LUNASOL | Los candidatos del 6D y el Socialismo

William E. Izarra

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Los candidatos de la Revolución deben tener muy claro las diferencias entre capitalismo y socialismo.

Al capitalismo podemos abreviarlo en tres rasgos globales que lo caracterizan, como son:

(i) relaciones de producción basadas en el mercado con sus leyes que lo determinan, producto de la confrontación de los intereses específicos de las clases que lo generan cuyo fin ulterior y razón de ser es la maximización del beneficio;

(ii) sistema político establecido para mantener las relaciones de dominio de las clases que se apropian del mercado, las cuales se expresan en una forma de gobierno conservadora, reformista y cupular, cuya manifestación concreta es la democracia representativa, modelo exigido por los EE.UU., para la América Latina;

(iii) la cultura, consecuencia del mercado y del control político del pueblo, como la vía para perpetuar el flujo racional del mercado activando los mecanismos más sutiles y talentosos de alienación al colectivo.

Si estos son los rasgos generales que definen al capitalismo, podemos sintetizar por posición también en tres rasgos fundamentales, los signos que identifican al socialismo: (i) modo de producción, (ii) modelo político; y, (iii) sistema cultural.

Desarrollemos la idea:

(i) primer rasgo del socialismo. El modo de producción se basa en el Bien Común del colectivo nacional para alcanzar altos niveles en la satisfacción de las necesidades materiales y espirituales del ser y así consolidar una excelente calidad de buen vivir;

(ii) el modelo político es la democracia directa (fase superior de la democracia participativa y protagónica), cuya racionalidad es la transferencia de la toma de decisiones a la comunidad organizada sin intermediación de ningún ente complementario a fin de
materializar el poder popular por la vía del cambio de estructura; y,

(iii) como consecuencia de las dos características anteriores, surge el sistema cultural
sustentado en la emancipación del pueblo (ruptura de los paradigmas que inducen dependencia, sometimiento y alienación), cuya meta es la de construir una sociedad
donde se practique de manera consciente y solidaria el Bien Común, el amor al prójimo, la autonomía, la independencia y la autosuficiencia. La alienación induce a la pérdida de la conciencia crítica y hace del individuo un autómata. Provoca respuestas masivas sin
racionalidad ni lógica. Es la alienación cultural una fortaleza del capitalismo para mantener su estructura intacta. No obstante, en la medida que el individuo forma su conciencia y más si lo hace basado en el pensamiento emancipador de carácter universal la crítica se convierte en el primer factor que adversa y rompe esos mecanismos alienantes que produce el mercado capitalista.

Los candidatos que sean electos en 2020 a la AN tienen la tarea de poner las cosas en su justo lugar. La transición de sistemas (muerte de uno y nacimiento del otro) por efectos de la situación mundial del capital es un hecho. Condiciones objetivas irreversibles abren
los caminos para construir el sistema basado en el predominio de la propiedad social, en el trabajo para el bien común de todos, en el colectivismo, en el bienestar, la justicia social, en la cooperación y en la solidaridad. Los valores del capitalismo están cuestionados y
ni uno ni miles Trump lo regresarán a sus etapas de predominio mundial, esplendor y auge.

Candidatos para el 6D, no se queden en el pragmatismo de la fascinación del poder. Ustedes son portadores de los actos para hacer historia y pueden ser pioneros de la nueva génesis que busca el cambio de estructura. No olviden que no están en el bipartidismo
de la IV República; están en el Proceso Revolucionario del Socialismo Bolivariano.

William E. Izarra