El Coronavirus quitacaretas

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Con el desarrollo de la pandemia que ha generado la influenza del Covid-19, se ha hecho más que evidente la mitomanía que por mucho tiempo se ha ventilado desde Hollywood y los grandes medios occidentales, y de la cual hemos sido consumidores. Muchas veces me he preguntado, cómo es que tantas personas, marcadas por el mismo rasgo cultural, desarrollan una clara e innegable admiración por el influjo cultural estadounidense. En estas últimas décadas, apenas al dar nuestros primeros pasos, articulamos palabra, y empezamos a comprender lo que ocurre a nuestro alrededor. Seguidamente, acrecentamos el hábito por la televisión, el celular, la computadora, o la tablet; fluyendo dentro de estos aparatos, hay una preponderancia notable, de mitificación desmedida de la cultura estadounidense postmoderna. Siendo más claros, nuestra posición en el hemisferio, nos hace más susceptibles a este influjo cultural,  y si desde pequeños nos acostumbramos, a que desde las películas y las teleseries se nos haga ver que los héroes norteamericanos son los paladines de la justicia, de la verdad, y de los todos valores habido; no resulta difícil hacerse la idea de que en caso tal de una amenaza mundial, un cataclismo, o de hasta una invasión extraterrestre, ellos los Estados Unidos de Norteamérica, nos vendrán a salvar.

Desde hace mucho, todo ha sido una amplia, compleja y bien planificada puesta en escena. Hoy por hoy, en el haber fílmico hollywoodense hay decenas de miles de películas, de diferente calidad y argumentos, que abordan estos tópicos de pandemia. En la mayoría de estas, las crisis son resueltas por la voluntad firme y desinteresada del protagonista de nacionalidad estadounidense, que consigue contra toda adversidad dar con la cura, la vacuna, el antídoto o la clave para salvar a la humanidad; lo mismo si se trata de neutralizar un asteroide que amenace con arrasar con la vida del planeta, o una amenaza alienígena que quiera aniquilarnos. Como la pongan, la narrativa yankee nos guiará a admirar el rol de EEUU en cualesquiera de estos escenarios, dándonos una noción de “imprescindibilidad” de su liderazgo.

De la ficción al hecho.

Tenemos una pandemia, de alcance global, para la cual no estamos preparados. La lógica culturalizadora occidental parece funcionar al revés. Ni Bratt Pitt (Guerra Mundial Z, 2013), ni Will Smith (Soy Leyenda, 2007) tienen, en nuestra realidad actual, algún equivalente, y mucho menos detrás de algún similar existe un Estados Unidos benévolo que esté haciendo la diferencia para contener la propagación del Coronavirus. Por el contrario, este último ha sido desconsiderado ante el avance de la pandemia fuera y dentro de su territorio, ha cometido el acto ruin de interceptar la ayuda a otros países para beneficio propio, ha sopesado el enorme beneficio que implicaría mercantilizar una vacuna, e insiste inexorablemente con el injerencismo en asuntos foráneos.

Se ha derrumbado el mito, los EEUU no son, ni han sido lo que sus producciones mediáticas nos vienen diciendo que son. Hasta sus propias tropas, integradas por la clase pobre de su país, y que sirven para la defensa de los intereses corporativos, son dispensables. Uno se imagina un escenario peor que el actual, dentro del imaginario que Hollywood suele proponer convertido en realidad, algo así como el de El Día de la Independencia (1996); mientras unos alienígenas nos exterminan sin mediar palabras, los EEUU de seguro, estarían hallando el modo de sacar provecho para los intereses de sus clases dominantes, pensando en atacar a Irán o en invadir a Venezuela.

Julio César Frías