Metal y DDHH, La Gran Estafa

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Que te paguen para que hagas una canción en favor del bombardeo a tu calle, o del fusilamiento de tus vecinos, o de una hambruna para tu patria, debe ser un acto muy triste. Por estos días, está rodando una convocatoria de Provea para participar en un show de supuesta defensa de los derechos humanos que sería financiado por el mayor violador de DDHH de la historia; los Estados Unidos de Norteamérica.

Si algo hay que rescatar a esa convocatoria es que, es cierto que una de las bandas a las que hace referencia hizo su aporte a “la historia de la desobediencia ante el autoritarismo y las desigualdades sociales, levantando la voz contra la brutalidad policial, el reclutamiento forzado y las agresiones que sufrían por sus gustos musicales”; la banda a la que me refiero es Némesis.

Antes, debo reconocer la respuesta digna y combativa que dio el camarada Gillman ante esta nueva estafa de los operadores de la derecha imperial, suscribo cada frase de “El Valiente Mayor” en su denuncia, la cual recomiendo leer y divulgar masivamente. http://ciudadccs.info/2020/06/17/corazon-rockero-rechaza-campana-contra-venezuela-a-traves-de-la-musica/ Lo que no puedo suscribir es que en su remitido, Gillman reduce la lucha antisistema del siglo pasado a tres bandas, desconociendo el papel que Némesis jugó en el proceso revolucionario, enarbolando las banderas de la insurrección en la misma época en que él estaba cantando Adriana y robando cámara en Venevisión; pero tranquilo Paul, la historia ya te absolvió y que quede registro de que todo lo que voy a contar está inspirado en tu trabajo, a la par de la canción de Alí; fundamentalmente en el disco “Represión Latinoamericana” y en la canción “Levante y Pelea”.

Volviendo al tema, le concedo un ápice de verdad a la convocatoria de Provea (que Gillman destroza acertadamente y sin piedad ); la banda Némesis apoyó decenas de iniciativas organizadas en favor de los derechos humanos; apoyamos las jornadas por la libertad de los militares presos el 4F y participamos en actos de las victimas del 27F, en las tomas culturales contra el bloqueo criminal que sufre el pueblo Cuba y contra las masacres indígenas que no han cesado en este continente.

Por eso y dadas las condiciones del show al que convocan la NED y la USAID, caería muy bien un debate sobre los derechos humanos como dispositivos de dominación, en favor de qué intereses se expresan, quién los financia, quiénes son los sujetos de esos derechos y creo que los pueblos indígenas, las feministas, los palestinos y el mundo afrodescendiente tiene mucho que decir en ese sentido. Revisemos el peso moral de quién convoca a ese evento y de quién pone los “dólares de sangre” para que se realice un concierto por los DDHH, eso le haría un favor enorme a los luchadores y luchadoras por los DDHH, que han estado asesinando en Colombia, en Brasil, en Chile, en Honduras, o en EEUU, por decir algunos ejemplos

Al mezclar a Némesis, en esa convocatoria no se toma en cuenta el carácter antisistema que devino antiimperialista en el proceso de maduración de esa banda.  Némesis, nació como consecuencia del 27 de febrero del 89, algunos de sus integrantes sufrieron los embates de la recluta y la represión policial contra las expresiones juveniles del momento, en una época en que se le cortaba el pelo a los chamos en medio de la calle, se llevaban presos a los rockeros solo por eso, por ser rockeros; una época en la que los conciertos terminaban con plomo, gas lacrimogeno, peinillazos y redadas.

Así fue, los rockeros éramos una tribu urbana perseguida; ser rockero era sinónimo de satanista y drogadicto y se pagaba con cárcel y persecución. Incluso se supo de casos de estudiantes que eran arrestados al salir de los liceos solo por ser rockeros. Era un época muy hostil y muy ruda para ser joven y contestatario. Pero, una cosa lleva a la otra y oponerse al sistema que te agredía por ser joven conllevó a combatir a la sociedad que legitimaba esas prácticas. Esa oposición a la sociedad hegemónica, determinaba el contexto político del momento, eso que el vulgo llama “situación país”, no perdamos de vista que estamos rememorando un tiempo posterior a El Caracazo y anterior a la irrupción del comandante Chávez en la escena política venezolana, todo esto sucedía en ese intermezzo gramsciano.

En ese momento, el movimiento estudiantil era la vanguardia política de la clase obrera, ya teníamos la experiencia del “Marzo Merideño” y en todos los rincones del país los estudiantes estaban organizados y radicalizando sus consignas; veníamos de la defensa del pasaje estudiantil, e íbamos en camino hacia una revolución social; “Se aproximan tiempos de revolución” gritaban las paredes. Esa atmosfera permeó en las letras de Némesis, que comenzó queriendo imitar los sonidos del Thrash Metal californiano y terminó siendo un grupo de rock para el combate de clases.

De allí que, ubicar a una banda como Némesis en el rosario de grupos pitiyankis y “wanna be rock” es violentar la esencia de una intensa lucha cultural que se estaba dando en todo el país y que en Barquisimeto tuvo barricadas, combates y consecuencias muy interesantes. Hacerlo es descontextualizar una lucha que dimos en los barrios, en los actos político-culturales, en los grupos de derechos humanos y en diversas orgánicas de militancia; en las que, por cierto, nunca articularon quienes hoy pretender contar una historia que no tiene nada que ver con lo que realmente sucedió.

De entre los primeros recuerdos de nuestros “En Vivo”, emerge un show en el auditorio de la Universidad Centro Occidental Lisandro Alvarado (UCLA) con sede en El Obelisco, Barquisimeto, fue un evento que tenía como fin recaudar fondos para realizar el “1er Día de los Sueños”, en Cubiro. El detalle es que esos sueños hablaban de las utopías de los viejos guerrilleros del PRV, de Ruptura, de Bandera Roja y de la Liga Socialista, que andaban buscando espacios para volver a encontrarse y una excusa para retomar la conspiración contra el Puntofijismo. En ese tipo de eventos nació Némesis, y en la idea de atraer a los jóvenes rebeldes hacia las causas más altas del género humano.

En lo personal nunca sabré agradecer lo suficiente a Francis Mendoza, a Wilmer Peraza y Carlos Angulo por habernos regalado ese bautizo.

Era una época terrible y hermosa, en la que salir a protestar implicaba que ibas a llegar a tu casa tres días después, luego de una “concha previa”; es bueno dejar claro que en ese momento se luchaba por la democracia, se luchaba contra las privatizaciones y contra los asesinatos de líderes comunales, sindicales y estudiantiles y si a la gente (del evento Provea) les da por decir que no ha cambiado nada, nos tocaría invitarles a revisar cuáles son sus consignas hoy; ya que en las nuestras no habían banderas yankis, ni canticos en favor de una invasión, ni nos apertrechaba el narcotráfico; nuestros mártires estudiantiles lucharon y cayeron por una patria más justa y más democrática, esa que aún está por construirse.

Luego de eso vinieron machísimos toques, casi siempre en solidaridad con luchas internacionales o en apoyo a alguna reivindicación vecinal, sindical, o estudiantil.

En el festival VenAmiCuba hicimos una versión de “El Cóndor Pasa” para homenajear a los caidos en la lucha contra el Régimen de Pinochet y en el concierto contra el 5to Centenario ondeamos banderas rojas para denunciar el bloqueo inhumano contra el hermano pueblo de Cuba.

Un dato anecdótico e inútil; en ese show contra el 5to Centenario, comenzó a llamársele a Rafael Uzcátegui con el mote de “CapitaLito” (No confundir con el Negro Uzacátegui, el legendario camarada).

Es muy interesante recordar, incluso, las formas en que el público fue cambiando; recordar como los pocos que venían a vernos para escuchar trash metal, con sus franelas de Metallica, y Slayer e Iron Maiden, se fue convirtiendo en una multitud de muchas edades, de distintos gustos musicales que venían a escuchar “letras con contenido” y comenzaban a ser normales las franelas de “El Che” debajo de una chaqueta de cuero, o una boinas con una estrella roja sobre una melena que llegaba hasta la espalda. Así como se hizo normal ver en los disturbios, a nuestros panas, con franelas de Némesis.

Incluso, nuestros conciertos funcionaron como excusa para los encuentros clandestinos de distintas organizaciones de izquierda, servían para chequeos de tareas y para repartir “propaganda subversiva”. Era normal, que entre canción y canción se hicieran denuncias sobre panas desaparecidos (como con el caso de Carlos Gómez) y se convocara a las jornadas de lucha planteadas para esa semana, era normal que en medio de un solo de guitarra se lanzaran volantes y panfletos, o se desplegara una pancarta de reivindicación proletaria, nuestra estética en la escena era más parecida a un disturbio que a un show de Metal extremo.

Por eso me parece injusto que a las bandas mencionadas en la convocatoria del partido Provea, se les meta en el mismo paquete que a Némesis, quizás ellos sí sean fascistas y quieran ser reconocidos por el imperio más asesinos de la historia como banda de contenido político; pero si la idea es hacer carrera artística lamiendo las suelas del Tío Sam, pues creo que esa junta con Némesis no le hará bien en su currículo (Mala tuya Lito).

Y es bueno aclarar, por el bien de una amistad distante y nemesiana, que aunque en ese momento éramos una banda sólida y corajuda, hoy en día ese espíritu de unidad ideológica no está presente.

Sería injusto de mi parte presentar a quienes entrompamos la adolescencia bajo las rojas banderas nemesianas, como un grupo de comunistas convencidos; hacerlo sería mentir, del mismo modo en que mienten quienes niegan el carácter izquierdista de la banda. Némesis nos unificaba como músicos, pero éramos individualidades muy distintas en lo ideológico.

Siempre fuimos cuatro carajitos y un Mario Pepe (Por nuestro Quinto Némesis, Salud!). Juancho Solano era un librepensador y era la mente que ordenaba cada intensidad en el escenario. Luego estaba Héctor Álvarez, la base de bajo más sólida del Trash Metal nacional, Héctor era mi más grande panita en ese momento y fue el primero que me regañó por ser chavista. Jhonny Díaz, era un baterista preciso, le aportó un peso a la banda que nunca había tenido y al igual que Héctor, nunca andaba metido en “peos” políticos. Mario sí tenía clara su postura ideológica, desde que vio a Chávez por primera vez, combatió sus acciones y sus ideas, por eso lo respeto, porque un tipo consecuente con sus ideas, no se consigue todos los días, y mucho menos en la derecha.

Y yo, el vocalista, letrista de la banda y 2da guitarra al final de esa historia; desde esa caracterización me siento obligado a hacerle ver a Lito el error que comete ligando a la banda de nuestra adolescencia con formaciones artísticas que responden a intereses imperiales.

Entonces, hacerle el mandado a Bolton, a Soros y al Deep State norteamericano usando el nombre de Némesis, es tan injusto como embustero y más para los grupos de derecha que asuman esa convocatoria. Para más señas de la injusticia que se comete con esas bandas pitiyankis al relacionarlas con Némesis, hay que hacer un paneo por las letras de nuestra banda; porque temo que allí comienza un mal entendido histórico.

Es cierto, Némesis fue una banda antisistema y antigobierno, pero creo que es sano preguntarse, ¿Anti cual sistema y anti cual gobierno?. Estoy seguro de que el error de Lito comienza por quedarse “mal pegao” en dos, o tres, canciones que se convirtieron en himnos generacionales de ese ghetto que éramos. Me refiero a “Perros de Uniforme” y a “Parásito”.

No culpo a Lito por caer en un error tan común entre quienes no entendieron el mensaje real de la banda, no entendieron su contexto y hoy solo quieren hacer un Copy/Paste trasnochado y gargantuezco para ganarse unos reales.

No te culpo Lito, porque a lo interno de Némesis también está sucediendo ese mal entendido.

Para dejar constancia histórica es bueno dejar clara la intención de algunas piezas, por ejemplo la canción “Parásito” que  fue escrita mientras veía el acto de coronación de Carlos Andrés Pérez y es un manifiesto contra esa clase política, contra la oligarquía parasitaria y contra el puntofijismo que empujó a toda una generación hacia un callejón sin salida. La canción “Perros de Uniforme” fue escrita para denunciar la brutalidad policiaca sufrida por los jóvenes de ese momento y para homenajear a un compañero de estudios de “Juancho”, llamado Héctor, que fue asesinado por la policía en una manifestación estudiantil por el presupuesto universitario. “El verdugo” fue un arrecherón que agarré contra CAP (ya no recuerdo por qué) y es un llamado a la toma de consciencia patriótica y revolucionaria.

El resto de las canciones que fueron escritas en Némesis muestran el pensamiento y las luchas de una generación asqueada y combativa; así “Revolución”, era un llamado a la insurrección popular contra esa clase que describimos en “Parásito” (Disculpen lo desafinado jajaja). “Gloria o Muerte” fue inspirada por nuestro himno “Gloria al Bravo Pueblo” y es un llamado a la organización para la lucha en momentos pre revolucionarios; la hice cuando empezó mi militancia en Bandera Roja y es un tema dedicado a la expectativa que había generado el MBR200.

“Masacre” se escribió cuando nos enteramos de La Masacre del Amparo ejecutada por el gobierno de Jaime Lusinchi contra unos campesinos apureños. “El imperio” es una denuncia contra los abusos imperiales en Nuestramérica, “Anarquia en L.A”, denuncia el sistema racista estadounidense y está inspirada en un discurso de Fidel Castro, “Democracia” está hecha desde la indignación que inspiró el circo electoral de esa época. “El Todopoderoso” es sobre el carácter político de Némesis, en una reivindicación del espíritu de El Che y es un llamado a la unidad latinoamericana contra el gran enemigo de la humanidad.

Sobre la vigencia o no, de esos temas se ha debatido mucho en distintos espacios. Yo opino que mientras haya capitalismo y mientras exista el imperio norteamericano, habrá parásitos y perros de uniforme y con ello se mantiene vigente el espíritu Nemesiano.

Lo interesante del debate es que esas canciones tocan algunos temas sobre lo que a la derecha venezolana le gusta hacerse la pendeja. A ellos les encanta hablar de una época armoniosa en la que todo era paz, democracia y respeto a la diferencia. Esos cantos hablan de todo lo contrario, exponen la realidad de la cuarta República descarada y descarnadamente.

La pregunta que vale la pena hacer es; ¿Si la cuarta era tan fina, por qué unos chamitos comprometían su integridad física haciendo estos actos?. Por eso, descontextualizar esas luchas solo para ganarse unos aplausos de plástico, trapo y lentejuela, o por ganarse unos reales de la NED, o de la Usaid, es cualquier cosa menos una actitud libertaria, es cualquier cosa menos una defensa de los DDHH.

Lo siento, pero incluir a Némesis en esa lista es cualquier cosa menos respeto por la dignidad de una generación que se jugó la vida en las calles, en los escenarios y en las adyacencias de las universidades. El afán de lucro de tres o cuatro operadores del imperio más asesino de la historia no debería anteponerse a las experiencias de esa generación que ayudó a parir una revolución. Eso no es Punk!.

Robert Galbán / Sociólogo