo

Gabriel Jiménez Emán: “Un país sin arte y sin poesía es un país sin alma”

Uno de nuestros representantes de la literatura contemporánea; narrador; poeta; ensayista;. traductor; compilador; por allí está la obra de Edgard Allan Poe para confirmarlo. También es aficionado a los microrrelatos. Es Gabriel Jiménez Emán.

—La literatura, las artes plásticas, la poesía, el cine, el teatro, la música, ¿dónde queda todo eso?
—Según como se lo vea, si tomamos en cuenta los fenómenos estéticos como meros eventos sociales o pragmáticos, no serían sino complementos, lujos o meros adornos de la existencia, cuando deberían ser lo contrario: expresiones fundamentales de vida, porque implican el conocimiento sensible de la realidad (es decir, la imaginación creadora) y permiten reflexionar sobre las cosas desde la psique profunda, desde el espíritu vigilante, y son los factores determinantes del ser interior, son la verdadera filosofía de la vida. Un país sin arte y sin poesía es un país sin alma, creo yo. Creo que la misma noción de arte está sufriendo actualmente una transformación radical, pues se está expresando mediante infinidad de formatos que están presentando una variedad muy rica de expresiones a una velocidad enorme, y eso no es malo, yo creo que de esta manera se están democratizando aun más las expresiones del arte.

—¿En verdad García Márquez leyó sus cuentos, Los dientes de Raquel?
—Sí, al Gabo le parecieron esos cuentos breves míos de Los dientes de Raquel simpáticos, eso me dijo y eso noté mientras hojeaba el libro; él mismo se los leyó a mis amigos Salvador Garmendia y Domingo Miliani, una tarde del año 1973 en el Gran Café de Sabana Grande, algunos de ellos de pocos párrafos, y él los leía con agrado, diciéndome “tocayo”. Ya tú sabes cómo era García Márquez, juguetón y humorista. Al final de la conversa, me dijo: “Tocayo, lo terminaré de leer en el avión”.

—Hubo una vez una literatura erótica representada por una editorial española, La Sonrisa Vertical, donde incluso se publicó una novela de Denzil Romero, ¿desapareció la literatura erótica del país?
—Cuando Denzil Romero se ganó ese premio en España con La esposa del doctor Thorne, —es decir, Manuelita Sáenz con el moño suelto, más o menos—, nos sentimos muy contentos, porque al fin la literatura erótica nuestra alcanzaba rango internacional. La verdad sea dicha, el erotismo en Venezuela ha sido poco transitado en la prosa, no sé por qué, pues somos un pueblo muy sensual, pero tremendamente pacato en el momento de hacer literatura erótica; aunque de veras creo que las mujeres cuando abordan el tema en poesía escriben la mejor literatura erótica de este país. En ellas el erotismo está mejor manejado que en nosotros los hombres, sin duda, lo hacen de modo más natural y atrevido, y por eso está lejos de desaparecer.

—¿Dónde está la novela venezolana?
—La novela venezolana actual está en los novelistas que hemos venido escribiendo desde los años 90 para acá; pienso en autores como Oscar Marcano, Victoria de Stefano, Federico Vegas, Eduardo Liendo, Laura Antillano, Eloy Yagüe, Juan Carlos Méndez Guédez, Juan Carlos Chirinos, Edgar Borges, Antonio López Ortega, César Chirinos, Fedosy Santaella, y, sobre todo, la monumental obra novelística de Carlos Noguera, que se inicia con Los cristales de la noche, sigue luego en Crónica de los fuegos celestes y se continúa en una novela que dejó inédita, de similares proporciones. Hasta yo mismo debo anotarme en este lote, pues he producido cinco novelas en este período, desde entonces. Lo que ocurre es que han tenido poca divulgación y muy mala promoción. Creo que es necesario que las editoriales se reactiven, las privadas y las del Estado, para que nuestros novelistas puedan recuperar su espacio. También deberíamos generar espacios de crítica, revistas y publicaciones periódicas donde haya lugar para la crítica literaria, pues sin ella no hay ejercicio del criterio ni valoración oportuna para los lectores.

—Y la cultura, ¿qué vamos a hacer con la cultura?
—Con la cultura no podemos hacer nada, Roberto, lo único que podemos hacer es dejarla fluir, dejar que se exprese libremente. Otra cosa es la gestión pública de la cultura desde un Ministerio, eso ya depende de una política pública que debería estar en conexión con el Poder Popular, que pueda tender vasos comunicantes entre los cultores y quienes estamos en algunos cargos gerenciales en el Ministerio; pero la cultura tiene que ser hecha por individuos libres, no por seres ideologizados de tal o cual tendencia. Pues, en el fondo, toda obra literaria, cuando es de alta calidad innovadora, es revolucionaria.
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Retrato Hablado

El próximo 11 de abril se cumplen 16 años del golpe de Estado donde participaron la Iglesia, Fedecámaras, dueños de medios de comunicación y militares, sacando del poder al presidente legítimo Hugo Chávez Frías. Liderizando ese grupo estuvo el expresidente de Fedecámaras, Pedro Carmona Estanga. Después que fue detenido, Pedro Carmona Estanga logra huir hasta la Embajada de Colombia, y desde allí se fue a Bogotá, donde ahora imparte clases en una universidad. También publicó un libro: Mi testimonio ante la historia, donde narra quiénes lo acompañaron en esa tarea. Ahora, cuando nuevamente se recuerda esta fecha, son muchos los que pretenden que se olvide, que aquí no ha pasado nada. Es muy importante recordar fechas y nombres para evitar que la historia vuelva a repetirse. Desde aquella fecha, la gente del chavismo, una vez que volvió al poder el 13 de abril, creó una consigna que de vez en cuando la recuerda: Todo 11 tiene su 13.
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El viernes de Lira

 


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