Las fracturas se suman al combate en artes marciales

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Las artes marciales comprenden un amplio grupo de técnicas con la finalidad, en su gran mayoría, de la defensa personal. Provienen principalmente de Asia oriental y algunas llevan muchos años en evolución; entre las más conocidas están el karate, taekwondo, judo, Jiu-jitsu por nombrar algunas.

En esta ocasión plantearemos cuáles son las lesiones más comunes en estas especialidades, su mecanismo de acción y cómo es el abordaje médico-terapéutico para su recuperación y reinserción a la actividad deportiva de manera efectiva, minimizando las recidivas en las mismas.

Las fracturas óseas son las más habituales debido a que la técnica primordial de la misma es el contacto de un oponente con otro. La gravedad de las contusiones varía según la zona del cuerpo y la intensidad del golpe, por ejemplo, las fracturas de muñeca y mano debido a una mala técnica al golpear con el puño, hace que esta articulación sea una de las menos fuertes de la extremidad superior.

En segundo lugar, por impactos directos de puños, codos, pies, rodillas, las fracturas costales son de las más presentadas. Muchas de las técnicas en artes marciales se basan en inmovilizar y vencer al contrario mediante el control y la luxación de las diferentes articulaciones del cuerpo.
Cuando se produce una luxación se genera una ruptura de los ligamentos que estabilizan la articulación, con

dolor agudo e impotencia funcional importante que en ocasiones puede provocar desmayo debido a la intensidad del dolor.

En la mayoría de los casos el atleta debe ser atendido por personal especializado para realizar el tratamiento pertinente como es colocar la articulación en su sitio, que dependiendo del grado de dicha lesión el tratamiento o su abordaje médico cambiará. En el caso de la luxación de hombro, requiere muchas veces la reparación quirúrgica del mismo, debido a las recidivas, incluso con los movimientos básicos.

Debido a la alta demanda de giros, pivotaciones y descargas de peso en una sola extremidad, se presentan en la rodilla lesiones de menisco y del ligamento cruzado al quedarse el pie clavado en el suelo o bloqueado por el rival y seguir girando en exceso el cuerpo, esto hace que el ligamento no pueda resistir la tracción y se rompa.

Cuando este giro sea demasiado brusco o se produzcan otros movimientos asociados, se pueden romper otras estructuras de la rodilla como los meniscos, cartílagos, ligamentos laterales entre otros, empeorando el pronóstico final del atleta.

Ciudad CCS / Ydalmis Bravo