LETRA DESATADA | Entre la unidad y el olvido

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Unidad, lucha, batalla y victoria. Hace cinco años la oposición logró la mayoría en la Asamblea Nacional. La primera acción del presidente de la AN, Henry Ramos Allup, fue ponerle un plazo de seis meses a la salida del presidente Maduro de su cargo. Es decir, no se andan con titubeos ellos. La unidad de las fuerzas chavistas luce ahora más necesaria que nunca. Ya se sabe de algunos nombres para ir a la carrera electoral y destacan Jorge Rodríguez, Iris Varela, Pedro Infante y Blanca Eekhout. Los enemigos de la patria siguen en lo mismo, buscarán sacar a Nicolás. Unidad, lucha, batalla y victoria es la orden que dio Chávez para siempre.

Estupideces. ¿Cuál es el objetivo que buscaba el presidente Nicolás Maduro hablando por teléfono con un tipo que no es Diosdado Cabello? ¿Qué ganaría con eso? ¿A quién beneficiaría? Son preguntas sin respuestas porque hacer eso, hablar con un cubano diciendo que es Diosdado, no tiene sen-ti-do. El raciocinio no abunda en estos días. Si nos detenemos a pensar un segundo sobre asuntos curiosos como este, llegamos a la verdad.

Pruebe. No falla.

Carlos Lanz. ¿Dónde está? En este caso como en otros a las primeras de cambio quien aparece como primer sospechoso es el Gobierno. Con el tiempo se van decantando acusaciones, se sacan algunas conclusiones y aún así la angustia por el amigo no acaba.

Pero mientras se llega a algunas conclusiones, en ese interin, mientras pasa la tormenta se hiere con la legitimidad que produce el dolor por no saber qué ha pasado con el ser amado.

Hace falta respirar profundo, evaluar y seguir. Así es como se llega a la verdad, la verdad que nos hace libres.

Indultos. Se indulta a culpables. Y no necesariamente se hace justicia con eso. No es hacer justicia lo que se busca. En el caso de los 110 indultos a los conspiradores no se hace justicia. Aunque sea una verdad de Perogrullo hay que decir que se trata de una decisión política. Que tiene un objetivo estratégico. ¿Que es duro de tragar? Sí. Pero se pasa con agua.

Olvido insólito. En esta edición está publicada una crónica de mi autoría donde echo el cuento de mi encuentro muy cercano con el coronavirus. La escribí el 30 de agosto y la terminé el 1° de septiembre. Es decir que el olvido duró tres días, porque una vez publicada y difundida ya no había nada que hacer. Uno es imperdonable: olvidé mencionar que mi contacto con el exterior no fueron las películas ni las series ni las noticias. Mi contacto con el exterior fue la comunicación con mis amigos, con mis amigas y con mi familia. Más allá del entretenimiento de la televisión y el internet, el invaluable apoyo desde el exterior fue lo que me hizo leve la travesía. Hasta ellos mi eterno agradecimiento. Y lo otro que olvidé mencionar es que tenía ya dos meses caminando de mi casa al trabajo y había logrado rebajar dos kilos. En esos 18 días de cautiverio voluntario rebajé cinco. Aún me falta pero para algo sirvió el malvado virus. Sigamos.