LETRA DESATADA | Chávez, la tos y el NAS

Mercedes Chacín

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Chávez vive. Un familiar que vino a Venezuela después de la muerte de Chávez, en 2013, jodedor él, comentó: “Yo supe allá en España que Chávez murió, pero uno ve televisión o escucha la radio y cree que es mentira”. Recordamos la joda por estos días porque resulta que el discurso de Chávez está más vigente que nunca. Y es que la historia es la misma. El imperio es el mismo. La oposición pitiyanqui es la misma. Cuando se acerca una elección, como la de diciembre, la campaña electoral de la oposición también responde a la misma realidad que Chávez vivió. La realidad que todos vivimos. El dólar está desatado y los voceros gringos también. Ni hablar de páginas web y de las redes sociales. La amenaza es abierta, sin disimulo. “La dictadura no llega a diciembre”. Claro, si hay elecciones en una dictadura es muy loco. “Qué dictadura tan rara la de Venezuela”, decía Eduardo Galeano.

Inventan masacres y presentan un informe de la nunca bien ponderada Michelle Bachelet que “avala” nada más y nada menos que la versión de Iván Duque sobre lo que sucede en Venezuela, cuando en realidad todo eso sucede en su país. Los mismos medios de comunicación colombianos que son hijos de esa oligarquía cipaya lo denuncian. Sesenta masacres ha habido en Colombia este año. “Homicidios colectivos” que nos recuerdan al “autosuicidio” de un político criollo.

Como la tos. El mundo es testigo de que los muertos de una pandemia no se pueden ocultar. Circularon las imágenes de España, de Italia, de Ecuador, de Nueva York, de Brasil, de Chile… Esas imágenes no nos alegran. Son muertos víctimas de una pandemia que al día de hoy ha cobrado las vidas de un millón de personas en todo el mundo. Ustedes dirán que estas letras son repetidas y fastidiosas. Pero es que lo que está a la vista también necesita anteojos cuando de noticias a favor de Venezuela se trata: hemos podido controlar la pandemia. La estadística que más satisface a Jorge Rodríguez tiene que ver con el número de muertes por millón de habitantes en nuestro país porque es uno de los más bajos del planeta (en Venezuela 19, en Brasil 657 y en Estados Unidos 609). Los muertos, como la tos, no se pueden ocultar.

No al sostén (NAS). Como algunos de ustedes saben, formo parte de las estadísticas del covid-19. Estar aislado, confinado (o resguardado, como le gusta decir al presidente Maduro) tiene sus peculiaridades. ¿Qué mejor lugar para estar aislado que tu casa cuando eres un contagiado leve o asintomático? Un hotel sanitario. ¿Por qué? Porque no tienes que hacer nada. Y enferma menos. En mi casa desde chiquita me dicen que soy floja, pero eso no es cierto. Es que mi hermana María era y es muy activa en eso que llaman los oficios del hogar. Y a mí no me atraen mucho, la verdad. Por ejemplo, toda mi ropa es “lave y listo”.

Hace años que no agarro una plancha. En esta pandemia (y espero que única que me toque vivir) descubrí algo trascendental en el hotel (donde todo estaba hecho): que cómodo es no usar sostenes. Estuve un buen tiempo sin usarlos. No al sostén (NAS) fue un movimiento impulsado por el pana Omar Cruz. Hay que atreverse. Sigamos.

Mercedes Chacín