Tenemos que aprender a cuidarnos para encontrarnos

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A Erika Farías Peña le tocó ser alcaldesa de Caracas en medio de una situación novedosa para el ser humano. La pandemia trae consigo desafíos que tienen que ver con la economía pero también con los sentimientos, con la forma de ver el mundo y con algo que es inherente al hombre y a la mujer: el contacto físico. La abordamos para hablar de Caracas y del mundo, de los caraqueños y de las caraqueñas, pero sobre todo para hurgar en ese quehacer que se ha visto trastocado por un enemigo invisible. ¿Cómo será el mundo pospandemia? ¿Cómo afectará el trabajo?

—La oportunidad es propicia para hablar del futuro del mundo. La pandemia nos afecta a todos aparentemente (es igualitaria entre comillas). Se dijo que era guerra bacteriológica, ¿qué opina?

—En efecto, al principio hubo un contrapunteo entre China y Estados Unidos para buscar el caso cero y la cepa del virus. No se ha comprobado que haya sido fabricado con una intención de guerra entre países, lo que sí pudiéramos decir es que el virus ha servido para identificar o para develar un conjunto de contradicciones en materia económica y le ha servido al imperio norteamericano –en el caso de Venezuela, de Irán, de Cuba, de América Latina– para afincar su estrategia de guerra total contra nosotros. Si fue elaborado o no, o forma parte de la guerra bacteriológica o no, le ha servido a las grandes potencias para reordenar y hacer como se hace normalmente después de una guerra mundial: comienza un reordenamiento de los mercados, de la economía, de los grupos de influencia y de sus intereses.

El caso venezolano hay que analizarlo tomando en cuenta su complejidad. Tenemos una economía rentista y, como tal, uno de los sectores más fuertes es el comercio de bienes importados y evidentemente que en una situación de cierre de los mercados a escala mundial, por supuesto que se van a afectar miles de personas. Tenemos un Estado que primero protege el empleo, luego está todo el sistema de misiones y grandes misiones, donde destaca el tema de la alimentación, la salud y los bonos por el Carnet de la Patria.

En otras latitudes millones de personas perdieron el trabajo, la vivienda y el derecho a la salud. Una vez que pase la pandemia, tendremos que echar cara al tema económico y se va a requerir de mucha voluntad y mucha organización.

—Hábleme de la diferencia del trato de la pandemia entre los dos bloques o modelos económicos.

—El modelo capitalista imperial está manejando la pandemia poniendo énfasis en el tema económico. En ese modelo no importa la vida. En EEUU están jugando a la teoría del rebaño, se contagian tanto que hay un momento que se inmunizan, pero, ¿a costa de qué? En EEUU están cerca de los 200.000 muertos y uno habla de los 200.000 muertos y algunos parecieran pensar que son 200.000 cosas que ya no están. Resulta que un muerto es un papá, una mamá, un hijo, un hermano, un esposo, un abuelo, es una historia. A ellos por supuesto no les importa porque ¿quiénes están muriendo en EEUU? La clase media pauperizada, los latinos que viven como esclavos en el imperio, y están muriendo afrodescendientes. Del resto, el 1 % se está protegiendo y está protegiendo a su familia.

En Cuba y en Venezuela tenemos estadísticas tan bajas porque nos preocupa cada vida, cada enfermo.

—Hablemos de cambios de paradigmas laborales.

—Los cambios son reales, habrá trabajos que podamos hacer desde la casa, pero allí entra también la contradicción: ¿Cómo hacer para proteger el ingreso de aquellos que no puedan migrar a ese tipo de trabajo digital o desde la casa? Es uno de los desafíos que vamos a enfrentar. Habrá espacios donde nos encontramos en carne y hueso, donde podamos hablar mirándonos a los ojos y donde podemos soñar juntos. Esta pandemia nos convoca a recrear la solidaridad, a recrear la política del cuidado, te cuidas tú, yo te cuido a ti para que podamos juntos cuidar al resto. Eso en un estado de conciencia no debe significar no te puedo ver para cuidarte, sino que tenemos que aprender a cuidarnos para encontrarnos.

—¿Para poder volver a lo que éramos antes?

—Cuando hablo del mundo es el mundo capitalista. El mundo antes de la pandemia ya estaba en crisis no es la primera ni la última crisis que el capitalismo ha tenido, la última fue la de 2008. Del 2008 para acá desde la crisis del sector inmobiliario, se ha mantenido una discusión dentro del mundo capitalista. Nosotros tenemos que observar muy bien cuál va a ser la reorganización o reestructuración del modelo capitalista. ¿Qué vamos a hacer nosotros?, porque ellos se van a reordenar y nosotros tenemos que reordenarnos también.

¿Cuál es nuestro plan? Con Chávez desarrollamos una estrategia que apuntaba hacia el Alba, el Mercosur, Unasur, Petrocaribe, el Banco del Sur, o el sucre como moneda. Veníamos configurando una estrategia de unidad latinoamericana y caribeña y de alianza con potencias emergentes como China, Rusia, India, y que además ahorita esas potencias también están expresando una fuerza dentro de todo este conflicto. Creo que el énfasis está en qué vamos a hacer nosotros. Hoy, más que nunca, tenemos que saber comunicar lo que haremos.

—Su evaluación de la pandemia en Caracas.

—Como lo hemos dicho, no estábamos preparados para un asunto como este, nuestro Presidente priorizó los centros de salud con capacidad para atender a la población que se infecte y los medicamentos, los tratamientos y la atención médica especializada. Lo primero fue crear esas condiciones. No hay sistema en el mundo que no haya tenido dificultades. Allí está el ejemplo de Nueva Zelanda, donde la mejor vía que consiguió fue decretar un mes de cuarentena radical, todo el mundo en su casa para detener la cadena de contacto. La información y la cuarentena fueron dos elementos fundamentales en los países donde se ha superado. Cuba, por ejemplo, para no irnos tan lejos, lo está logrando con la información y la disciplina social, que son elementos fundamentales.

—¿Cómo afectará la pandemia a la juventud?

—En Venezuela la mayoría somos jóvenes. Aquí se rompe el parámetro internacional donde son las personas adultas mayores y abuelos las que se han contagiado. La estadística refiere que la mayor parte del contagio está entre las personas de 20 a 50 años. Ese es un elemento que en Venezuela distingue. La generación “milenium” es la que con mayor facilidad se va a adaptar a eso que hablábamos al principio, la capacidad de trabajar en casa. En cuanto a las redes y a la informática, pudiera ser un elemento positivo si lo manejamos y lo documentamos bien, pero además también la juventud por naturaleza es creativa. ♦

ERIKA FARÍAS

Caracas, Venezuela 1972

La caraqueñísima Erika del Valle Farías Peña, de la parroquia San Juan, es una militante de izquierda desde su juventud y seguidora del Comandante Chávez desde la clandestinidad del Movimiento V República. En lo que respecta a sus relaciones familiares confiesa que adora a su padre.
La alcaldesa de Caracas es egresada de la Universidad Pedagógica Experimental Libertador. Es directora nacional del Frente Francisco de Miranda. Fue ministra del Poder Popular para la Alimentación y del Despacho de la Presidencia durante el mandato del Comandante Chávez. Fue diputada de la Asamblea Nacional por Cojedes en 2010 y en 2012 resultó electa gobernadora de esa entidad. Es integrante de la Dirección Nacional del PSUV.

ENTREVISTA MERCEDES CHACÍN, PERIODISTA Y DIRECTORA DE CIUDAD CCS / FOTOGRAFÍA FÉLIX GERARDI