LETRA DESATADA | Los “viva la pepa”

Mercedes Chacín

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Lo primero que se cerró en el mundo una vez que se entendió que el virus viajaba por avión, fueron las fronteras entre países. Y ya el virus le dio la vuelta al mundo y aún hay millones de personas en el planeta Tierra esperando que la “normalidad” se normalice y de esa forma poder viajar. En esa normalidad aún no se sabe bien cuál será el protocolo de bioseguridad para los viajeros.

¿Se acuerdan de cuando nos horrorizamos porque los habitantes de Pekín o de México usaron mascarillas debido a la contaminación del aire? Las preguntas surgen sin esfuerzo: ¿Será suficiente con una prueba rápida para montarse en un avión? ¿Qué se sumará a quitarse los zapatos y a colocar en una gavera los dispositivos electrónicos, los objetos de metal y los líquidos en envases de más de 300 ml? ¿Prueba rápida y tapabocas serán suficientes? ¿Les quitarán puestos a los aviones? ¿Cuánto más aumentarán los pasajes?

Antes de que arrancara la cuarentena, a mediados de marzo de 2020, sumaban unos veinte mil los venezolanos y venezolanas que habían regresado desde varios países de América. El regreso era canalizado por nuestras misiones diplomáticas y los traslados se hacían vía terrestre o aérea. La pandemia y la hostilidad del gobierno de Iván Duque interrumpieron esta dinámica y muy pronto las personas decidieron aventurarse y entrar por las trochas, ilegalmente. Los “viva la pepa” se multiplicaron exponencialmente.

Las razones de esta “vuelta a la Patria” para algunos y “vuelta al infierno” para otros, tienen que ver con la pandemia, con la situación de esos países, con la geopolítica, pero sobre todo tienen que ver con la xenofobia que se ha desatado en países vecinos contra el gentilicio venezolano.

Nuestras fronteras no se cerraron y estuvimos de acuerdo. Lo escuchamos todos los días en los partes informativos diarios sobre la pandemia. El único país que ha recibido “viajeros” o “inmigrantes” en estos tres meses pandémicos ha sido Venezuela. ¿Y qué pasa cuando una cuarentena no se cumple? Pues hay contagios. El cordón sanitario se hizo pero ha sido evadido. “Los trocheros”, especie de traficantes de tragedias, así lo decretaron. Los “combos humanos” son “para llevar” y el único requisito es el dinero. Es la lógica delincuencial que abrazas cuando eres un auténtico o auténtica “viva la pepa”.

La historia del covid-19 sigue escribiéndose. Más de 500 mil personas fallecidas víctimas de la pandemia así lo indican. Ya van dos presidentes infectados y el anonimato de los contagiados en Venezuela se está acabando. No pasemos a formar parte de las estadísticas de las víctimas. ¡Que viva la vida y que viva la pepa! Pero, para que eso suceda, ¿adivinaste?, si no es estrictamente necesario, no salgas, quédate en tu casa. Sigamos.

Mercedes Chacín