Días de Darío 

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Todos tenemos dos días de nacimiento. Uno, el que tiene “hora y fecha en el calendario”, como diría el tío Simón. Y otro, el que  marca nuestra ruta existencial. César Vallejo confesó nacer “un día en que Dios estaba enfermo, grave”. Eso lo hizo poeta  y escribir  “Los heraldos negros”. Pedro Infante, el charro picaflor y mil amores, nació el día de San Valentín. Un día escribí que Darío Vivas debió nacer el día del trabajo y que yo no lo envidiaba. Su imagen me recordaba más al carpintero San José que al reflexivo Santo Tomás. Más a las hormiguitas que a los elefantes. Hoy leí en un obituario la frase: “Descansa en paz”. Olvídense, no lo cumplirá.  Ya debe estar hablando con Dios para arreglarle las descuidadas puertas del cielo, tanto tiempo sin mantenimiento. Darío vive. Y trabaja por nosotros.

Earle Herrera