Una obra para la integración fraternal

El puente de Tienditas fue terminado en 2016, luego de dos años de colocar la piedra fundacional entre Ureña y Cúcuta

El puente internacional Las Tienditas, es una obra que comenzó a construirse en 2014 por iniciativa del gobierno de la República Bolivariana de Venezuela, con el objetivo de generar una alternativa a la principal vía terrestre entre Colombia y Venezuela, como es el Puente Internacional Simón Bolívar.

Luego de 2 años, la obra fue terminada finalmente con una inversión de 32 millones de dólares y se ubica entre el Norte de Santander en Cúcuta, y el municipio Pedro María Ureña estado Táchira, estructura que comprende tres puentes paralelos de tres canales por sentido y sus 280,10 mts de longitud, junto a sus 42 mts de ancho, cruzan la frontera perpendicularmente por encima del río Táchira.

El gobierno del presidente Nicolás Maduro, fue el encargado de financiar toda la obra, sin embargo, a pesar de ser una estructura culminada en su totalidad, aun no se ha inaugurado a causa de la relación hostil y la injerencia en asuntos venezolanos por parte de los gobiernos de Colombia, Juan Manuel Santos en primera instancia y secundado por el recién nombrado, Iván Duque Márquez, frente al gobierno de Maduro, dejando al puente con un futuro incierto.

Aunque existen tres puentes internacionales como el Francisco de Paula Santander, José Antonio Páez, y el Simón Bolívar que antesalan al Puente Internacional de Tienditas, es este último el de mayor envergadura.

En este mismo orden, voceros de la oposición venezolana desarrollan desde varias semanas actos políticos en el Puente Internacional de Tienditas, con apoyo de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (United States Agency for International Development), conocido por sus siglas en inglés Usaid, reconocidos financistas de partidos políticos en la región, vinculados con Estados Unidos.

El senador republicano del estado de la Florida Marcos Rubio, también estuvo del lado colombiano del puente, con el objetivo de dar un discurso en nombre de la “libertad”, la “democracia”, y como vocero de un país cuyas elecciones no son directas.

De igual forma el concierto de 22 de febrero en Cúcuta denominado “Venezuela Aid Live”, fue organizado con el objetivo de recaudar fondos para complementar la “ayuda humanitaria”, a pesar de que el gobierno bolivariano ha reiterado que no recibirá dicha “ayuda”, pues, “significa una limosna y nuestro país no acepta limosnas de ningun imperio”.

El puente que suponía integración hoy es punto de tensiones

Hands off Venezuela

El gobierno de Venezuela, a través de su ministro de comunicación Jorge Rodríguez, anunció que harán un concierto en rechazo a la guerra, a la intervención estadounidense y en respuesta al concierto convocado por líderes de oposición.

Este concierto tiene por nombre “Hands off Venezuela” que significa “Manos fuera de Venezuela.

En principio el concierto se efectuaría en el puente Simón Bolívar, sin embargo, cambiaron la convocatoria al Puente Internacional de Tienditas, en respuesta a las actividades que se han organizado del lado de Cúcuta, en lo político, social y cultural.

Por su parte Darío Vivas, vicepresidente de Movilización y Eventos del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), expresó que “lo que hagan del otro lado de la frontera es problema de ellos (…) Nosotros defenderemos nuestro territorio”.

Agregó además que el concierto será viernes, sábado y domingo, no dos días como se anunció inicialmente.

El presidente de la Casa del Artista de Venezuela, Roberto Messuti, informó que 150 artistas participarán en “Hands Off Venezuela” a favor del gobierno de Nicolás Maduro. y en defensa de la soberanía.
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Los convenios han significado una verdadera ayuda.

Ayuda humanitaria o falso positivo

Desde el decreto del expresidente Barack Obama, donde declara a Venezuela como una “amenaza extraordinaria” para los intereses de Estados Unidos, se han desatado un conjunto de sanciones para la administración del presidente Nicolás Maduro.

Por su parte Donald Trump, en continuación con las políticas de sanciones, ha provocado la perdida de al menos 38 millones de dólares (casi el doble de lo que ofrece la ayuda humanitaria), como consecuencia de las presiones que ejerce la Casa Blanca, para que ningún país haga negocios con el gobierno de Venezuela.

El presidente Nicolás Maduro ha realizado un conjunto de convenios para profundizar las relaciones con grandes potencias mundiales como China y Rusia, en medio del acoso imperialista, en función de dar avances concretos en materia económica, frente a los intentos fallidos de golpes de Estado por parte de Estados Unidos, denunciado en repetidas ocasiones por Venezuela y por otros gobiernos e intelectuales y activistas de la región y del mundo.

Las relaciones entre Venezuela y China datan de 1974, sin embargo, a partir de 1999 por iniciativa del presidente Hugo Chávez, elevó a esta relación a un nivel estratégico, lo que permitió avanzar en el desarrollo de proyectos de gran envergadura.

Rusia es otro de los países que han puesto voluntad de seguir trabajando con el gobierno constitucional de Venezuela, y han respaldado al presidente Maduro en reiteradas ocasiones desde lo social, político y militar.

Estas relaciones estratégicas son de gran importancia en la actualidad. En la clausura de la XVI Comisión Mixta de Alto Nivel China-Venezuela, en Beijing, Maduro dijo que: “se están firmando 28 acuerdos (…), miles de millones de dólares en inversiones para hacer realidad el desarrollo de nuestras empresas mixtas en el campo petrolero”.

Estas inversiones contrastan con la agresiva campaña mediática que empaña la atención mundial para obligar a Venezuela a recibir una “ayuda humanitaria”, a través de la cual se puede intuir por experiencias anteriores que se trata nuevamente de un falso positivo que solo busca intervenir militarmente en territorio venezolano para apropiarse de sus recursos naturales.

GUSTAVO VARGAS / CIUDAD CCS

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