Una amistad nacida en el ring de Moscú

Bernardo Piñango y Juan Bautista Hernández recordaron su disputa por la medalla de oro olímpica hace casi cuatro décadas

Luego de casi cuatro décadas (38 años para ser exactos), los púgiles Bernardo Piñango (Venezuela) y Juan Bautista Hernández (Cuba) rememoraron la disputa de la medalla de oro del peso gallo (54 kilos) en la final del boxeo de los Juegos Olímpicos de Moscú 1980, pero esta vez sobre la tarima central del Comité Olímpico Venezolano (COV), en ocasión de celebrarse el quincuagésimo aniversario de la presea dorada conquistada por otra gloria del boxeo mundial y de nuestro país, el cumanés Francisco “Morochito” Rodríguez.

Fue, como decimos en criollo, una verdadera pelea de gallos finos (disputaban la final de esa división: 54 kilogramos) en la capital de la entonces llamada Unión Soviética (URSS: Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas) y, luego de concluida la singular reyerta de boxeo, fue sellada con un gran abrazo deportivo y el inicio de una amistad entre ambos atletas. La entrevista para esta edición de Deportes CCS fue a dos voces, en la que Piñango fue el más jocoso, mientras que Hernández, siempre pausado, precisaba más sus conceptos de lo que representó para cada uno de ellos esta refriega.

PREVIO AL COMBATE

En esta contienda, ahora verbal, en la que quien escribe tuvo el privilegio de actuar como árbitro entre estas dos personalidades, vamos a detallar, vistos por sus protagonistas lo que fueron aquellos tres asaltos escenificados por la presea áurea en el boxeo de la capital moscovita.

“Subimos al mismo tiempo al cuadrilátero, y mi mente estaba fija en mi país. Estaba a punto de concretar el sueño olímpico”, indicó el cubano Hernández. Bernardo Piñango y Juan Bautista Hernández recordaron su disputa por la medalla de oro olímpica hace casi cuatro décadas Fueron tres asaltos que marcaron la vida deportiva de cada uno. Forman a los futuros medallistas Al día de hoy, Bernardo Piñango y Juan Bautista Hernández se mantienen ligados al boxeo venezolano amateur. Bernardo como entrenador y árbitro en el Distrito Capital.

Enseña las bondades del deporte de fistiana en el gimnasio Rafael Oronó, en el estadio Brígido Iriarte. También se desempeña en algunas ocasiones como personal técnico (juez-árbitro) en las ya tradicionales carteleras del Boxeo Bolivariano de Calle En tanto, su colega Juan Bautista Hernández forma parte del cuerpo técnico de entrenadores en la selección nacional de Venezuela, junto a Alfredo Lemus. “Yo lo que quería era que sonara la campana. En verdad, estaba bastante adolorido, especialmente en mis cejas (heridas).

Sentía que ya había cumplido, pues cuando viajé a los juegos me preguntaron si tenía chance para traer medalla, y le contesté a un colega tuyo: ‘Aunque sea una de cartón’. Pues fue algo más que de papel, fue plata”, ripostó el criollo Piñango.

LA PELEA NARRADA POR SUS PROTAGONISTAS

Primer round (Piñango): “… Sabía que tenía que definir la pelea rápido, por la vía del nocaut, porque las cortaduras en ambas cejas me podían impedir que concluyera la pelea. Así que, desde el primer tañido de la campana, salí a presionar, y creo que gané ese asalto. Estuve más activo”. (J. B. Hernández):

“Las instrucciones de Alcides Segarra (entrenador) eran cuidarme de su derecha (de Piñango) por encima de mi jab, pues el cross era su mano fuerte. Por eso estuve bien alerta y cedí la ofensiva en este tramo inicial. Incluso me dio un gancho casi al final del capítulo que me hizo sacar medio cuerpo entre las cuerdas”.

Segundo round (Piñango): “La idea era meterle más presión, pero en la medida en que avanzaba el round, él era más rápido; o lo que es casi igual, yo estaba más lento. Creo en verdad que perdí ese round”.(J.B. Hernandez): “En ese asalto noté que Piñango perdió fuerza y comenzó a sangrar por la ceja derecha. La pelea iba pareja”.

Tercer round (J. B. Hernández): “Viendo el vídeo de la pelea, a la distancia del tiempo transcurrido, la percibo más estrecha que lo que fue en realidad. Al sonar la campana levanté los brazos en señal de victoria y me dirigí a la esquina de Piñango, le abracé. De allí en adelante hemos sido amigos y, bueno, colegas también.

Cuando vine a Venezuela, Piñango fue la persona que me ayudó a instalarme aquí, incluso me contactó con el entonces presidente de la Asociación Mundial de Boxeo (+Gilberto Mendoza) para debutar en el campo profesional”. (Piñango): “En el último (asalto) estaba agotado, más por las peleas anteriores.

Hice lo que pude. Y los jueces dijeron que el ganador era Juan. Bien, nada que objetar”. Como un gesto de reconocimiento para cerrar esta parte de la entrevista, J. B. Hernández dijo: “Yo también estaba tocado físicamente. Aunque Piñanguito, debo reconocerlo, tuvo peleas más duras que las mías. Yo presentaba una luxación en mi mano derecha y un corte sobre la ceja. Pero fue una gran pelea, una verdadera de gallos”.

FACTOR SUERTE

Tanto Piñango como Hernández coinciden que en el boxeo “la suerte también pelea”. “En mi caso, luego de ganar la medalla de oro, mi futuro lucía prometedor. Pero las lesiones en mis manos nublaron ese futuro”, indicó el cubano.

Mientras que el caraqueño Piñango (nacido y criado en la parroquia 23 de Enero), expresó: “No me quejo. Soy el único medallista olímpico de Venezuela en ser campeón mundial en el profesional. No una, sino dos veces, en gallo y súper gallo”.

Lo cierto es que Deportes CCS logró reunir este caso único, en Venezuela, en que finalistas olímpicos de boxeo hayan coincidido en la Patria de Bolívar.

FORMAN A LOS FUTUROS MEDALLISTAS

Al día de hoy, Bernardo Piñango y Juan Bautista Hernández se mantienen ligados al boxeo venezolano amateur. Bernardo como entrenador y árbitro en el Distrito Capital. Enseña las bondades del deporte de fistiana en el gimnasio Rafael Oronó, en el estadio Brígido Iriarte. También se desempeña en algunas ocasiones como personal técnico (juez-árbitro) en las ya tradicionales carteleras del Boxeo Bolivariano de Calle En tanto, su colega Juan Bautista Hernández forma parte del cuerpo técnico de entrenadores en la selección nacional de Venezuela, junto a Alfredo Lemus.

Así que en sus manos (Piñango-Hernández) podrían estar las futuras medallas olímpicas de Venezuela, esta vez en sus roles como entrenadores. Hernández reiteró que tiene mucho que agradecerle a Venezuela: “Mi segunda patria. Tengo 30 años viviendo en el país. Darle, como entrenador, una medalla de oro olímpica al boxeo nacional, sería la forma de recompensar tanto apoyo que me han brindado, y resarcir en algún modo la frustración producida al país deportivo, cuando derroté en la final a mi amigo Bernardo Piñango”, concluyó el nacido hace 55 años en Pilón (Granma, Cuba).

Fueron tres asaltos que marcaron la vida deportiva de cada uno.
José Cuevas / Deportes CCS
Fotógrafo: Américo Morillo

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