Yorlando Conde

Alí Ramón Rojas Olaya

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Alí Ramón Rojas Olaya

El 29 de octubre de 1937 nació en Caracas, entre las esquinas de Pepe Alemán y Cochera, uno de los hombres más importantes del teatro en Venezuela: Yorlando Conde. Contaba apenas 5 años cuando en un acto cultural de la escuela 9 de Diciembre, en Capuchinos, le tocó interpretar un papel en el que cantaba “Bandera de Venezuela, por qué yo te quiero tanto”. Se hizo bachiller en la escuela “La Gran Colombia” en la carrera 9 de Bogotá. Estudió con maestros de la talla de Pedro Ortus y Agustin Siré en la Universidad de Chile, donde se gradúa en Artes Escénicas. Allí cultivó la amistad de Pablo Neruda y Víctor Jara.

Para Yorlando el teatro lo es todo. Es espacio para la emancipación. En él las personas se humanizan, transformándose en seres sociales. Entre 1966 y 1972 dirigió el grupo Caricuao. De 1973 a 1993 el grupo Tepos, Teatro Para Obreros. En 1983 presentó en el Aula Magna de la UCV la obra Tres etnias y una misma lucha: Bolívar, con 250 personas en escena, montaje que obtuvo el premio de la crítica. En el año 2013 asumió la cátedra teatral de la Universidad Católica Santa Rosa. Dirige desde 1998 el grupo Anakarinarote en El paraíso cerca del cielo, Bailadores, estado Mérida.

Yorlando Conde es Doctor Honoris Causa de la Universidad Simón Rodríguez. Posee la orden Warairarepano. Tiene 6 hijos (4 damas y 2 caballeros), 18 nietos y 9 bisnietos. En la actualidad es miembro de la nómina cultural del Ministerio del Poder Popular para Industrias, con el que hace trabajo para la clase obrera en las empresas del Estado, y actividades de militancia cultural los jueves al mediodía en la esquina de Ibarras, que él suele llamar la esquina de la Patria.

El mundo de Yorlando, bien sea el actoral o el de conferencista, ha sido aplaudido en toda Suramérica, Centroamérica, Portugal, Holanda, Bélgica, España, Francia, Hungría, Bulgaria, Rumania, Suecia, Alemania, Turquía y Rusia, donde visitó la casa de Stalinavski. Yorlando sigue lanzando ideas, tensiones y experiencias sociales convertidas en dardos para desperezar la conciencia.


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