Scutaro dejó plasmada su clase

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Marco Scutaro inició su carrera en 1995 con Caribes de Oriente. En 1998 fue traspasado al extinto Pastora de Los Llanos. En 2003 es objeto de un nuevo cambio, esta vez a los Leones del Caracas por el también infielder Máicer Istúriz, ese mismo año con los capitalinos logró consagrarse como líder bate tras dejar un promedio de 367, y se coronó con los melenudos en el torneo 2005-2006. En 14 temporadas en la LVBP dejó un average de .296 con 224 carreras impulsadas y 21 jonrones.

El yaracuyano sorprendió a muchos cuando en el año 2002 fue subido al equipo grande de los Mets de Nueva York. En ese momento contaba con 26 años y estaba cumpliendo su sueño de graduarse en el denominado mejor beisbol del mundo.

Pero la carrera de Scutaro realmente comenzó un poco después. Nunca dejó de entrenarse, de trabajar y de creer. En 2004 se convirtió en un nombre habitual en el lineup de los Atléticos de Oakland, donde ganó fama por su dedicación y versatilidad en el campo. Para 2009, contra todo pronóstico, se convirtió en el campocorto titular de los Azulejos de Toronto. Entre 2010 y 2012 fue figura de los Medias Rojas de Boston y los Rockies de Colorado.

Fue en los Atléticos de Oakland donde apostaron por él como jugador de la banca durante cuatro torneos, en los que jugó en la intermedia, la antesala, campocorto, jardín izquierdo, jardín derecho y eventualmente bateador designado. El torpedero criollo nunca tomó menos de 379 apariciones en el plato. Sin duda alguna, construyó su propia fama.

Sin embargo, vivió sus mejores tiempos con los Gigantes de San Francisco, cuando los rocosos lo enviaron a la bahía en un cambio a mitad de la temporada 2012. Ese año, el nativo de San Felipe fue el Jugador Más Valioso (MVP) en la Serie de Campeonato de la Liga Nacional. Ganó un anillo de Serie Mundial unos días después.

Su buen momento continuó cuando también fue seleccionado para el Juego de Estrellas en la campaña siguiente. Tenía 37 años de edad cuando por primera y única vez fue al llamado Clásico de Julio. Un caso tan asombroso como feliz.

Se distinguió por ser eficiente con el guante, bateador derecho, paciente que supo esperar su pitcheo en cada turno. Nunca dejó de ser titular, después de la experiencia canadiense.

Pero en la bahía mostró más resiliencia, esa resistencia al dolor que le hizo un favorito del cuerpo técnico, respetado entre sus compañeros y el consentido de la afición de la bahía.

La sangre fría para dominar los nervios fue lo que le llevó al éxito y eso lo demostró en ese año 2012, quizás su mejor como bigleaguer. Será inolvidable aquella mirada en paz, casi estática, sonriendo mientras sostenía su premio bajo la lluvia de otoño, sabiendo que había metido a su equipo en el Clásico de octubre, gracias a 14 hits en 28 turnos. Aquella serena seguridad en sí mismo, forjada en años de lucha contra sus propios límites, fue lo que ayudó a San Francisco a completar su gran celebración de un título.

Las lesiones llevaron a Scutaro al retiro antes de tiempo, la gerencia de San Francisco quiso agradecerle con un contrato simbólico, para que su adiós no fuera como agente libre.

Aquí en Venezuela tampoco tuvo un choque para su despedida, pero la afición nunca lo olvidará.

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Anécdota

A player to be named later: Marco Scutaro se llamó el documental (el jugador a ser nombrado después).
Fue estrenado en el año 2005, esta pieza audiovisual, de una hora y media de duración, aborda todo lo que vive un jugador de Grandes Ligas, cuando un equipo envía al deportista a otra divisa, sin que esté claro qué o quién lo recibirá a cambio.
Eso fue lo que pasó con el yaracuyano cuando fue cambiado a los Atléticos de Oakland, allí apostaron por él como jugador regular donde le dieron la oportunidad de explotar todo su potencial durante cuatro torneos.
Allí fue rotado por varias posiciones, nunca tomó menos de 379 apariciones en el cajón de bateo durante las campañas que estuvo con esa organización.

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Biografía Mínima

Nació el 30 de octubre de 1975 en San Felipe, estado Yaracuy, Venezuela.
Hijo de un padre italiano y madre española, su familia compuesta por dos hermanas y un hermano.
Desde pequeño practicaba tanto el fútbol como el beisbol, aunque este último su padre, siendo italiano, no lo comprendía mucho.
Al graduarse en el colegio Federico Quiroz, a los 17 años, decidió dedicarse exclusivamente al pasatiempo nacional, beisbol, porque según él: “Veía en esta disciplina más futuro, porque el fútbol en Venezuela no tenía mucha esperanza en ese momento” .
Después de graduarse de bachillerato se dedicó a trabajar fuerte para llegar al beisbol profesional y lo hizo.

Ciudad CCS / Sairubyu Alayón Flores