Tiempos de cuarentena

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Las caraqueñas y caraqueños estamos viviendo un momento sobrevenido que ha alterado profundamente nuestras rutinas de existencia. Saber con certeza cuándo terminará la pandemia de la covid-19 es, por ahora, un imposible.

Es  probable que al igual que las virosis ocurridas antes de ahora, esta termine conviviendo con nosotros una vez que pierda su carácter letal. Pero es muy posible y necesario que las rutinas de la vida cotidiana cambien hacia nuevas formas de compartir con los otros.

La pandemia está afectando particularmente la existencia de las trabajadoras y los trabajadores y en general de los grupos sociales menos favorecidos, que constituyen la fuerza que mueve al capitalismo.

El capitalismo neoliberal ha exacerbado la capacidad de unos pocos (el 1% de la humanidad) para enriquecerse hasta el hartazgo, condenando a la inmensa mayoría de nosotros a una vida signada por la  explotación desenfrenada. No obstante, esta pandemia ha puesto de relieve que además de la profunda crisis que afecta a la economía capitalista –hecho que ya había comenzado antes de la aparición de la enfermedad–, el sistema es totalmente incapaz de enfrentar fenómenos que afecten a toda la humanidad como sucede con la covid-19.

La respuesta que han dado países como Rusia, China, Cuba y Venezuela nos señala que el socialismo, donde prima la solidaridad como su valor central, podría dar paso a una suerte de nueva internacional socialista, única vía posible para salvar no solo a la humanidad sino también al ambiente de una debacle anunciada. Los avances que está haciendo en esa vía la Revolución Bolivariana, inspirada en el ejemplo de Hugo Chávez, han permitido al presidente Maduro dar la batalla a la pandemia con éxito, profundizando al mismo tiempo en nuestro pueblo la disciplina y la conciencia social para el logro de metas colectivas.

El Plan de la Patria

La estrategia bolivariana para combatir la pandemia se fundamenta en la data contenida en el Plan de la Patria. Este plan ha permitido censar las características generales de la población venezolana: educativas, laborales, de salud, etcétera, tanto a nivel regional como personal. Es por ello que Venezuela cuenta con un data muy extensa que permite a las misiones médicas que luchan contra el coronavirus conocer la distribución territorial de aquellos sectores sociales más vulnerables a la pandemia, y elaborar con mayor precisión los planes para combatirla.

El impacto sociocultural de la pandemia

Como hemos escrito en notas anteriores, esta pandemia tiene un  fuerte impacto sobre la vida cotidiana y sobre la estabilidad emocional de las poblaciones humanas. Para comenzar, la incertidumbre sobre si la persona estará o no a salvo del contagio, le genera una fuerte dosis de angustia. Contagiarse implica contraer una enfermedad respiratoria que no puede ser controlada, por ahora, con calmantes o pastillas antigripales fácilmente accesibles en las farmacias. Las vacunas que podrían proteger a las personas del contagio todavía no están plenamente operativas y el uso de los fármacos que se podrían utilizar para curar la enfermedad son administrados por las autoridades sanitarias.

Todo lo anterior implica una situación de salud donde la persona tiene que hacer frente a una serie de problemas para los cuales carece de los medios para controlar en su vida cotidiana inmediata, confrontada a su vez con la posibilidad de sufrir, si contrae covid-19, complicaciones de salud que pueden acarrear la muerte. Una gran cantidad de personas ya sufre de tensión arterial alta, de sobrepeso, de algún grado de diabetes, de padecimientos digestivos crónicos, etcétera, factores que podrían conformar un cuadro negativo en el caso de contagio.

La cuarentena

Enfrentados a la situación anterior, la única alternativa controlable por la persona es el aislamiento, evitar al máximo el contacto con otras fuera del ámbito familiar. Ello equivale, prácticamente, a adoptar la soledad como una manera de vivir. Esta alternativa se torna peor en el caso de los adultos mayores que viven solos, quienes necesitan apoyo para cumplir con tareas tan rutinarias como básicas para sobrevivir, como es ir al supermercado a comprar alimentos, a la farmacia para comprar medicinas, o a la consulta médica.

Los servicios de delivery

La  dinámica de la sociedad capitalista caraqueña ha adoptado un servicio denominado delivery el cual permite a los adultos mayores, particularmente los de cierta clase media, ordenar sus compras que son entregadas a domicilio. En ciertos urbanismos, jóvenes estudiantes sin clases a causa de la pandemia se dedican a esta nueva actividad a cambio de un estipendio.

La soledad

Una de las consecuencias más graves de la cuarentena obligada por la pandemia es la soledad. Es posible comunicarnos vía Zoom con otras personas amigas, si se tiene computadora y acceso a internet, pero la imagen vista en la pantalla del computador es fría, carece de presencia cálida. Es posible también concentrarnos en la pantalla de tv, contratar Netflix o cableras para ver películas y matar el tiempo.

Otra manera muy intelectual de pasar la soledad de los días es dedicar tiempo a reflexionar, a escribir nuestras cavilaciones, a leer… Pero no todos somos intelectuales de profesión. Es por ello que una gran mayoría de los caraqueños y caraqueñas se refugia en las “rumbas” donde el baile y el licor acompañados del calor de otras personas, facilitan el paso del tiempo, hacen revivir el carácter social de la vida de relación.

Esta soledad tiene un efecto mayor en los niños y adolescentes cuya vida de juegos se ha visto interrumpida bruscamente por una virosis cuyos alcances no logran discernir a cabalidad. Los adolescentes de clase media encuentran refugio en los celulares y en las computadoras para mantener el contacto con los amigos y amigas utilizando, particularmente, las horas de la madrugada cuando los adultos dormimos. Ello trae como consecuencia una nueva rutina de vida familiar, una alteración del patrón de sueño que les hace dormir de día y estar activos de madrugada. En países como México, el Estado ha creado servicios telefónicos de atención psicológica a los adolescentes para orientar su stress de soledad.

La crisis económica y laboral

A nivel mundial, la pandemia ha profundizado la crisis económica, particularmente en el sector de servicios, lo cual puede llegar a afectar un 40% de la población que labora. Esta aceleración inesperada de la crisis afecta particularmente la estabilidad de la fuerza laboral. Ello se hace patente sobre todo en aquellos países que tienen un bajo desarrollo de las fuerzas productivas y en los cuales predomina la ideología burguesa neoliberal. En países como nuestra vecina Colombia, donde el sistema político es incapaz de dar una respuesta efectiva al problema social creado por la pandemia, se generan movimientos sociales centrífugos, como es el caso de los hijos e hijas de familias colombianas nacidos en Venezuela que emigraron a Colombia y ahora regresan buscando auxilio, huyendo del horror neoliberal y xenófobo impulsado por una oligarquía gobernante que no les perdona haber nacido en este país bolivariano.

¿Existe una solución?

La creación de una vacuna contra la covid-19, hecha en Rusia y otra hecha en China, augura una salida en el corto y mediano plazo. Es posible que ambas estén disponibles para la mayoría de la gente de nuestros países, a bajo costo. El presidente de México ha comunicado la decisión de su Gobierno de financiar la compra de la vacuna rusa, la cual sería aplicada gratuitamente a toda la población mexicana. El Gobierno de la República Popular China ha anunciado la concesión de un crédito mil millonario a los países de América Latina para financiar la compra de su vacuna. Pero el capitalismo y las poderosas transnacionales farmacéuticas no están dispuestas a perder un  negocio tan lucrativo como la venta a nivel mundial de la vacuna contra la covid-19. Como ha anunciado el presidente Trump, su gobierno está dispuesto a asumir el control global de la producción y la venta de la vacuna, para lo cual ya han comenzado una campaña a nivel mundial de desprestigio contra las vacunas rusa y china como si se tratara solamente de luchar por apoderarse de un mercado económico, no por el futuro de la humanidad.

En estos momentos críticos, debe predominar una cadena de solidaridad entre los pueblos que solo puede apoyarse en los valores de una ética socialista y humanista. Países como China, Rusia Cuba, México, Argentina y Venezuela han iniciado esta cadena de solidaridad en la lucha contra la pandemia que ahora quiere ser utilizada por el imperio y sus transnacionales farmacéuticas como un arma política contra la soberanía de los pueblos del mundo.

Las venezolanas y los venezolanos, y las caraqueñas y los caraqueños en particular, debemos aceptar la cuarentena como nuestra única arma colectiva contra la pandemia, mientras llega el auxilio de los fármacos y las vacunas fabricadas por los países amigos, Rusia y China. Debemos reconocer los esfuerzos que ha hecho el gobierno del presidente Maduro, para contener y dominar los embates de la pandemia. Debemos igualmente reconocer que  gracias a los profundos cambios culturales operados en la sociedad venezolana por las misiones sociales iniciadas por el Comandante Hugo Chávez, han sido posibles las transformaciones que han hecho de la mayoría de las venezolanas y los venezolanos un pueblo más disciplinado y consciente de sus deberes sociales. Sin ello, la batalla librada hasta ahora contra la pandemia habría sido imposible. Las tragedias que viven los pueblos de Brasil y Colombia son ejemplos cercanos de los que nos habría sobrevenido de no haber ocurrido la Revolución Bolivariana.

Mario Sanoja Obediente / Iraida Vargas Arenas