Codo a codo

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Otra vez proscriben el uso del codo, esa parte del cuerpo tan lumpen y marginada. Con la cuarentena, habían prohibido empinarlo, aunque algunos buscaron los recodos. Quedó para el saludo, pero tampoco, porque acorta mucho la distancia, según la OMS. Ni siquiera romántico es el condenado. Los enamorados pueden decir: “dame tu mano” o “dame tu boca”. Pero jamás se ha oído decir: “dame tu codo”. Es prosaico, anti Romeo, anti Julieta y antiestético. En la vida, hay que saber con quién codearse. El refranero registra: “más pelado que codo de borracho”. Y la gastronomía, una variedad de pasta: coditos. No entro en  plomerías. En futbol y boxeo se apela al codo y si no te ven, es eficaz. Si te pescan, es foul y eres sucio. Cuando pase la covid-19, volveremos a andar codo con codo.

Earle Herrera