Rarezas de Los Teques en cuarentena

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Esta semana, la décimo primera de cuarentena contra el Covid-19 –plagada de llamados de alerta por nuevos casos positivos en su mayoría importados– coincide con la octavita del centenario de Aquiles Nazoa, quien dejó testimonios de su elogio a Los Teques por ser inagotable torrente de cosas extrañas…

¡Ah!, Los Teques, para el poeta y para el común, desde antes de dividirse en tres municipios, es toda la región altomirandina y su medio millón de gente.

“Yo admiro a Los Teques/ con toda mi alma, me gusta su clima/ su gente me encanta./ Pero de Los Teques/ lo que más me agrada/ es que esa es la tierra/ de las cosas raras/ entierros sonoros/ mujeres con barbas/ gallinas que ponen/ sin gallos ni nada/ en fin, un torrente/ de cosas extrañas/ que nunca termina/ que nunca se acaba”.

En las rarezas de Los Teques abundan morrocoyes escapistas, perezosos rápidos y furiosos, diálogos entre Nevado y Brando, terodáctilos en vez de zancudos, sociedades de perros y gatos, y gallinas ponedores sin gallo ni nada, como expone el poeta, a lo que se suma una sospechosa explosión en la subestación El Barbecho en pleno palo de agua, que dejó sin energía eléctrica por cinco horas a unos sectores incluso de Caracas, y otros que aún no recuperan el servicio.

Con todo y su rebeldía Los Teques atestigua –bajo los últimos vestigios del abrasante sol prelluvioso–, hechos anárquicos que driblan la pandemia y al ritmo de un dólar inexistente elevan precios y tarifas del escaso transporte para el público, y desaparecen de la dieta cotidiana el cochino, el pescado y la carne. Amén de los tan ansiados traguitos (ya no sociales sino encapillaos por lo del aislamiento social).

Grave lo del agua

Cuando el poeta bañó con su mágica bendición a Los Teques no avizoró lo que ahora es rara verdad: no hay agua…Hoy existe una larga lista de sectores que como camellos no ven una gota del vital líquido desde hace mucho tiempo. Citarlos sería más largo que la misma sequía. Hay sed en las tuberías de toda la región, así como las intermitencias de la señal de internet.

Surrealistamente extraña resulta la excusa de Hidrocapital por la sobrefacturación de 1000%, atribuida a un error en la “parametrización” del cálculo. Rara explicación, diría el genio sanjuanero.

Hoy, en medio de esas rarezas, Los Teques no serviría para temperar ante ninguna afección de salud por su clima desagradable. La ambición del depredador mayor, que desde la cima de la cadena engulle las bondades ambientales, construye lo material a costa de lo natural, resta espacios a fauna, flora y al normal desempeño de los otrora vírgenes ecosistemas.

Ojalá que llueva café

Los gobiernos locales suman acciones en espera de las lluvias que ya dieron un primer aviso serio. Pero aspiran algo realmente extraño: conciencia social. Si no, habrá que cuidarse, además del coronavirus, de los desbordamientos de ríos y quebradas. Es propicia la temporada para que Los Teques, junto a El Hatillo y Baruta, inicien el plan de siembra de 500 hectáreas de café para rescatar la tradicional cultura cafetera de la región.

Parece tan raro como ver por las redes sociales a Lila Morillo montando bicicleta, con 80 años y un montón de cirugías a cuestas, quién sabe si aún afectada por lo del cocotero. www.rarezas.com.

Entre las llamativas rarezas que menciona Nazoa destacan los entierros sonoros, ligados indudablemente al hecho musical posible en esta nueva normalidad. En Historia de la música contada por un oyente asevera que “música eran igualmente el trinar de los pájaros, el graznar de las aves mayores (…) aquel mundo de sonidos dispersos no adquirió significación de hecho musical sino cuando el hombre lo recogió en su pecho como una maravillosa caja de resonancia y lo revirtió hacia el exterior en forma de ritmo y melodía, base de toda música”.

Los infractores de la cuarentena son arrestados y obligados a promover el respeto a la vida, contrario a los que justifican que para alimentar el sano ocio haya aumentado el consumo de cigarrillos. ¿Quién entiende tal atrocidad contranatura en pleno aislamiento pro salud?

Ciudad CCS / Luis Martín