CARNET DE IDENTIDAD | Proxywar, la trampa

Hindu Anderi

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Hace unos artículos mencionamos la transformación que ha sufrido la guerra en estas últimas décadas. Aunque seguimos siendo víctimas y testigos de las matanzas, invasiones e intervenciones militares o mercenarias, la guerra se ha redimensionado.

La denominada Proxy War o conflicto subsidiario, que desarrollan terceros por encargo de aquellos que no quieren ensuciarse las manos, ya contaminadas, es una de esas formas que ha adoptado la guerra con mayor fuerza en estos tiempos; aunque su práctica no es del todo nueva.

En Venezuela, uno de los principales estudiosos del tema es el profesor Carlos Lanz, sociólogo y militante revolucionario de larga trayectoria; quien en estos años de la Revolución bolivariana se ha enfocado en la investigación y en la necesidad de formación en este sentido de los cuadros del proceso venezolano. Lanz, quien lamentablemente desde el sábado 8 de agosto está desaparecido, en condiciones extrañas. Desaparición que pudiera estar vinculada con las denuncias que éste ha venido haciendo públicas, relacionadas, entre otras, con las operaciones en las cuales el gobierno colombiano está abiertamente implicado en contra de la República Bolivariana de Venezuela.

Estados Unidos y sus aliados buscan una confrontación entre Colombia y Venezuela. Han aplicado una estrategia que potencia la rivalidad entre ambas naciones, reduciendo los costos de un conflicto a mayor escala, que sobre todo ahora no están en condiciones de pagar.

En Medio Oriente esta estrategia ha sido aplicada por Washington y Tel Aviv. La formación y financiamiento de grupos mercenarios y terroristas para generar guerras civiles o derrocar gobiernos es pública y notoria. Citamos dos ejemplos recientes, Siria y Libia, pero antes estuvo Irak. En Centro América son varios los casos que podemos recordar. Nicaragua el más evidente. Allí los revolucionarios sandinistas debieron enfrentarse a los mercenarios financiados por Estados Unidos.

Estos antecedentes y otros deben encender las alarmas. La catástrofe ocurrida en Líbano, producto de las explosiones en el puerto de Beirut es caldo de cultivo no sólo para una confrontación interna sino también servir para generar otro conflicto regional. Esperemos que la experiencia y madurez de la resistencia en Medio Oriente sirva para no caer de nuevo en la trampa.

Hindu Anderi