Se trata de garantizar las condiciones para que la vida se dé

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Durante marzo, abril y mayo, Venezuela mantuvo aplanada su curva de contagios, no obstante un hecho incidió directamente en el aumento del número de casos: el ingreso de connacionales que migraron a otros países en años anteriores y que, víctimas de xenofobia, desempleo y escasas medidas frente a la pandemia, comenzaron a retornar masivamente al país.

Durante mayo y junio era evidente el crecimiento de personas contagiadas, la mayoría de ellas provenientes de lo que las autoridades nacionales han denominado “casos importados”, pues provienen de la migración de retorno. En el mes de junio, 75% del total de casos en Venezuela provenían de otros países, pero el brote actual tiene como característica que se ha potenciado la cantidad de casos comunitarios; el número de personas que se contagian dentro del territorio nacional es superior a las que ingresan con el virus.

Con relación a este tema se conversó con Gregorio Leopoldo Sánchez, médico, asesor de la Comisión Presidencial Contra el Coronavirus, presidente de Quimbiotec, miembro del Consejo Científico Regional del Gobierno del Estado Bolivariano de Miranda y también del Consejo Presidencial de Ciencia y Tecnología.

—Siendo Venezuela el primer país en tomar medidas a tiempo, ¿cuál sería la causa principal de la expansión de la enfermedad?

—En efecto, los primeros casos registrados fueron del día 13 de marzo y durante las primeras ocho semanas nosotros tuvimos una incidencia controlada de casos importados y casos comunitarios que se localizaban en focos cuya cadena de transmisión podía ser fácilmente prevista.

A medida que fue creciendo el impacto de la epidemia sobre todo en los países vecinos, el problema nos fue de alguna manera circunscribiendo, la situación en Colombia y Brasil comenzó a empeorar y Venezuela mantuvo una política de fronteras abiertas, permitiendo el ingreso al país de los connacionales que venían huyendo de la miseria, de la xenofobia, de la falta de acceso a los servicios de salud, y a la alta incidencia que venían registrando esos países.

No hay duda que el ingreso de connacionales que se produjo con más intensidad en la segunda quincena de mayo fue el factor determinante en la situación epidemiológica actual.

El Gobierno nacional, con los principios de solidaridad y responsabilidad con los connacionales, organizó los Puestos de Atención de Salud Integral (PASI) en las fronteras, donde se prestaba no sólo atención médica sino humanitaria. Se organizaron equipos especiales, se trasladó una unidad móvil para aumentar la capacidad de diagnóstico por técnicas de biología molecular al estado Táchira para extremar las medidas y así evitar la dispersión del virus en el país.

—¿Qué más debemos hacer para frenar el avance de la pandemia en nuestro país?

—Es necesario revisar cómo impactan las medidas de flexibilización en el aumento de la incidencia de nuevos casos en el país. Hay una responsabilidad muy importante por parte del Gobierno y del Estado, pero también hay algo muy importante que es la responsabilidad, la conciencia ciudadana. Se requieren mayores niveles de conciencia, de disciplina. Me refiero a entender cómo se comporta social y económicamente esta epidemia, no hay duda de que tiene impacto en la vida económica de la familia, de las personas, de la nación, pero hay que poner en balanza todas estas repercusiones y garantizar tanto la vida como las condiciones para que ésta se dé. El mayor llamado de conciencia es a que se tenga en cuenta que la medida más efectiva para evitar la dispersión es mantener la cuarentena social, voluntaria.

De tal modo, que las medidas de flexibilización que hacen posible la actividad económica esencial tienen que ser tomadas con mucha responsabilidad por las empresas, por los espacios de trabajo, por las personas particulares en general. Los mayores niveles de conciencia se refieren a no dejar el uso del tapaboca, el lavado continuo de las manos. Se debe tener presente que esta es una enfermedad respiratoria que se transmite de persona, a persona por lo que el uso constante de la barrera del tapaboca debe ser una actitud constante, así como las medidas de distanciamiento físico por el resguardo de nuestra propia integridad. Se deben abstener de realizar las reuniones, sobre todo las de carácter social, las visitas a familiares y amigos. El llamado es a la mayor conciencia personal.

—¿En qué estadio se encuentra el proyecto de terapia con plasma de los convalecientes?

—La Comisión Presidencial nos indicó no dejar de lado ninguna alternativa científicamente fundamentada y fue en ese sentido que la empresa Quimbiotec y el Banco Municipal de Sangre, asumiendo su responsabilidad, hacen uso del conocimiento acumulado por más de 100 años en el uso del plasma de personas que se recuperan de una enfermedad para el tratamiento de aquellas que se encuentran luchando contra la misma.

Esta estrategia terapéutica ha sido cuidadosamente propuesta en un protocolo y ya comienza a ser aplicada en Venezuela, particularmente en la Gran Caracas, estado Miranda, La Guaira y recientemente en el estado Zulia. Las bases fundamentales de esta estrategia terapéutica es que en el plasma, porción líquida de la sangre, se encuentran anticuerpos o defensas que una persona desarrolla cuando está expuesta a una enfermedad, cuya transfusión podría ayudar a otras personas en condiciones de enfermedad moderada o grave.

El plasma de convaleciente es un tratamiento coadyuvante a otras medidas terapéuticas contempladas en el esquema que ha decidido el comité terapéutico del Ministerio del Poder Popular para la Salud.

En nuestro país ya se tienen experiencias, todavía precoces como para poder dar resultados concluyentes, es escaso el número de personas que han sido transfundidas con muy buenos resultados en algunas y estamos en proceso de seguimiento de cada uno de los pacientes que han sido transfundidos. Su eficacia está siendo cuidadosamente estudiada tanto en casos moderados como graves de la enfermedad

—¿Qué riesgos puede correr la persona que recibe el plasma?

—En toda medida terapéutica es esencial evaluar su seguridad, su calidad y su eficacia. En relación al plasma de convaleciente, la experiencia que se tiene en el país y la que queda registrada en la literatura a nivel mundial es que se trata de una medida segura y efectiva.

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Biografia Mínima 

Gregorio Leopoldo Sánchez Salamé, médico venezolano, pediatra con maestría en medicina tropical (Brasil) y doctorado en salud pública (Londres). Servidor público con experiencia asistencial, docente y de investigación. Ha sido director de Salud de Amazonas, del Centro Amazónico para la Investigación y Control de Enfermedades Tropicales (Caicet), Director de Investigación del Ministerio del Poder Popular para la Ciencia y la Tecnología, presidente del Instituto de Estudios Avanzados (IDEA) y hoy de Quimbiotec, productora de medicamentos derivados de la sangre y de fármacos recombinantes, adscrita al Ministerio del Poder Popular para la Salud.

Ciudad CCS / Lucila Contreras